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domingo, 14 de diciembre de 2014

MIGUELIANOS DE LA SANTA FAZ.


 Imagen: El País.
Si llevas a tu hijo en el coche sin cinturón, te pueden sancionar, si lo adroctrinases contra esta sociedad injusta e hipócrita posiblemente vendrá un meapilas que te denuncie y te retiran la custodia. Pero si llevas a tus hijas menores a un campamento dirigido por un santero que las lleva a dormir a su tienda, reclamas legalmente contra la perniciosa influencia que el santero ejerció sobre la vida de las niñas.
Los viejos estamos para contar historias. Por el faro donde vivía, Cabo Estay al lado de Vigo pasaba todo tipo de gente, aparecían con invitación o sin ella, intelectuales, políticos, delincuentes de poca monta... mariquitas que habían roto varios armarios, artistas y algunos amigos. 
Vinieron una tarde y eran de Sevilla,  una pareja guapa, simpática, ella se llamaba Blanca, él no recuerdo el nombre. Se dedicaban al noble arte de la distribución de hachís, se habían liado cuando al marido y socio de de la  pareja lo habían metido en prisión. Se vinieron a Vigo donde algunos de mis conocidos les distribuían mercancía.
Eran tiempos difíciles, paro, pobreza y marginalidad, como ahora. No suelo juzgar a la gente, ni sus motivos, pero en perspectiva considero a mis conocidos de ese ambiente una panda de vagos aprovechados. 
Acababa de difundirse el fenómeno del Palmar de Troya, les pregunté que opinaban. Él me dijo que el Papa Clemente era primo suyo, un mariquita muy simpático, que se metía de todo. Al poco tiempo leí que uno de los sacerdotes ordenados por él,  después de una de finos, entró en el baño del bar en que estaban, rompió el espejo, con un trozo se cortó la polla y con otro se quitó un ojo. Yo me puse contento, Dios me perdone. Es pura doctrina: Si tu ojo te hace pecar, arrójalo lejos de ti. Si tuviese fe me cortaría la polla, fuente inagotable de problemas y errores. Pero me daba pena, solo tenía treinta  y algo años, era una polla atea, en buen uso y no parecía peligrosa para la sociedad.
Este episodio - olvidado a pesar de que los dos hijos de Blanca quedaban en mi casa mientras la madre y su compañero hacían su trabajo de mantener tranquila y fumada a la sociedad viguesa- ha vuelto gracias a un santero-sanador, cuya connivencia con el obispado de Vigo se extendió durante veinte años.
Hay puntos comunes entre las dos historias: Unos sinvergüenzas que hablan directamente con la divinidad, una sociedad eclesiástica que tiene acostumbrados a sus miembros a la imposición de sus criterios ideológicos y vitales. Con una sociedad civil en descomposición, sin otros valores que los que se pueden comprar en el mercado, aprovechan el uso del desconocimiento o misterio como herramienta de dominio de lo místico sobre lo productivo o explotable durante los últimos cinco mil años. Este dominio místico es fácil de ejercer sobre las masas, que apoyan o miran hacia otro lado cuando este poder de ungidos usa la fuerza para aplastar a la razón.
Seguramente es verdad que el Apóstol Migueliano de Oya puede distribuir a Dios en su semen, purificando cuerpos  posesos. Seguramente el semen del santero tiene otras virtudes, aclara la voz. Entonces es sencillo, montas un coro de voces limpias, los mandas a cantar con el Papa, y para investigar en que te gastas los beneficios el obispo te manda un investigador- ungido con una condena por pederastia.
 Estos son los valores que usando nuestro esfuerzo y sacrificios inculca el ministro Wert con sus enseñanzas y el Ministro del Interior con sus policías. 

domingo, 30 de noviembre de 2014

DELINCUENTES: DESESPERACIÓN Y UNA PISTOLA.




 Imagen: La Voz de Galicia.
Confieso que no he sido delincuente por casualidad. He infringido muchas leyes, unas a sabiendas porque me parecían injustas y otras por ignorancia, hay tantas... Y la vida que he llevado podría haberme llevado por otros caminos. Alejarme de las drogas que se me ofrecían, trabajar de forma que no me viese sometido a la precariedad y no intervenir en juegos de poder fueron vacunas contra alguna condena judicial que podría haberme llevado a caminos más enfangados.
Siempre he apoyado y ocasionalmente protegido a delincuentes de poca monta. En los años ochenta había una Asociación llamada la COPEL, coordinadora de presos en lucha. Decían que todos eran presos políticos. Pasados más de treinta años sigo creyéndolo.
En una sociedad cuyo único valor es la propiedad, en que la máxima es: "Tanto tienes, tanto vales" y que marca precios y condiciones estableciendo beneficios para los que nada producen, nada aportan y consiguen el poder a través de la plusvalía de los bienes y servicios que otros generan; decía en esa sociedad es muy fácil que un individuo educado y entrenado en esos objetivos se los crea e intente conseguirlos. Si no los consigue es un frustrado. Ese individuo no tiene que ser un malvado, malvados son aquellos que le han hecho creer que el dinero y el poder son objetivos en la vida y que vale todo para conseguirlos. Malvados son los que consiguen pensiones millonarias de nuestro esfuerzo, que desgracian servicios públicos para decir que no funcionan y contratarlos a alguien que les da una comisión. Malvados son los que despiden maestros y contratan antidisturbios.
Creo que yo no conocía al delincuente que mató a una agente de policía en Vigo, en los medios de comunicación han dicho que era un delincuente muy peligroso, que tenía una condena en 1984 y después montó una empresa que cerró con la crisis del ladrillo. Imagino un autónomo sin demasiados escrúpulos, como miles. Matar a una chica le daría igual, para él lo más importante era que tenía un cáncer, cincuenta años, estaba arruinado y había fracasado. Un asesino es un asesino, sin disculpas. Hay ladrones asesinos, policías asesinos y estados asesinos. Hemos fabricado de todo ello. Hemos dejado que surgiese, me parece más peligrosa nuestra clase dirigente carente de todo escrúpulo, que no tardará en amordazarnos para que no gritemos pidiendo perdón por haberlos dejado medrar que cualquier atracador. Todos somos culpables de haber llegado a esto. Wert cambiará  los derechos humanos por el "ojo por ojo" bíblico. Habrá quien pida la instauración de la pena de muerte y la cadena perpetua. Y seguirán robando, llevándonos a la miseria con la promesa de un paraíso próximo, lleno de brotes verdes.

domingo, 23 de noviembre de 2014

AMIGOS: ANTÓN GOYANES, pintor.




Antón Goyanes con obra. Imagen La Voz de Galicia.


Una de las muchas cosas por las que merece la pena llegar a viejo es el calor de quienes nos acompañan.
No sé el por qué, siempre he tenido amistad con artistas. Para quien no es artista y ha conocido algunos,  el arte es belleza en si mismo pero el mundo que lo rodea es un mundo de vanidades. Por eso valoro tanto a quienes he visto trabajar sin estridencias, pelear por la vida, atender a los suyos, llegando a la abstracción por el concepto, la belleza por si misma, dejando que el color fluya atenuándose como la vida. 
Conocí a Antón Goyanes en 1980, cuando entré a trabajar de Torrero en el Puerto y Ría de Vigo y tuve el privilegio de colaborar con él en algunos trabajos, que siguen transmitiendo belleza, modernidad y desde mi punto de vista, inteligencia. Su estudio de deliniante en la Junta de Obras del Puerto era un ordenado archivo histórico. Ingenieros y técnicos encontrábamos en él solución a muchos de nuestros problemas y en mi caso a mi ignorancia.
Su trabajo que transmite impresiones, no deja nada al azar: las texturas, los contrastes y las formas son siempre fruto de un estudio meticuloso, me atrevería a decir maniático.
Me encuentro con él como con la mayoría de la gente a la que quiero un par de veces al año y el encuentro siempre me deja frases para la reflexión, aunque el que más habla soy yo, como de costumbre.
Sus biografías dicen que nació en 1935 en Monforte de Lemos, en realidad fue inscrito en aquel Registro Civil el 21 de noviembre de 1934. Ambas fechas inducen a error, quisiera conocer treintañeros con el espíritu abierto, democrático y libre de Antón Goyanes. La continuidad de su obra, sus puntuales exposiciones con obra nueva son demostración de capacidad de trabajo y alegría de vivir. Un honor.

Más datos:

martes, 18 de noviembre de 2014

XURELO. Pesquero de Ribeira contra los vertidos nucleares en la Fosa Atlántica.



La lucha de los ecologistas con sus zodiacs en Canarias estos días me trae recuerdos del pasado:
8 de septeimbre de 1982.

Mi relación  con el "XURELO" vino a través de Xan Traba Diaz, que por entonces era un joven Maestro, ejerciendo de Administrativo en el Puerto de Vigo. Yo había relevado a su padre, también Maestro, José Traba Rivera, Técnico encargado del Balizamiento de la Ría de Vigo, ya jubilado, en mi primer destino como Torrero de Faros. Once años antes, José Traba, hermano e hijo de los anteriores, era el primer Oficial del "Eolo" un bello mercante donde embarqué como Radio, acompañado de dos amables policías, después de  una somera intoxicación etílica. Venía desembarcado de un pesquero, no me gustaba el olor, no me gustaba la forma de vida, no me gustaban las maneras, no me gustaba nada y juré solemnemente a una lumi de Huelva que no volvería a poner los pies en un pesquero.
El "Eolo" me reconcilió con el mundo y nuestro viaje al Caribe parecía una excursión de veinteañeros, yo acababa de cumplirlos y todos excepto el Capitán, no llegábamos a los treinta.

Cuando Xan Traba  me propuso volver a un pesquero como operador de radio e intérprete, en una expedición contra los vertidos en la Fosa Atlántica, rompí sin dudarlo mi juramento a la lumi de Huelva, le conté a mi jefe el Ingeniero Jefe de Costas la situación y el bueno de Enrique Disdier Davila  me dijo que tomase el  tiempo que necesitase, que la causa era buena y nos deseó la mejor de las fortunas.
Por primera vez desde la muerte de Franco tuve la sensación de que el peligro de algo que aún desconocemos unía voluntades y eliminaba las diferencias. Solo volví a tener esa sensación cuando rompió el "Prestige ".
Se demoraron los despachos del barco un día y estábamos todos que trinábamos. Salimos a la mar y al segundo día de navegación establecimos contacto en Onda Media con el "Sirius" de Green Peace.
Lamento no haber hecho diario de las comunicaciones, pero nunca fui muy devoto de los diarios, no los cubría ni cuando tenía que hacerlo. Hoy siento ser así, pues ya no recuerdo los nombres y en aquel momento me parecía que nunca los olvidaría, y no puedo ser preciso en las circunstancias.
La tripulación la componían Anxel Vilas Queiruga, Patrón. Un Motorista, un Marinero/ Cocinero que me parece era hijo de Anxel ,  no recuerdo sus nombres, pero les recuerdo como valientes y bondadosos. Como invitados voluntarios  Xan Traba Diaz, militante de Esquerda Galega, responsable de la Expedición. Pili Pereiro Saavedra, enseñante,  militante de E.G. El alcalde de Oleiros, Xosé Lois Martínez, profesor universitario; Cipriano Rivas Fernández de la Cofradía de Pescadores de Riveira; un Periodista free-lance Antonio López Mariño, muy bueno, que retransmitía para muchos medios, por sus transmisiones parecía que íbamos ganando. Ángeles Fernández Maira transmitía sus crónicas para el Progreso de Lugo. Al decir del patrón  Ángeles era "a mais machiña de todos", la única que no se mareó, más tarde me confesó que debía su fortaleza a la Biodramina. Y yo, ecologista independiente, que no me acuerdo el nombre. 
Durante la tercera singladura comenzamos el trabajo de búsqueda del lugar de la acción. El pequeño pesquero no tenía más equipos que un viejo gonio, el radar, una regla y un cartabón y naturalmente el compás.
Navegando en zigzag tuvimos la fortuna de encontrar un buque oceanográfico holandés que tenía GPS y pude pedirles la posición, arrimándonos a su costado y de viva voz, pues no contestaban a nuestras llamadas en el canal 16 de VHF. En el barco holandés de tripulación de CaboVerde había división de opiniones, unos se dedicaban a vitorear nuestro valor, por llegar tan lejos con un barco  poco más grande que sus botes salvavidas y otros dedicaban sus vítores directamente a las dos bellas tripulantes del Xurelo.
Anxel, el Patrón del Xurelo dio orden de que se transmitiese nuestra posición al Sirius, y cuando su Operadora me pasó la suya y el patrón la llevó a la carta, los tres presentes quedamos como si nos hubiesen dado unas hostias, estábamos a 80 millas náuticas, unas ocho horas de navegación para nuestra velocidad. A las siete horas teníamos la acción a la vista:  dos barcos de Green Peace, el mercante de la basura nuclear el Rijnborg, con dos neumáticas a veinte nudos constantemente estorbando su descarga.  El capitán del Sirius, un arquitecto holandés Willen Beeknan, dirigía la maniobra con gran acierto, situó nuestro barco en la proa del mercante basurero por ser el más lento, cada uno de sus barcos a los costados, uno de ellos forzando la máquina fuera de lo común, hasta que se rompió y las zodiacs debajo de las grúas del barco, impidiendo la descarga, una de ellas recibió el impacto de un bidón en proa con un hombre herido leve. Mi función era retransmitir las instrucciones, rumbos y velocidades, transmisiones que interrumpía de vez en cuando para vomitar por la borda, el olor a fuel era insoportable a pesar del subidón  de adrenalina. Cuando la acción paraba, o incluso con ella en marcha, los periodistas trasmitían sus crónicas a través  de la banda de 2/3 Mhz. (Llamada Onda Media de Radiotelefonía). El equipo de VHF transmitía cambiando constantemente de canal como debíamos entorpecer el rumbo del carguero, con el reglamento de abordajes en la mano. Llegué a creer que Greenpeace pretendía que su barco más viejo fuese hundido por abordaje agresivo del buque de los vertidos.
Aquella noche tres o cuatro de Green Peace, abordaron el barco transporte de basura nuclear, y se encadenaron a las grúas, fueron reducidos y arrestados por la tripulación.
 A la mañana siguiente se recibió a bordo del Sirius, que tenía bandera holandesa, una resolución de un Juez, que le ordenaba alejarse del buque basurero compatriota. Se celebró una asamblea a bordo del Sirius, nos trasladamos a él en las increíbles neumáticas que daban treinta nudos, había un poco de marejada y el Alcalde de Oleiros Xosé Lois Martínez rompió un pie en el salto. Hice de intérprete de Xan con el Capitán del Sirius,  Esquerda Galega se resistía a abandonar si continuaban los vertidos, las órdenes del Juez eran terminantes y Green Peace se iba. Intenté poner algo de mi cosecha y sugerí un palangre en la hélice del mercante y luego ofrecerle remolque a Vigo, pero el buen holandés me llamó terrorista y dejé quedar un poco mal a Xan. Nunca me lo reprochó. Comprobé que aquellos holandeses no tenían mi mismo sentido del humor. Además debo decir que aquel Capitán se negó a llevar a puerto a Xosé Lois, teniendo  médico y hospital  a bordo del "Sirius", pues no era holandés y embarcaría irregularmente. En el Xurelo no teníamos más que vendas y aspirinas. Embarcó de nuevo en la Zodiac, y sufrió estoicamente dos días de dolores hasta que llegó a Vigo y fue evacuado a un hospital.
 Emprendimos el regreso y celebramos mi cumpleaños (31, el 11 S), La tripulación me hizo regalos, un marinero un hueso de pescado (sin olor) para colgar, otro una navaja, Xan una camiseta de rayas azules y blancas, muy marinera, y todos hicieron banderolas, con lo que encontraron a mano.
 Lo del humor de aquellos holandeses lo corroboré más tarde cuando acogí en el Faro de Cabo Estay, desde el alta hospitalaria hasta que fue repatriado, a uno que le había pasado su neumática por encima en la Playa de Barra y la hélice le dejó un código de barras por todo el cuerpo, en los días de celebración que siguieron al caluroso recibimiento que la ciudad de Vigo les dispensó.
Se les perdona la falta de humor por lo que pelearon y se arriesgaron, en una organización y con unas capacidades que nosotros no teníamos, en medios, conciencia y conocimientos, que en una España de espaldas al mar, eran y son cada vez más minoritarias, desde los ministros al más modesto trabajador, son pocas las personas que defienden la vida. El suicida "o que veña detrás que arree", es lo más común entre nosotros.
 La profesionalidad de Anxo, Patrón y Armador del Xurelo y la amabilidad y buenas maneras de sus tripulantes fijos me reconciliaron con los pesqueros. La capacidad y sencillez de Xan Traba le dieron frescura y eficacia a una acción que tenía pocas posibilidades de tener éxito ni repercusión. El recibimiento del Pueblo  de Riveira al Xurelo quedará para siempre en lo más emotivo de mí.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

LA FUNDACIÓN.


A veces las autoridades colaboran con estafas institucionalizadas a través de la normativa.
¿Es este un caso? No han respondido. Haz clic en la imagen, si ya eres mayor.

En la presión burocrática, fiscal y recaudatoria a la que las autoridades nos someten a los muertos de hambre, hace un año fueron incorporadas las Fundaciones. Entidades llamadas laborales que además de intentar cobrar unos eurillos de afiliación obligatoria, imparten -al parecer- cursos de formación para Directivos. No deja de tener coña.  
A la amargura de la corrupción reinante hay que sumar la facilidad del copia y pega de las instituciones que pagamos todos y nos inundan de papeles con acuse de recibo, que tambien pagamos, en un si cuela-cuela desesperante. O respondes a los papeles o haces cosas útiles. En fin, sigo extrañando a Robespierre.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

FARO DE LONGSHIPS.

Ayer encontré una traducción de la historia de los Faros  que el Trinity House británico le enviara en 1978 a Miguel Angel Sánchez-Terry. Él me la pasó en 1981 cuando empezó su trabajo de la Historia de los Faros Españoles para su traducción. El caos que ha sido mi vida de inmaduro hizo que las traducciones viajasen de traslado en traslado y acabasen en el fondo de un baúl. Las reencontré intentando poner algo de orden en mi inmadura vejez. Hoy os pongo la  historia de Longships. La traducción de los ochenta no difiere mucho del texto actual de la  Trinity House.


Image of Longships

  Imagen: Trinity House.
Cerca de los acantilados de Land's End, en el extremo sudoeste de la tierra firme británica, hay durante los temporales un panorama salvaje descrito por John Ruskin como "un completo desorden de los elementos. Toda la superficie del mar se vuelve un vertiginoso remolino de embestidas retorcidas, tortura, rabia sin dirección, saltando, rompiendo y girando en una anarquía de inmenso poder".
La punta está rodeada de bajos donde incontables  barcos se han perdido por mala mar o baja visibilidad.
Actualmente no hay demasiados desastres pues los buques navegando en las proximidades cuentan con la ayuda de numerosas señales equipadas con los últimos equipos electrónicos. Entre ellas está el faro de Longships situado a una milla al poeste de Land's End.
En 1790 la zona estaba totalmente desprovista de tales ayudas y los habitantes de la costa obtenían un buen nivel de vida del saqueo de los barcos llegados a las piedras, de los que cada invierno había una abundante cosecha. A pesar de ello, las necesidades de la navegación debían de ser atendidas y proyectadas señales marítimas en esa oscura región.
El 30 de junio de 1791, la Trinity House obtuvo una concesión, por el procedimiento habitual, mediante el registro de una solicitud de los mareantes. Se hizo una cesión al Teniente Henry Smith, que se comprometía a levantar un faro en Longships, fijándose una renta de 100 Libras para obras de caridad de Trinity House y se establecía un término de 100 años.
Pronto se construyó una torre sobre Carn Bras, la más grande las rocas de Longships, a 14 metros sobre el nivel de la pleamar. La torre circular fue proyectada por el arquitecto de la Trinity House Samuel Wyatt. Tenía tres plantas la planta baja estaba ocupada porlos tanques de asgua y almacén, la siguiente era usada como sala de estar y los torreros usaban la superior, bajo la linterna de madera y cobre, como dormitorio. La linterna se hallaba a  24 metros sobre el nivel de la pleamar. Contenía 18 lámparas Argand (quinqués de aceite) y el mismo número de reflectores metálicos, distribuidos en dos filas, ninguno de ellos orientado hacia tierra, produciendo un sector oscuro en esa dirección mediante planchas metálicas.
Poco después de la puesta en servicio de la torre,  el 29 de septiembre de 1.795, el Teniente Smith era decarado  "incapaz para la dirección del asunto", La Trinity House se hizo cargo, remitiendo los beneficios a su familia a través del Tribunal de la Cancillería.
Los torreros de Longshps tuvieron una existencia primitiva, cocinaban en la linterna mediante las lámparas Argand. El faro era atendido por cuatro hombres a turnos, dos de los cuales estaban permanentemente de servicio durante un mes y otro en tierra. Cobraban por ello treinta libras al año, y los alimentos mientras estaban en la señal, pero el tiempo de estancia en tierra tenían que buscarse la vida, aceptando cualquier trabajo que pudiesen encontrar.
La generosidad de la Trinity House con la familia del Teniente Smith - motivada en apariencia por el solo hecho de haber sido el primero en proponer la luz- resultó mucho más cara de lo que se había pretendido. Los beneficios netos del faro en 1831 alcanzaron  3017 Libras, libres de gastos por un total de 11.183 Libras. En 1836 el beneficio fue de 8.293 Libras. Faltando nueve años y medio para el término de la concesión la Corporación la  compró  por 40.676 Libras incluyendo las rentas vitalicias.
Debido a los terroríficos golpes de mar que saltaban la roca durante los temporales, la linterna quedaba tan a menudo bajo el agua que no se podía determinar con certeza su caracter de luz fija. Esta fue la razón dada para sustituir la torre original de Wyatt por la actual que fué construida por el Ingeniero de la Trinity House en 1875. A pesar del incremento de altura de la linterna sigue siendo alcanzada por las olas.
En 1967 Longships fue modernizado y electrificado. Recientemente un helipuerto circular fue construido sobre la torre de granito del faro construida por Sir James Douglas, ingeniero de la Trinity House en 1835 y los tres torreros son relevados mensualmente por helicóptero.
Fin del texto de Trinity House de Agosto de 1978. He suprimido la historia de la niña que jura sobre la Biblia, al parecer es falsa y a todas luces contradictoria con los escrupulosos registros de la Trinity House. 
El faro de Longship se automatizó en 1988 y actualmente es controlado desde el Centro de Operaciones y Proyectos de la Trinity House en Harwich.



martes, 7 de octubre de 2014

PONTEVEDRA EN LA POSGUERRA (Según mi padre y algunos taberneros)



Barrio de A Moureira, en la actualidad. Imagen Turgalicia.
Como continuación a la patrisaga familiar, "Cándido Mera, mi padre" y "de labrador a portero de los ministerios civiles" hoy transmitimos para ustedes, pacientes lectores, un nuevo capítulo: La Pontevedra de posguerra, según mi padre y algunos taberneros.

Cándido Mera Fernández fue a Madrid, debía ser el año cuarenta y uno,  a examinarse,  con un jamón y un nombre de Secretario del Ministerio de la Presidencia, o algo así. Llevaba además veinte kilogramos de café portugués para atender a su sustento. Se hospedó en una pensión de mala nota, haciéndose amigo del dueño y de alguna de las meretrices que la ocupaban, ellos le ayudaron a deshacerse del café contribuyendo a los gastos que generaba una semana de exámenes, con dictados, lectura y las cuatro reglas. Su primer destino fue Oviedo, la oficina de Telégrafos. Debió tener algún problema amoroso al cuarto año de estancia, pues pidó el traslado en secreto para el Gobierno Civil de Pontevedra. Volvió treinta y cinco años más tarde, las pensiones habían desaparecido y los amigos cuyos nombres recordó siempre, habían muerto o no los localizó. Nunca quiso explicarme la verdadera razón de su traslado.
En el Gobierno civil no estaba contento, desprecíaba a los falangistas, consideraba sinvergüenzas a los inspectores de policía. El conserje era un buen hombre que se llamaba Conde, su miseria era tanta, que criaban un cerdo bajo el tejado del edificio, que entonces se albergaba en donde hoy está la Diputación de Pontevedra.. El pobre Cándido se hospedaba en una pensión del barrio de la Moureira, apenas le quedaba dinero para comer. Por entonces la Moureira era un barrio de putas, donde los recién enriquecidos por el wolframio, el estraperlo y otras nobles actividades cerraban cabarés, invitaban a las chicas a whisky que solía ser té, se jugaba dinero a las cartas, lo que estaba prohibido. Su jefe en el Gobierno Civil, con quien mantuvo amistad hasta su muerte, le recomendó mudarse de barrio, no parecía adecuado que un empleado viviese en medio de los prostíbulos. Mi padre  alegaba que le quedaba al lado del trabajo, que no necesitaba utilizar el trolebús para ir a trabajar.
La parroquia de Lérez era famosa por sus carteristas, educados y elegantes, entre ellos había alguna mujer de indudable belleza, se alojaban en casa de los Díaz, una familia venida de la montaña, que montó un bar tienda, en "A porta do sol", al pie del convento de Lérez. Se compró una bicicleta para ir a trabajar y se hizo amigo de carteristas, estraperlistas y demás gente divertida. Ocasionalmente se iba de juerga con Benito, el hijo de los dueños, que le presentó a mi madre, ambas familias eran amigas (no piensen mal).
Un tiempo antes de morir contó que se habían ido a la Moureira, dejaron la bicicleta de mi padre entre dos casas, para que no se viese. Cuando salieron iban muy contentos, la bicicleta no estaba. Se pusieron a buscar a cualquiera que llevase una bicicleta.
-Es esta, es esta. Usted robó mi bicicleta.
 Se abalanzó sobre el hombre sin darle tiempo a responder. Este salió huyendo.
Benito cogió la bicicleta, la acercó a una farola y le dijo:
-Cándido, estás equivocado, esta no es tu bicicleta. La tuya tenía un rascazo en el sillín, y esta lo tiene nuevo.
El hombre ya volvía con una pareja de policías. Después de explicaciones y disculpas volvieron a la Moureira, mi padre se había equivocado de pared y al otro lado de la casa estaba la puta bicicleta.
Como Mutilado de Guerra, tenía derecho a una ración militar, le daban  pan mediante la presentación de unos cupones, además cubría los documentos de la gente que no sabía escribir, instancias para pedir una silla de ruedas o unas muletas a la Beneficencia, datos para un certificado de buena conducta y cosas así. Eso le daba prestigio en la vecindad, además jugaba a las cartas y era simpático con carteristas, putas y estraperlistas.
En la oficina la pobre gente que necesitaba hacer documentos siempre le dejaba alguna propina. Esas propinas eran casi un sueldo. Además se ponía el uniforme de portero para colarse en los toros y decir que iba a llevar un recado.
Al casarse dejó la pensión de los Diaz y se mudó a una casa de alquiler, al poco de nacer yo mis padres compraron una casa en la falda del Monte das Pías, en un paraje que se llamaba a A Regueira en la misma parroquia de Lérez.  En la casa de al lado vivía mi bisabuela, Benita Amil, con dos hijas Carmiña "A Tola" pues era demente y Josefa, que estaba aquejada de una enfermedad ósea que le impedía muchos movimientos. Ambas eran bellas.
RECUERDOS DE INFANCIA
Vivían con la bisabuela y las dos tías de mi madre, dos nietos Benito y José. El padre de este último había muerto de tuberculosis después de pasar seis años en la prisiones franquistas por republicano, murió a los pocos meses de salir del Penal de a Illa de San Simón y su mujer Clara,  no podía mantener al hijo de ambos, por lo que se hicieron cargo mis abuelos, y la bisabuela desde que empezó a trabajar a los once años. Benito era hijo de Carmiña "A Tola" y posiblemente de un pocero que llamaban "O Meis". Fue mi compañero de juegos y barbaridades hasta los doce años.
Nos apoyábamos mutuamente en las peleas, era un chico bueno y valiente, como los dos queríamos ser el Capitán Trueno y no teníamos caballos, montábamos las vacas. Fabrícábamos arcos y flechas con las ballenas de viejos paraguas y disparábamos a una manzana sobre la cabeza del otro. Hacíamos paracaidas; colgados de los paraguas, saltábamos desde los muros antes de convertirlos en flechas. Un mundo de reutilización que traía a menudo algún golpe de vara o zapatillazo.
Los pantalones con remiendos, la escasez de todo, los libros de vidas de santos, o los que mi padre rescataba de los requisados en el Gobierno Civil, "Un mazico de contos" ¡En gallego! " La Reina Calafia" de Blasco Ibañez, una Enciclopedia de la República, el "Martín Fierro" o "Un viaje al País de los Matreros", que mi prima Aurora Mera mandó desde Buenos Aires. En casa de nuestros vecinos era peor, no había ningún libro, había niños con abuelos, historias que se agrandaban cada vez que se contaban. Lobos, bandidos, sacauntos.  Mayoritariamente la gente de la zona eran analfabetos funcionales, distinguian las letras, muchos sabían firmar, pero no entendían el sentido de lo leído. Mi madre, que había ido dos años a la escuela por las mañanas era uno de esos casos. En Pontevedra, en el pueblo, como se decía, había la misma miseria, la gente pasaba hambre, todo el mundo era delgado. Los gordos eran arquetipo de belleza y estatus social. Muchos uniformes, Policía, Guardia Civil, municipales, Ejército, carteros y repartidores de correos, ferroviarios, porteros de ministerios, Ayuntamiento y diputación, todos delgados. No llevar uniforme era ser dependiente, comerciante o importante. Salvo si los pantalones llevaban remiendos, entonces era un "obrero" o labrador. En todos los documentos se especificaba el estado: soltero, casado o viudo y la profesión. Las mujeres eran "sus labores", o telefonista (solteras) o empleada. Algunas "labradora","costurera" o similar. Pocas maestras, pues para el puesto de maestro entraron muchos excombatientes que tenían el bachillerato elemental,  con una sola convocatoria. Debo añadir que muchos fueron buenos maestros. Ni siquiera ponían especial énfasis en la loa del franquismo. Los jueves y sábados por la tarde no había escuela. Tampoco los primeros de mes, los maestros iban a cobrar. Siempre estaban preparando a los niños para una inspección. En cinco cursos nunca vi un inspector. Todos los niños sabíamos rezar y cantar el "Cara al sol". Nos daban leche que venía en polvo y queso de la ayuda americana. Pronto desapareció el queso.
 En la aldea en invierno el calzado eran zuecos, como botas de cuero con suela de madera. En verano andábamos descalzos. Los días de fiesta se usaban unos zapatos que decían de cartón, creo que eran restos de materiales prensados y pintados. 
Me parece que algunas cosas empezaron a mejorar a partir de 1958, se usaban ya trajes de comunión, las niñas comenzaban a usar una cosa que llamaba babi y aún persiste, afortunadamente en recesión. La gente empezó a lavarse los dientes y se construyeron muchas fuentes con el yugo y las flechas en piedra.
Los niños de doce años trabajaban de aprendices en panaderías y obras, alguno en la mecánica, pagándole al patrón y, mayoritariamente, sin asegurar.
En 1957 mi padre pidió el traslado a Hacienda. Durante años cubrió los impresos de propietarios y aguardienteros que se daban de alta, estos le daban una propina, esas propinas le dieron para comprar algunas tierras, dos casas de aldea y construir la que hoy ocupo. Mi madre iba a comprar al mercado a ultima hora, porque todo era más barato. No había neveras y el pescado de última hora, más mazado, no aguantaba hasta el día siguiente. Se hacía su propia ropa y bordaba para fuera. Mantenía un huerto en la aldea.  Mi padre vestía con sus uniformes de portero, gris y azul despojados de sus botones y galones. Yo usaba la misma ropa hasta que no cabía dentro. Pudo ser entonces, cuando empecé a cuestionarlo todo y a odiar la propiedad privada.