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domingo, 23 de septiembre de 2018

ALZHEIMER NA BUTACA.

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Pepa Barreiro interpretando "Na butaca" Foto de la web.

Cuando la conocí en los 80 era una joven maestra aspirante a que convocasen oposiciones. Bella, tierna y libre. Con la valentía que da la honestidad.
Eran años en que muchos trabajadores normales, con sueldos bajos y poca formación, apoyábamos, admirábamos y sentíamos el arte. 
Tal vez por eso, cuando me dijo que se iba a dedicar al teatro, no temí perder su cercanía. Temí por ella, en una sociedad en que los valores apreciados son efímeros.
Siempre que nos vemos es como si no hubiesen pasado lustros, es "como decíamos ayer".
Trabajó muy duro.
Hace dos días mi Santa y yo fuimos a verla en un teatro de pueblo. La obra es sobrecogedora, su expresividad , la extraordinaria interpretación al piano de  Peter Jensen Velpister nos entusiasmó  y la iluminación de Laura Iturralde perfecta para sentir sonidos y movimientos.
Las personas que hemos convivido "con lo que sea" senil, como Pepa, mi Santa y yo, quizás somos más resistentes a lo que la intérprete dice en un monólogo sin más descanso que el desmayo. Cada uno de sus poros transmite una realidad temida por la sociedad inconsciente, solo los que amamos la realidad, aunque esta sea cruel, podemos afrontarla. A veces, incluso combatirla.
 



martes, 21 de agosto de 2018

ACTO DE CONTRICIÓN.

Llegando al final quiero pedir disculpas a los vivos y a los muertos. A los capitanes cuyas órdenes discutí, a los ingenieros de caminos a los que desprecié, a los compañeros de la infancia a los que pedí que no me saludasen cuando me enteré que se habían buscado el sustento entrando en la Guardia Civil o la Policía franquista.
He sido ideológicamente rebelde creyendo que el cambio era necesario para bien de la Justicia. Que el Poder Popular podría autocontrolarse y corregir los vicios de una sociedad basada en el poder de las armas o del dinero. En el camino de esa rebeldía que duró cincuenta años he apoyado a gentes que deberían avergonzarse de si mismos, como yo me avergüenzo de haber suministrado medios y a veces discurso a ciertas organizaciones y tendencias.
Si me hubiese dicho algún vidente que los líderes de Corea del Norte iban a heredar el poder del llamado Partido Comunista durante tres generaciones, hubiese dicho que eran cosas de analfabetos creyentes.
Si me hubiesen dicho que los países más ricos y socialmente más desarrollados de la América latina iban a estar gobernados por cretinos analfabetos, que se iban a suceder por mandato divino y canto de un pajarito diría que era consecuencia de la corrupción de los partidos burgueses.
Si hubiese sabido que los Castro iban a dejar a Cuba en la más triste de la emigraciones y las ruinas, lo achacaría al bloqueo americano, pero ¿y herencia entre hermanos?
Y Nicaragua, más hermanos, más asesinatos para que un dictadorzuelo siga en el poder.
Cuando murió Franco millones de españoles manifestaban su dolor en las plazas, unos meses antes se manifestaban a favor de la pena de muerte a cinco antifranquistas, en contra de las sanciones internacionales al régimen por aquellas barbaries, por aquellos palos en las calles. A esas manifestaciones asistía lo más vulnerable de la sociedad, incluidos emigrantes.
 El gobierno de Suárez que entonces nos parecía facha, abrió las puertas al aire fresco, a la vuelta de los exiliados, las oposiciones al empleo público fueron limpias durante dos años. Las autoridades de la porra de dos años antes, nos trataban con respeto incluso a quienes no las respetábamos. Hoy pienso que porque estaban cagados.
Luego vimos pasar corrupción tras corrupción, intereses privados, consejos de administración para los altos cargos que benefician a los que nos roban. No importan las siglas, seguís siendo unos miserables, me arrepiento. Nosotros, los curritos, seguiremos pagando.

viernes, 27 de julio de 2018

EL INTERVENTOR DE RENFE.



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Mundo moderno.

Yo estaba esperando a unos jóvenes que llegaban por primera vez a Vigo y nos habían alquilado un apartamento. Los pasajeros que debían llegar a las nueve menos cuarto de la mañana en un tren llegaban a las 0930 en un autobús.
Vi como en la acera un hombre alto y gordo de pelo blanco le daba golpes en el estómago a un anciano bajito, intentando que no se viese  el movimiento de la mano golpeando al bajito que gritaba: "¡No me pegue!""¡Usted no puede pegarme!"
- Y tú no puedes hacerme fotos ¡Hijoputa!. 
Dijo el uniformado echándole la mano al pecho y tirándole el móvil. El que parecía ser el chofer del autobús no era capaz de pararlo.
-¡Me ha tirado el móvil!
-¡Tráe pacá ese móvil!
El anciano buscaba el móvil en el suelo, sin soltar su maleta.
Intervine, empujé al uniformado de Renfe y le dije que si daba un paso más llamaba a la policía, me planté entre él y el señor bajito.
-La única autoridad que hay aquí soy yo. Y nadie le ha dado vela en este entierro.
-Usted no es autoridad, usted es un maleducado, un abusón y un mierda.
Los pasajeros huían desmelenados para no buscarse líos y perder el tiempo en comisarías. Entre ellos vi a mis tres jóvenes inquilinos. Les pregunté que había pasado.
- El interventor era muy desagradable, le preguntamos cuanto faltaba y dijo que no sabía, el señor le dijo que no había oído y le dijo que ese era su problema, que pusiese el altavoz y dijese donde estábamos y contestó que no había altavoces y si no oía era su problema.
Les dije que no se debe de huir cuando se ve un abuso y hay que dar la cara e impedirlo y que el gigante subnormal no puede pegarle al viejo pequeñito.

domingo, 1 de abril de 2018

VIDEO: FAREROS: LOS GUARDIANES DE LA RÍA.


Hace  dos años y pico Xandro Barberena, a quien conocí de niño, me propuso hacer un vídeo sobre los faros. No sé si por ser yo muy elocuente, o por alguna otra razón el vídeo resultó casi un monólogo sobre mi vida. 
Recorrimos algunos faros que me trajeron nostalgias, navegamos en el barco singladuras inolvidables, visitamos amigos muy amados, todo en doce minutos. Es lo que tiene el "time lapse".

Pica el enlace si quieres verlo.

jueves, 29 de marzo de 2018

FARIÑA, VILANOVA Y OTRAS HISTORIAS.


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Habíamos comprado un piso en el Edificio del Mar en Vilanova de Arousa. Un maestro amigo nos informó de que había uno a la venta en el edificio donde estaba su familia . 
Yo tenía veintiséis años, mi mujer veintidós y nuestro hijo Héctor año y medio. Pedí un crédito a la Caja de ahorros de Vigo al 20% de interés. Mi sueldo de entonces eran unos mil y pico dólares, me lo dieron y nuestros padres nos prestaron  seiscientas mil pesetas. 
Por aquel entonces los indúes, paquistaníes y filipinos empezaban a tomar el relevo de los marineros españoles en las banderas piratas como Panamá, Liberia y Singapur. Los ingleses daban créditos a sus antiguas colonias para formar a jóvenes oficiales en sus escuelas. Yo sabía que me quedaba poco tiempo en los buques extranjeros. Ya era un telegrafista caro. Después de un ataque frontal de parte de la oficialidad española del DORADO, desembarqué en Rostock, antigua República Democrática Alemana tras denunciar las irregularidades y abusos que presencié contra ciertos tripulantes al Sindicato Internacional del Transporte ( ITF) y notificarlo a la compañía, así como mis sospechas de sabotaje en la estación de radio, que no afectaba a los equipos de emergencia.
Un amigo y compañero y yo decidimos montar una granja. Se parecía más al Arca de Noé que a una explotación agrícola. Dos animales de cada especie, una contabilidad rigurosa y descubrimos que el único animal rentable era la cabra. Y aquello no tenía visos de rentabilidad, los únicos que se beneficiaban de la agricultura eran los intermediarios. Como la Compañía naviera no me hizo la liquidación hasta ocho meses después de desembarcar, para afrontar los primeros gastos de la granja visité al Patrón del primer barco que me enroló como marinero, el CHIQUITA SEGUNDO de la Isla de Arosa. Cuando le conté mi película,  Juan Nieto Dios "Chiquita" le dijo a la madre de sus dieciséis hijos, Palmira:
- "Colle duassentas mil pesetas e dallas os rapases".
- Chiquita, solo preciso cento cincuenta mil...
- ¡Faime caso! pódenche faser falta.
No aceptó que le firmase un recibo.
A los seis meses de mi oficio de granjero mi socio y yo con dolor de corazón vimos que por muy bien que lo hiciésemos, nuestros esfuerzos darían pérdidas. Aún no se podía estafar a la Unión Europea, simplemente porque España ni estaba ni se la esperaba. Vendimos todos los animales y las pérdidas se redujeron a 25.000 pesetas.
Fui a los consignatarios de la compañía en Vigo, "Meino Von Eitzen", pregunté que pasaba con mi liquidación y me pagaron puntualmente, con un cheque, el cambio de los marcos alemanes no era muy ajustado, pero el Director del Banco Exterior de España era su yerno.
Pagué parte de nuestras deudas y encontré trabajo de vendedor de maquinaria de construcción. Visitaba las obras y vendía desde puntas hasta hormigoneras a pequeñas empresas. Los dueños de ACOMASA estaban contentos.
Era 1977, en el restaurante donde solía comer en Lalín, encontré a uno de mis vecinos de Vilanova. Se llamaba EL PEQUE, aunque su nombre era José Fernández Tourís. Estaba desmontando una vieja casa y tenía contratado un edificio, colindante al restaurante y a una casa de dos plantas.
A la vuelta de mi viaje saludé a su encantadora mujer, me parece recordar que tenían dos niños de unos seis o siete años. Me parecieron tímidos.
El Peque y yo habíamos compartido botellas de albariño en un local que se llamaba "O cortixo" que hicieron que tres de los partícipes me llevasen a casa en un estado lamentable. Me faltaba práctica en lo del albariño.
Unos días más tarde, creo que ya en 1978, lluvias torrenciales anegaron el sótano de la casa donde los de Tourís estaban excavando, los cimientos de la casa de al lado se derrumbaron, una mujer muerta, un coche destrozado y un edificio de dos plantas derrumbado. Idemnizaciones, parón de obra, ruina...
Nacho Carretero en la novela FARIÑA pone al Peque volviendo de la emigración en los 80 y simultaneado la hostelería, la construcción y el contrabando. Por lo que sé y algo de lo que intuyo la entrada de Tourís en el contrabando se produjo a raíz de aquel accidente en la construcción.
En 1984, yo había comprado el valiente "Tabeirón", un pequeño  Mosqueter, velero puro y me dirigía a Lisboa con mi hijo Héctor y dos tripulantes un poco nefastos.
Después de una travesía complicada, a la altura del Faro de Montedor una planeadora con siete motores ya nos había adelantado cuando oímos el ruido. Una lancha del salvamento marítimo portugués nos hizo de remolcador para entrar. Ya atracados fuimos a hacer lo de los papeles a la Policía Marítima. Allí estaba el piloto de la planeadora y el PEQUE acompañado de un caballero portugués al que presentó como su abogado. Me preguntó que hacía y le conté, los faros, mi velero, ...,. Fue tan amable y educado como lo había sido siempre. Yo no pregunté nada





domingo, 28 de enero de 2018

RICHARD FIRAH GYATUA. Un marinero en Raxó

RICHARD FIRAH GYATUA en la popa del "Biniazar" con la valla que uso como escalera.


Cuando lo conocí hace unos años me había llamado la atención su simpatía y la facilidad de comprensión de los idiomas. Pero una serie de incidencias promovidas por mi estupidez, llevaron a permanecer más de dos meses sobre el muelle a mi "Biniazar".  Un barco próximo presentaba  un problema en el casco. Yo no me acordaba del nombre de ese efecto que se produce en el poliester. Le pregunté al marinero Richard:
- ¿Sabes como se llama el efecto que produce estas burbujas en el casco?
Puso el dedo hacia arriba, cerró los ojos,
-Creo que se llama "lósmosis".
Me explicó que había trabajado algunos años en una fábrica de cascos de barco de poliester, que laminaba con rodillo metálico y el no hacerlo a conciencia es lo que causa el problema de "ósmosis". 
Contó que era verano, a Richard le caía el sudor a chorros, para que no le entrase por los ojos se había puesto una cinta en la frente y metió el lápiz que usaba entre el pelo y la cinta. Aquel día el dueño se acercó a la planta y al verlo subido en el molde le preguntó si podía hacerse una foto con él. Se puso a su lado, le hicieron la foto y cuando el dueño se había ido, se acercó el Encargado:
-¡Joder! llevo aquí más de diez años y nunca me dijo "buenos días" el dueño. Hoy es la primera vez que te ve y se hace una foto contigo.
- Es que tú no eres negro...
Hoy me contó que vio a un fulano tirando líquido de una garrafa al mar. Se acercó y el olor que no podía identificar le indicaba que no podía ser nada bueno. Le dijo al hombre que no podía tirar líquidos al mar, que envenenar las aguas envenena los peces, las aves, la gente...
De malos modos el hombre le contestó que hacía lo que le habían mandado. Y añadió:
-Pues ¡muy político eres tú!.
Le dije a Richard:
- No, tú no  eres político, él es imbécil.



 Raxó: 28 de enero 2018.







 

viernes, 29 de diciembre de 2017

JULIO VILCHES PEÑA.



Cubierta_Salvora


http://www.hojadelata.net/tienda/salvora-diario-de-un-farero/
 
Lleva escribiendo toda su vida. El libro de servicio del faro era un poema de humor. Los datos técnicos  estaban siempre precisos, los ACAECIMIENTOS donde nuestros ancestros repetían durante años  "Sin novedad" cambiaron con la llegada de tres jóvenes recién destinados a Sálvora. La relación entre la Isla y el Faro cambió radicalmente. Mis compañeros de oposición, alojamiento y prácticas en Alcobendas trajeron un aire fresco, leal, divertido y aventurero a una administración agonizante y en algunos casos corrupta.
Julio Vilches fue el único de nuestra camarilla que permaneció toda su vida laboral en su primer destino como funcionario, dejó de serlo para integrarse en la Autoridad Portuaria de Villagarcía, un "ente público  de derecho privado" como lo definían los ilustres sociatas de la época. Hizo su trabajo, crió a sus hijas, tuvo amores y desamores, hizo miles de fotografías y escribió acaecimientos en el diario. El libro de 230 páginas  relata la vida de Julio entre 1980 y el año 2000.
En la Librería Lumax tuve la suerte de compartir con Julio Vilches, sus hijas y mucho público la Presentación  de SÁLVORA. Diario de un farero que recoge datos del faro y su vida esos años.
Los que lo conocemos de antes y después sabemos que hubo mucha vida, muy bien escrita y ocasionalmente humorísticamente contada fuera de fecha.
He tenido la suerte de compartir la vida laboral con gente extraordinaria, capaz de la generosidad y la aventura, En Señales Marítimas, en Telecomunicaciones y en Meteorología. Pero el más extraordinario de los recuerdos es para mis compañeros de promoción del Cuerpo Técnico-Mecánico de Señales Marítimas. Creo que nuestras vidas seguramente no son  un ejemplo a seguir, no sé si somos sinvergüenzas, pero creo que aquel extraño grupo en que los opositores aprobados pidieron la repetición de los exámenes porque el tribunal de oposiciones no suministró los medios adecuados para las pruebas no tenemos nada de que avergonzarnos.