jueves, 13 de febrero de 2014

EL RELOJ.

Antonio Palacios, el desaparecido pintor de desnudos que me definía como su amigo estanilista (nunca lo fui) trabajaba en la Tesorería de la Seguridad Social, unas navidades recibió un despertador acompañado de una amable carta de la Dirección General. Me gustaría reproducir textualmente la respuesta, pues Palacios era más agudo y escribía mejor que yo. Por obras eternas tengo todos mis archivos embalados y ordenados de acuerdo con mi personalidad, un desastre. Trataré de sustituirlos por mi memoria:
"Ilustrísimo Director General:
Acuso recibo a su atenta carta, que venía acompañando a un reloj despertador de elegante y exclusivo diseño, el cual devuelvo acompañando a la presente, ya que:
1. El Funcionario que suscribe ya tiene un reloj despertador.
2. El dicente nunca llega tarde a su puesto.
3. La mamá del dicente siempre le dijo que no aceptase regalos de desconocidos y no se efectuaron presentaciones.
Vigo, a tantos de tantos.
Fdo. Antonio Palacios González/NRPxxxxxxxxxxxx."
Estos días, en la llamada Operación  Poquemon, unas cuantas decenas de representantes municipales de los dos partidos mayoritarios y algunos funcionarios aparecen como destinatarios de regalos navideños: Rolex, Vegas Sicilia, viajes, sobres con 1.500 € y demás sistemas de aproximación donados por  empresas concesionarias de servicios municipales.
En los tiempos que corren un reloj es un elemento inútil que da un toque de distinción si es caro. Es como las cadenas de oro de los gitanos. Es como un reclamo para los que hace solo una generación que podemos adquirir uno. En la aldea donde me crié, donde nunca hubo carretera, todos tienen un Mercedes o un Audi recién importado para que por la matrícula no parezca de segunda mano. No creo que devolviesen el Rolex, si alguien se lo regalase a cambio de una pequeña concesión pública. Siempre que oigo "reloj" me acuerdo de Palacios.



jueves, 2 de enero de 2014

LA MEMORIA: RAJOY 1974.


 Foto: Un país oxidado.

En la España de 1974 el salario mínimo era de 6.756 (40 €) pesetas al mes, el personal de oficios ganaba jornal, y se dividía por 30 esta cantidad. Una barra de pan  de 100 gr. costaba 50 cts. (0.03€). Coincidió con la fuga del país de la primera mano de obra cualificada, gente con oficios bien aprendidos que preferían trabajar de cualquier cosa en Alemania o Francia, a ganar sueldos de miseria en su país. Desde finales de los sesenta millones de españoles enviaban sus salarios, las famosas "remesas de los emigrantes" a las cuentas de las cajas de ahorros españolas, y el Banco Exterior de España pagaba sus divisas al precio que al Gobierno tardo fascista le venía bien, con ello el Gobierno de Franco, formado mayoritariamente por tecnócratas del Opus Dei, financiaba su deuda exterior.
En 1974, mi salario era en dólares. En el mercado internacional 1 Dolar= 70 ptas. Ganaba 800 Dólares. El Banco Exterior de España pagaba mis dólares a 56 pesetas. Cuando tenía que comprarlos para volver a navegar me los vendía a 72 ptas.
En aquel momento habría unos doscientos mil marineros, engrasadores y oficiales navegando en todos los buques mercantes del mundo, enviaban puntualmente el salario base a España, con ello se financiaba una policía sumisa y ocasionalmente asesina, una Guardia Civil absolutamente corrupta y una administración Pública corrupta, sumisa e inoperante. De los muchos marinos o labriegos enrolados que navegábamos en buques extranjeros, solo una pequeña parte lo hacía en buques de Noruega, Suecia, Alemania y Holanda, los demás lo hacíamos en banderas de "Conveniencia": Panamá, Liberia y Singapur. Los primeros estaban bajo la protección social de los países de sus barcos. Cotizaban como cualquier trabajador, emigrante o no, en tierra. Los segundos teníamos una cierta garantía de asistencia médica a nuestras familias si pagábamos 1200 pts/mes al Instituto Español de Emigración, y aún navegando en buques de la misma compañía, a los de bandera de conveniencia se nos repatriaba al día siguiente de desembarcar, teniendo un permiso máximo de estancia de tres días.
Los que impidieron que la miseria en este país fuese aun mayor de lo que fue, son requeridos ahora por la Agencia Tributaria por no tributar por las pensiones que reciben o recibieron por sus años cotizados en el extranjero. Los gobiernos españoles hacen leyes a la medida para que los muertos de hambre paguemos sus excesos. 
En 1974 una chica que se quedaba preñada contra su voluntad iba a abortar a Londres, muchas farmacias trataban de no vender anticonceptivos y preservativos, por razones morales. Es decir que los mismos que vendieron talidomida llamaban  (y llaman) asesina a la muchacha que no desea ver su óvulo fecundado.
Estos mismos patriotas apoyaron la sentencia de muerte del generalísimo, en un juicio militar sin garantías a cinco supuestos terroristas. La ejecución en 1975 me pilló con un barco panameño en Vigo. Ello nos salvó de ser repatriados a los tres españoles  que navegábamos en él. Los sindicatos de todo el mundo boicotearon a los barcos que tuviesen españoles a bordo y que residiesen en España, numerosos trabajadores de tierra fueron despedidos de sus trabajos en Europa. El argumento era que con sus transferencias de dinero ayudaban a sostener la dictadura fascista. Los que enviábamos el dinero éramos nosotros y los que lo recibían y manejaban eran los padres, tíos y parentela de los mismos que nos vuelven a mandar fuera para bajar el paro. Tienen el mismo espíritu faccioso, la misma inspiración teológica y los mismos apellidos. Su oratoria es aun más penosa que la de sus antecesores, pero su vanidad, su cobardía inmisericorde con los débiles es la misma que la de sus ídolos. Si tengo que volver a salir lo haré. Y volveré con menos que perder, me queda menos vida.

martes, 17 de diciembre de 2013

MUJER CON TIERRAS BUSCA HOMBRE CON TRACTOR.

El anuncio ponía: " Mujer con tierras busca hombre con tractor, imprescindible foto del tractor" y un número de teléfono. Estaba pegado sobre una pared de granito rosa de Porriño, pulido brillante, como la Estación del tren. Cuando éramos mozos nos decían los mayores: Tendrás que buscarte una chica trabajadora, limpia... o un hombre trabajador, que no juegue ni beba, y si tiene un tractor, ya es completo el gozo. Dispuesto a comprar un tractor dependiendo de la extensión de las tierras -Aquí hay minifundio y tener tierras puede ser una desgracia muy gorda- llamé al número indicado, sonó una voz de mujer:
-¡Diga!
-Buenos días, he visto un anuncio que dice: Mujer con tierras busca hombre con tractor...
-Pues sigue leyendo el anuncio y déjame acabar de comer ¿Vale?.
Y colgó. Esperé que me llamase para comprar el tractor y mandarle la foto, pero no lo ha hecho.

viernes, 25 de octubre de 2013

PUERTO DE VIGO.

Fototravel.net.
Cuando mi hijo tenía comedor escolar, es decir en el  invierno de 1981,  yo solía comer en el Comedor Social de la Junta del Puerto con Pepe García, un veterano de los faros y con Leopoldo Costas, el conductor que la Dirección del Puerto asignó al Servicio de Señales Marítimas donde trabajó casi siempre hasta su jubilación. Dada mi inexperiencia, aprovechaba las tardes para preparar el trabajo del día siguiente, o con la ayuda de Pepe, que  tenía jornada partida, conocer los equipos y materiales de los que supuestamente era responsable ante mi Jefe de Coruña. Supongo que solo a los efectos de echarme la culpa si había alguna desgracia.
En el comedor los trabajadores nos agrupábamos por gremios: Guarda-muelles, mecánicos, electricistas, grueros,  jefecillos... Supongo que la razón era seguir con las interesantes broncas surgidas en la mañana. Nosotros comíamos los tres y si el barco de Faros estaba en puerto se sumaba la tripulación, ocasionalmente venía a la mesa algún otro que había quedado sin sitio o se había peleado con sus colegas.
Los primeros días  Leopoldo me ponía al corriente de quien era quien.
En la cola de recoger la bandeja se puso un hombre grande y gordo, casi inmenso. Leopoldo gritó:
-¡Atención! ¡ jardade os mecheros!. Acaba de chejar o ladrón da jasolina.
(Atención, guardad los mecheros. Acaba de llegar el ladrón de gasolina)
El aludido contestó con un:
-¡Cala mamarracho!. (Calla,mamarracho).
Fuimos hacia la mesa con las bandejas. Una vez sentados, pregunté de que se trataba. 
Leopoldo me contó mientras Pepe asentía, que tres años antes, aquel hombre trabajaba en el movimiento ferroviario del Puerto, que disponía de dos locomotoras Diesel, y su propio personal para cambiar agujas, enganchar vagones  y mantenimiento de las vías. Estaba de enganchador. El combustible se distribuía desde unos depósitos situados en la Dársena de Guixar mediante vagones cisterna al interior de la Península. 
Los viernes la gente se retiraba más temprano, el hombre Grande y Gordo tenía que enganchar vagones de gasolina. Uno que debería ir a Valladolid quedó en los muelles. La locomotoras lo metieron en el almacén de faros,  unas vías entraban dentro del almacén para mover las boyas, pero las boyas que usábamos ya no podían salir por la puerta sin un complejo sistema de grúas inexistente. Entonces se guardaron allí las locomotoras. Allí metió el hombre Grande y Gordo el vagón de gasolina con cuarenta toneladas. Entró por el portón justito. Durante el fin de semana fueron sacando los bidones y vaciaron en vagón. Pero descargado el vagón no salía por el hueco, sobrepasaba en mucho su altura. Tuvieron que dejarlo allí. El lunes, cuando el bueno de Pepe García entró en el almacén de Faros y se encontró un vagón de CAMPSA en el interior llamó a mi antecesor que fue a la Dirección.
Al poco tiempo, el hombre Grande y Gordo fue nombrado Presidente del Comité de Empresa y pasó a desempeñar funciones  de Encargado del Economato. En uno de los Sindicatos amarillos que se montaron a principios de los ochenta ganó las elecciones sindicales. Todo el mundo debía dinero al economato.
Un día, discutí con el hombre Grande y Gordo en presencia del Director por las dietas del personal del Servicio, que estaban cobrando él y sus secuaces por irse de vinos. Me dijo:
-Mera, eles traballan con vos, pero son da Empresa, e ti has de morrer e non has ter nin un carballo que che dea sombra. (Mera, ellos trabajan con vosotros pero son de la Empresa (Puerto) y tú morirás y no tendrás ni un roble que te de sombra)
-Certo, nin jasolina po mechero.(Cierto, ni gasolina para el mechero)

viernes, 27 de septiembre de 2013

BILLY EL NIÑO.



1977. Carnavales. Encontraron la dirección del piso que acabábamos de comprar en el bolsillo de uno de los del aparato de propaganda. Cuando secuestraron a Oriol y Villaescusa decidí desligarme de los chicos del PCE(r). Pero mi contacto era un buen muchacho, era maestro (yo no lo sabía, tampoco sabía su nombre, eran todos "Carlos"), y le dí mi nueva dirección por si me necesitaba. Ese papelito fue la causa de mi detención.
Había comenzado mi colaboración con el PCE(r) unos cuatro años antes, a raíz de una conversación con el Piloto de guardia de un barco singapureño: el "Kosmonaut". La teoría era que había que apoyar a la extrema izquierda para que a la muerte de Franco la derecha y la izquierda dialogante fuesen más razonables. Cedimos nuestro piso de alquiler para reuniones y depósito de propaganda, les vendimos muy barato nuestro Citröen 2 CV. Nuestros vecinos creían que éramos contrabandistas, lo que hoy llaman menudeo .
Volvíamos de una comida en Silleda, era domingo. Subimos al niño para acostarlo y yo saqué a la perra, se llamaba Loita, pastor belga. Era de noche, había coches extraños al edificio,  la perra gruñía a unos tipos que estaban rodeando la manzana. Tres de ellos eran muy jóvenes y el otro era mayor, de unos cincuenta años. Todos muy trajeados. Pensé: Esta gente viene a por mi. En el vestíbulo había otros dos hombres leyendo en los buzones. Puse la cara más inocente posible:
-Buenas noches, ¿ puedo ayudarles en algo?.
Uno de ellos tenía en la mano un papel, el impreso que se cubría para hacer el carné de identidad.
-Es él, ¡Es él!, gritó.
-Inmovilice al perro o le pego un tiro.
La perra se abalanzaba. 
-Vamos a registrar su casa.
Tranquilicé a María que les llamó de todo, que era un allanamiento, que ellos eran unos indeseables. El niño que tenía un año, al ver a tanta gente estaba muy contento, la perra seguía intentando lanzarse sobre aquellos hombres que ya habían mostrado sus placas en la escalera. La casa estaba llena de cajas con nuestros enseres, nos mudábamos al piso recién comprado. Lo miraron todo. Encontraron  mi carné del Sindicato Libre de la Marina mercante, un libro los "Atentados contra Franco" recién publicado, los requisaron. Una agenda que en una fecha tenía anotado: Armas 4000. Me preguntaron que significaba, me quedé en blanco, les dije que tal vez tuviese que ver con mi permiso de armas, que aún no había utilizado. Mi mujer señaló una lampara hecha con un cajón, una pistola y una escopeta senegalesas  y dijo con todo el desprecio,
- Esas son las armas y son 4000 francos CFA, que nos estafaron en Dakar, en realidad son viejos tubos de agua.
-Quedan ustedes detenidos.
-¿El niño también?
-Déjelo con alguien...
-Es la una y media de la madrugada, no llevo a mi hijo con nadie, si acaso se va conmigo.
El policía mayor dijo que no saliese de casa, que no usase el teléfono y que al día siguiente dejase al niño y se presentase a las once en Comisaría. 
Estuve esa noche y todo el día siguiente en el calabozo. Por la noche me subieron a una oficina, dos guardias de la Policía Armada me custodiaron un rato. Entró el policía que había estado en mi casa. Detrás un policía de unos treinta años, barrigoncillo y con pelo largo como se llevaba en la época, en mangas de camisa y remangándose:
-Así que este es el caballerete...
-Disculpe, caballerete por las maneras...
No me dio tiempo a decirle "es usted". Se vino agresivo hacia mi. El policía mayor se interpuso y ordenó que me llevasen a los calabozos.
Dos días más tarde me dejaron en libertad por falta de pruebas.
Cuando aprobé las oposiciones de faros en 1978, decían que empezaríamos las prácticas en el Centro Técnico de Señales Marítimas de Alcobendas entre tres meses y un año más tarde. No podía permitirme estar tanto tiempo sin ingresos.  Puse un anuncio en el "Ya": "Joven, con estudios medios, cuatro idiomas, conocimientos de contabilidad y electrónica busca trabajo". Y el teléfono de la pensión.
Solo me llamaron para hacer los cubatas y sumar los tickets de los camareros para un asador en Bravo Murillo "Casa Franco". Con el nombre de "Peña Atlética Tetúan" habían conseguido licencia para abrir un bingo, que junto con el Club Canoe monopolizaban la ludopatía de la zona. Los camareros entraban gritando el pedido, yo se lo preparaba, sumaba mentalmente la comanda, mientras el camarero preparaba los cafés y me hacía un ticket por el total. En los pocos ratos libres sumaba las bandejas de cada camarero. En esas estaba, cuando entró uno de los hermanos-dueños seguido de un hombre al que le asomaba una pistola por la apertura de la chaqueta. Me puse tras una columna que había en medio de la cocina donde preparaba las bandejas, tenía al lado los útiles de cocina. Cuando vi que no había gritos ni sensación de peligro volví a mi puesto. El hombre salió apresuradamente. Cuando salió el dueño me dijo:
- Acaban de  sablearme veinte mil pesetas.
Unos meses más tarde ya había comenzado las prácticas y les dije que no aguantaba el ritmo de las bandejas, que lo dejaba. Me propusieron "ascenderme" a portero. Pensé "Claro, como hablo idiomas". Acepté. Solo tuve un par de peleas.
Un día vi entrar al hombre de la pistola. Pregunté a la recepcionista quien era: 
-Una pena, es un policía  muy famoso le llaman "el Niño". Antes de entrar pregunta si esta su mujer, si está no entra. Debieron hacer un pacto de no jugar. La mujer hace lo mismo.
Estos días,  identifico la foto del torturador de joven con  el "caballerete".

domingo, 15 de septiembre de 2013

PREHISTÓRICOS DEL FUTURO.

Hace una semana fui a una visita de la Asociación de amigos del  Museo Arqueológico de A Coruña a enclaves pre-romanos de la zona donde habito. 
Fui un niño de aldea, nos faltaban tantas cosas que la vida de los prehistóricos era la nuestra. Uno de mis amigos cuando instalaron la radio en su casa me explicó que había unos hombrecillos dentro, hablando y tocando. Yo estaba más preparado, creía que la voz y la música venía por los cables de la luz. Intenté comunicarme con ellos a través del enchufe de la radio. Les expliqué que era un niño que vivía en una aldea y quería hablar por Radio París. Tuve suerte, conservo la lengua y ni siquiera es bífida. Quince años más tarde descubrí las ondas hertzianas y nunca las abandoné, hasta viví de ellas.
Tal vez esta infancia carente de todo, en una Galicia suburbial que podría ser profunda, marcaron mi aprecio por las cosas, creo que tengo demasiadas y no tiro ninguna.
 El garaje esta lleno, es nuevo y está lleno de cosas. Restos de pintura. Pedazos de metal  de construcción,  inventos que tuvieron diverso final. Chapas, aislantes, canoas, remos, salvavidas, defensas del barco que ensucian el casco, televisores viejos, aspiradores, un retrete roto....
Tengo mucha madera que acumular para próximos inviernos, debo ponerla a cubierto, que seque, ¡que mejor sitio que las paredes de un garaje!. 
El viejo garaje de mi padre puede recibir esos materiales que no quiero tirar, por si me valen para otra cosa. Entonces viene la arqueología.
Pienso en una glaciación, su deshielo es tan potente que lo arrasa todo. Ya acabé la leña, los techos se han hundido y me he muerto de frío. Los míos vuelven a África y el deshielo lo arrasa todo. Por la ladera 
donde vivo circulan piedras, arenas y materia orgánica que baja hacia la ría. La Ría de Pontevedra ha vuelto a ser un lago de fango, y en las estructuras arrasadas se depositan todo tipo de arenas, las más gruesas al fondo
 Tres mil años más tarde los arqueólogos de Villavenancia descubren el garaje de mi padre. Excavan y encuentran trozos de red de plástico, restos de una tomatera que eran un proyecto de hamaca. Poliester que no llegué a usar, remos, una máquina de picar carne para hacer chorizos, restos de cerámica para baños y cocinas, una salamandra y sus tubos de salida, ladrillos refractarios de una forja que funcionaba con compresor, hierros que no forjé. Un colchón de muelles que espera que lo queme para aprovechar los muelles. Cañas de bambú para sujetar los tomates, el armario del ajuar de mi madre, una máquina de cortar azulejo, hachas, azadas y martillos sin mango. Hachas, azadas y martillos con mango.
Los arqueólogos están fascinados. Han encontrado su primer asentamiento industrial. 
-"Eran personas muy industriosas, vivían y trabajaban en el mismo espacio, el paleo-suelo esta lleno de restos cerámicos y metálicos. Son similares a los encontrados en las afueras de una ciudad oriental que los nativos llaman Changai. Seguramente esta era una colonia oriental, los restos de nudos de bambú lo prueban."

viernes, 23 de agosto de 2013

TELEGRAFISTAS: JOSE MARIA FERRANDO GINER.



La reunión de Pontevedra,  del 2007, me reportó el placer del reencuentro con Ferrando.
Es un hombre callado, serio, tenaz. Nunca se mete en lios, observa, medita y luego lo cuenta maravillosamente. Reme, su mujer, es pequeña, inteligente y divertida. Viven felizmente instalados en Llosa de Ranes, disfrutando de la jubilación después de muchos años de navegación. Cultiva sus naranjos y tiene de un magnífico aspecto y buena salud. Cuando estábamos en la Escuela era como es. Serio, claro, con la retranca que tenemos la gente del campo.
Vino a Pontevedra en coche, con los Vicedo. Vicedo dice que vino llorando de risa todo el camino, con las historias de supervivencia que Ferrando contaba. Conseguí que me contase estas historias que en los límites de la torpeza sintáctica que me caracteriza, intento transmitiros.
En el curso 68/69 Ignacio Delgado y él habían decidido irse a Barcelona, estudiar por oficial en la Escuela de Náutica y buscar trabajos que les permitiesen sobrevivir y asistir a clase. Reme; su novia -hoy su mujer- compartía el esfuerzo y la vida.
José María e Ignacio se levantaban a las siete de la mañana, compraban la Vanguardia y se ponían a buscar empleo, cogían cuarquier cosa, aunque no tuviesen idea de la faena, pues Ignacio, acertadamente, creía que mientras se instalaban, empezaban a trabajar y los despedían, pasaban por los menos tres o cuatro días y aseguraban la comida y la pensión de otros tantos.
El anuncio decía“Se necesita bailarín”
El truco era estar de primeros en la larga cola de demandantes de empleo. El lugar de la cita, un edificio viejo, donde estaba el despacho de la Cadena Ferrer, propietaria del "Mister Dólar", "New York" y "Escarlet", estaba ocupado por una larga cola de posibles bailarines, Ignacio estaba de primero, Ferrando de segundo, Cuando se abrió la puerta del despacho y dijeron que pase el primero, Ignacio le empujó y él quedó dentro, mirando al señor de la mesa.
-¿Sabe usted bailar?
-Si es agarrado...
-¡Admitido!
Se acabó la selección y le pusieron con el que se marchaba para que le enseñase sus funciones.
-“Empezábamos cuando ya había gente y sacaba a bailar a las chicas para que los clientes no fuesen los primeros y se animasen, entonces yo me retiraba y preparábamos para el espectáculo”
- “El otro y yo teníamos un cartel que ponía: Miss Daisy- todas extranjeras- Taburete y palmera. Colocabamos el taburete y la palmera y cuando se iluminaba el escenario la artista se quitaba piezas de ropa. Otro cartel, Brigitte, Teléfono y sofá. Se apagaban las luces, mientras uno recogía la ropa de Miss Daisy, el otro cambiaba el taburete y la palmera por el teléfono y un sofá”.
Iba en estas cuando Reme dijo:
- Estuvo poco tiempo, ¡pero aprendió mucho!.