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domingo, 15 de mayo de 2011

TAXISTAS DE AEROPUERTO.


Lo de hacer turnos en un lugar cerrado, en soledad, tiene su aquel. A veces coincido con la Jefa de la Oficina, que tose. Me considero exento de la prohibición de fumar que esta gente que solo sabe prohibir, gastar y recaudar nos ha impuesto. Por dos razones: Estoy encerrado como los del talego y soy viejo como los del asilo. Pero en atención a las toses de la Jefa, a veces voy al patio de la Terminal, donde esperan los taxistas y me fumo un puro.
Bajé, encendí el puro y me situé cerca de dos taxistas de mi edad para escuchar su conversación, un aburrimiento, que si el Celta, el Madrid, el Barça... Iba a cambiar de conversadores cuando vi que se acercaba una chica preciosa: Una cara bellisima y un cuerpo espectacular muy bien vestido.
Uno de los taxistas dijo:
-¡Mira iso!! ¡¡Mira iso!!!. El otro, pausadamente:
-Iso cómese todo!. Solo lo había oído del cerdo, la raya y la xouba (sardina pequeña).

A José Luis Yanes. Que como muchos, fue un tiempo marino y ahora se curra el taxi.