martes, 7 de octubre de 2014

PONTEVEDRA EN LA POSGUERRA (Según mi padre y algunos taberneros)



Barrio de A Moureira, en la actualidad. Imagen Turgalicia.
Como continuación a la patrisaga familiar, "Cándido Mera, mi padre" y "de labrador a portero de los ministerios civiles" hoy transmitimos para ustedes, pacientes lectores, un nuevo capítulo: La Pontevedra de posguerra, según mi padre y algunos taberneros.

Cándido Mera Fernández fue a Madrid, debía ser el año cuarenta y uno,  a examinarse,  con un jamón y un nombre de Secretario del Ministerio de la Presidencia, o algo así. Llevaba además veinte kilogramos de café portugués para atender a su sustento. Se hospedó en una pensión de mala nota, haciéndose amigo del dueño y de alguna de las meretrices que la ocupaban, ellos le ayudaron a deshacerse del café contribuyendo a los gastos que generaba una semana de exámenes, con dictados, lectura y las cuatro reglas. Su primer destino fue Oviedo, la oficina de Telégrafos. Debió tener algún problema amoroso al cuarto año de estancia, pues pidó el traslado en secreto para el Gobierno Civil de Pontevedra. Volvió treinta y cinco años más tarde, las pensiones habían desaparecido y los amigos cuyos nombres recordó siempre, habían muerto o no los localizó. Nunca quiso explicarme la verdadera razón de su traslado.
En el Gobierno civil no estaba contento, desprecíaba a los falangistas, consideraba sinvergüenzas a los inspectores de policía. El conserje era un buen hombre que se llamaba Conde, su miseria era tanta, que criaban un cerdo bajo el tejado del edificio, que entonces se albergaba en donde hoy está la Diputación de Pontevedra.. El pobre Cándido se hospedaba en una pensión del barrio de la Moureira, apenas le quedaba dinero para comer. Por entonces la Moureira era un barrio de putas, donde los recién enriquecidos por el wolframio, el estraperlo y otras nobles actividades cerraban cabarés, invitaban a las chicas a whisky que solía ser té, se jugaba dinero a las cartas, lo que estaba prohibido. Su jefe en el Gobierno Civil, con quien mantuvo amistad hasta su muerte, le recomendó mudarse de barrio, no parecía adecuado que un empleado viviese en medio de los prostíbulos. Mi padre  alegaba que le quedaba al lado del trabajo, que no necesitaba utilizar el trolebús para ir a trabajar.
La parroquia de Lérez era famosa por sus carteristas, educados y elegantes, entre ellos había alguna mujer de indudable belleza, se alojaban en casa de los Díaz, una familia venida de la montaña, que montó un bar tienda, en "A porta do sol", al pie del convento de Lérez. Se compró una bicicleta para ir a trabajar y se hizo amigo de carteristas, estraperlistas y demás gente divertida. Ocasionalmente se iba de juerga con Benito, el hijo de los dueños, que le presentó a mi madre, ambas familias eran amigas (no piensen mal).
Un tiempo antes de morir contó que se habían ido a la Moureira, dejaron la bicicleta de mi padre entre dos casas, para que no se viese. Cuando salieron iban muy contentos, la bicicleta no estaba. Se pusieron a buscar a cualquiera que llevase una bicicleta.
-Es esta, es esta. Usted robó mi bicicleta.
 Se abalanzó sobre el hombre sin darle tiempo a responder. Este salió huyendo.
Benito cogió la bicicleta, la acercó a una farola y le dijo:
-Cándido, estás equivocado, esta no es tu bicicleta. La tuya tenía un rascazo en el sillín, y esta lo tiene nuevo.
El hombre ya volvía con una pareja de policías. Después de explicaciones y disculpas volvieron a la Moureira, mi padre se había equivocado de pared y al otro lado de la casa estaba la puta bicicleta.
Como Mutilado de Guerra, tenía derecho a una ración militar, le daban  pan mediante la presentación de unos cupones, además cubría los documentos de la gente que no sabía escribir, instancias para pedir una silla de ruedas o unas muletas a la Beneficencia, datos para un certificado de buena conducta y cosas así. Eso le daba prestigio en la vecindad, además jugaba a las cartas y era simpático con carteristas, putas y estraperlistas.
En la oficina la pobre gente que necesitaba hacer documentos siempre le dejaba alguna propina. Esas propinas eran casi un sueldo. Además se ponía el uniforme de portero para colarse en los toros y decir que iba a llevar un recado.
Al casarse dejó la pensión de los Diaz y se mudó a una casa de alquiler, al poco de nacer yo mis padres compraron una casa en la falda del Monte das Pías, en un paraje que se llamaba a A Regueira en la misma parroquia de Lérez.  En la casa de al lado vivía mi bisabuela, Benita Amil, con dos hijas Carmiña "A Tola" pues era demente y Josefa, que estaba aquejada de una enfermedad ósea que le impedía muchos movimientos. Ambas eran bellas.
RECUERDOS DE INFANCIA
Vivían con la bisabuela y las dos tías de mi madre, dos nietos Benito y José. El padre de este último había muerto de tuberculosis después de pasar seis años en la prisiones franquistas por republicano, murió a los pocos meses de salir del Penal de a Illa de San Simón y su mujer Clara,  no podía mantener al hijo de ambos, por lo que se hicieron cargo mis abuelos, y la bisabuela desde que empezó a trabajar a los once años. Benito era hijo de Carmiña "A Tola" y posiblemente de un pocero que llamaban "O Meis". Fue mi compañero de juegos y barbaridades hasta los doce años.
Nos apoyábamos mutuamente en las peleas, era un chico bueno y valiente, como los dos queríamos ser el Capitán Trueno y no teníamos caballos, montábamos las vacas. Fabrícábamos arcos y flechas con las ballenas de viejos paraguas y disparábamos a una manzana sobre la cabeza del otro. Hacíamos paracaidas; colgados de los paraguas, saltábamos desde los muros antes de convertirlos en flechas. Un mundo de reutilización que traía a menudo algún golpe de vara o zapatillazo.
Los pantalones con remiendos, la escasez de todo, los libros de vidas de santos, o los que mi padre rescataba de los requisados en el Gobierno Civil, "Un mazico de contos" ¡En gallego! " La Reina Calafia" de Blasco Ibañez, una Enciclopedia de la República, el "Martín Fierro" o "Un viaje al País de los Matreros", que mi prima Aurora Mera mandó desde Buenos Aires. En casa de nuestros vecinos era peor, no había ningún libro, había niños con abuelos, historias que se agrandaban cada vez que se contaban. Lobos, bandidos, sacauntos.  Mayoritariamente la gente de la zona eran analfabetos funcionales, distinguian las letras, muchos sabían firmar, pero no entendían el sentido de lo leído. Mi madre, que había ido dos años a la escuela por las mañanas era uno de esos casos. En Pontevedra, en el pueblo, como se decía, había la misma miseria, la gente pasaba hambre, todo el mundo era delgado. Los gordos eran arquetipo de belleza y estatus social. Muchos uniformes, Policía, Guardia Civil, municipales, Ejército, carteros y repartidores de correos, ferroviarios, porteros de ministerios, Ayuntamiento y diputación, todos delgados. No llevar uniforme era ser dependiente, comerciante o importante. Salvo si los pantalones llevaban remiendos, entonces era un "obrero" o labrador. En todos los documentos se especificaba el estado: soltero, casado o viudo y la profesión. Las mujeres eran "sus labores", o telefonista (solteras) o empleada. Algunas "labradora","costurera" o similar. Pocas maestras, pues para el puesto de maestro entraron muchos excombatientes que tenían el bachillerato elemental,  con una sola convocatoria. Debo añadir que muchos fueron buenos maestros. Ni siquiera ponían especial énfasis en la loa del franquismo. Los jueves y sábados por la tarde no había escuela. Tampoco los primeros de mes, los maestros iban a cobrar. Siempre estaban preparando a los niños para una inspección. En cinco cursos nunca vi un inspector. Todos los niños sabíamos rezar y cantar el "Cara al sol". Nos daban leche que venía en polvo y queso de la ayuda americana. Pronto desapareció el queso.
 En la aldea en invierno el calzado eran zuecos, como botas de cuero con suela de madera. En verano andábamos descalzos. Los días de fiesta se usaban unos zapatos que decían de cartón, creo que eran restos de materiales prensados y pintados. 
Me parece que algunas cosas empezaron a mejorar a partir de 1958, se usaban ya trajes de comunión, las niñas comenzaban a usar una cosa que llamaba babi y aún persiste, afortunadamente en recesión. La gente empezó a lavarse los dientes y se construyeron muchas fuentes con el yugo y las flechas en piedra.
Los niños de doce años trabajaban de aprendices en panaderías y obras, alguno en la mecánica, pagándole al patrón y, mayoritariamente, sin asegurar.
En 1957 mi padre pidió el traslado a Hacienda. Durante años cubrió los impresos de propietarios y aguardienteros que se daban de alta, estos le daban una propina, esas propinas le dieron para comprar algunas tierras, dos casas de aldea y construir la que hoy ocupo. Mi madre iba a comprar al mercado a ultima hora, porque todo era más barato. No había neveras y el pescado de última hora, más mazado, no aguantaba hasta el día siguiente. Se hacía su propia ropa y bordaba para fuera. Mantenía un huerto en la aldea.  Mi padre vestía con sus uniformes de portero, gris y azul despojados de sus botones y galones. Yo usaba la misma ropa hasta que no cabía dentro. Pudo ser entonces, cuando empecé a cuestionarlo todo y a odiar la propiedad privada.

domingo, 31 de agosto de 2014

PODEMOS Y LA MAREA CIUDADANA DE PONTEVEDRA.

Foto: Faro de Vigo.
Al principio de los tiempos fue la dictadura, la norma de los poderosos, del padre, del señor, del jefe de los guerreros, rara vez del sabio. Siempre masculino y generalmente de más edad.
La ciudadanía se cansó de sus dictados, pero siempre volvió. Se decapita a un rey, se fusila a un zar, se mata a un obispo o al noble de turno y siempre un grupo de oportunistas apoyan a un nuevo dictador, a un nuevo caudillo, un nuevo emperador se autoproclama. 
PODEMOS es una organización asamblearia. Existe una técnica de manipulación de las asambleas: En el número: llevar familiares o amigos. En los partidos al uso se arregla con nuevas afiliaciones. Siempre conllevan promesas. En el escenario: Si tiene forma de aula sentarse en la zona de la mesa del profesor, ocasionalmente detrás de ella (hay que escribir), tener a un secuaz que conceda el turno y el tiempo de palabra. Interpretar el orden del día, dando tiempos según la proximidad ideológica de los sectarios.
Leo en la prensa local que el núcleo duro de "Podemos" ha suscrito y se ha incorporado a una llamada Marea Ciudadana de Pontevedra. Surge a raiz de un pretendido "Manifiesto" firmado por cincuenta "intelectuales y ciudadanos". 
 El llamado núcleo duro de Podemos, que se denominan "activistas" del 15M sin base científica alguna, a menos que la actividad verbal y conspirativa pueda denominarse como tal, no se atrevió a plantar ante la asamblea de PODEMOS su propósito, mintiendo sobre su doble militancia, reiteradamente negada. 
Fue una confrontación entre los llamados movimiento 15M, cuya popularidad en esta ciudad es de sobra conocida, todos sus miembros son lo que son (unos 20), que quieren presentarse a la alcaldía junto con IU, A NOVA, y los que no quieren crematorio, además de algunos detractores/defensores de una papelera local, por una parte. Por la otra ciudadanos asqueados de lo viejo, que quieren cambiar el modelo de sociedad, que no son amantes de Stalin, ni Troski, ni de Maduro ni de ninguno de los partidos políticos al uso, que no quieren dictaduras, que quieren trabajo, libertad y dignidad. Que quieren buscar nuevas formas de gobernar, desterrar a los profesionales de la política y que no respetan un poder hegemónico de camarilla procedente del 15 M. 
Muchos de los integrantes de primera hora de Podemos consideramos a este grupo que se atreve a llamarse "núcleo duro"  una desgracia, una traba para el desarrollo de cualquier actividad. Son correctos en la expresión verbal, en su decálogo de oratoria no está decir "eres un traidor y un hijo puta", dirían: "Esa actitud que algunas personas han tomado lesionan los intereses del grupo y constituyen un ejemplo de lo que no se debe hacer". Prefiero a quien  dice lo que piensa, aunque no me guste.Quien dice lo que piensa, sin vueltas y cara a cara, estará en un error, pero no suele  mentir ni traicionar, aunque los habrá.

En esta situación tiene responsabilidad el Órgano Consultivo que en estos momentos trata, supongo que con cristos similares al que os cuento, de organizar a Podemos y sus innumerables Círculos (en principio autónomos) con una estructura de partido político por imperativo legal. Debe de ser muy difícil conseguirlo. No se deben dejar asignaturas para septiembre. Aunque el 15M de Pontevedra sea partidario de asociarse con Izquierda Unida  y la MAREA a instancias del Partido Comunista (m-l) Izquierda Anticapitalista y otros colectivos capaces de congregar en total a 50 personas para desbancar al Bloque de la Alcaldía de Pontevedra, no había tanta prisa.
 El envío de un correo electrónico masivo a los "afiliados" diciendo simplemente: "El Órgano Consultivo este de PODEMOS no recomienda la formación de pactos preelectorales. Se reconoce como afiliados a los inscritos....(lista) de esa localidad que se constituirán en asamblea" no permitiría que se generasen estas situaciones.
 Esta actitud de ausencia, de no respuesta durante cuatro meses puede dar al traste con la ilusión ciudadana, no quiero pensar que pasará después. ¿O es que a alguien le interesa que siga lo peor?

lunes, 25 de agosto de 2014

¿PODEMOS EN PONTEVEDRA?.



Al principio de este blog; que pretendía ser marítimo y divertido, con esas historias que van de boca en coño por los barcos y los muelles; intentaba, en un exceso de vanidad, contaros mi vida. Lo he intentado, os librásteis por avatares de la vida misma. 
Cuando dije que era de Pontevedra, un lector que se hacía pasar por mejicano residente en Nueva York me preguntó si nuestro gentilicio era "pontevedrianos". Lo adopté y desde entonces me hice pontevedriano.
Ello imprime carácter. Una ciudad de provincias, con economía basada en los servicios y el funcionariado con 75.000 habitantes, un sector rural minifundista y abandonado por antieconómico y una industria que además de llevar cincuenta años apestándonos se ve en la necesidad de hacer campañas publicitarias diciendo que crea 3.500 puestos de trabajo indirectos. Con sus cuentas yo doy trabajo a la flota congeladora, al sector de la hostelería de medio pelo, a los chatarreros, a cementos portland, a la plantilla de Repsol, más o menos unos seis millones de personas. Una mierda de industria. Esta es mi ciudad y su estructura económica básica. Tiene un Liceo-Casino y un Casino mercantil e industrial.
Yo creía que era marxista-leninista  hasta que en 1974 pasé semana y media en Leningrado, hoy de nuevo San Petersburgo, me  retracté de lo de Lenin y Stalin a quienes culpé de crear una sociedad pobre, sometida, sin libertad para decir, para hacer, casi para pensar. En otro viaje a Cuba descubrí el socialismo de camarilla, de corrupción,  de  casta de los Castro. A cambio de aprender a leer, la población hace cola.
Harto de las castas de mi país, de las castas usurpadoras del poder financiero internacional que destruyen la capacidad de supervivencia del planeta,  a principios de año decidí apoyar a unos chicos jóvenes que decían querer cambiar las cosas. Les pregunté por su ideología, me dijeron que cabían todas. Me sorprendió, pues no creo que se pueda conquistar el poder sin una, y las que conozco están demasiado usadas, no aguantan sus costuras, han traicionado demasiado.
Pero no era cierto, aquellos jóvenes, aunque no tanto,- tienen entre treinta y cuarenta años-, siguen en proceso de formación y son marxistas-leninistas como lo era yo a los veinte años. El mismo discurso, los mismos argumentos para justificar la represión o la Nomenklatura. Aún así decidí apoyarles. Apoyé a PODEMOS desde febrero o marzo de este año.
La ciudadanía, cuando el fenómeno estratégico y mediático Pablo Iglesias irrumpió en las elecciones europeas, aparecía todos los días en un local que cedió un antiguo compañero del antifranquismo. No cabíamos en el local. La CGT nos cedió el de sindicatos. Estaba lleno. Todo el mundo quería apuntarse. 
Pero llegó la juventud excesivamente preparada. Querían dar cursos de Política  y discursiva, es decir: como tenemos que pensar, como debemos hablar. Mejorar nuestro lenguaje inclusivo. Compañerxs. No les vale con los recursos actuales, los genéricos.
 Hubo un retorno al desencanto, al más de lo mismo, pero con 15M. No se puede aplaudir, se mueven las manos. Se dice mucho: ¿Vale? como en un curso de vendedores. Cuando alguien pregunta algo dicen;"Correto" sin "c". La gente vuelve a casa, despues de dos horas de asamblea, o de tres. Destrozada. Descorazonada. Con el convencimiento de que con estas personas tan formadas van a ganar los mismos. A pesar de las encuentas.O gracias a ellas y a unos cuantos gilipollas. Expresión esta desafortunada.

miércoles, 11 de junio de 2014

CÁNDIDO MERA: De labrador a Portero de Ministerios Civiles.

Sabía que mencionar su matrimonio anterior le resultaba doloroso, su mujer, al parecer una bella joven de la que no quedan retratos, muriendo de tuberculosis y habiendo ya contagiado a su hijo de dos años. Imagino su malestar, en casa de sus suegros, con su mujer agonizante y su hijo muy grave. Trabajando la tierra, haciendo cestos que iba a vender, o más bien a cambiar por patatas,  maíz o centeno aguantó hasta la muerte de su hijo y después la de su mujer. Me parece recordar que recibía del Ejercito cincuenta pesetas al mes.  Alquiló una cabaña en el lugar de Tixosa, donde tenía unos primos tratantes de ganado. Estaba cerca de sus padres y su hermana, su cuñado al ser más joven fue desmovilizado bastante más tarde.
Compró una vaca que paseaba por los caminos comiendo las borduras, en Galicia nace hierba hasta en las playas. La miseria y el hambre se iban apoderando de él. Apenas podía ayudar a sus padres. Mi abuelo había vuelto de América enfermo, con un asma (decían) que hacía que se le oyese respirar a bastante distancia, los ahorros que traía los empleó en ir comprando tierras, muchas de ellas malvendidas por mi bisabuelo, su padre,  para pagar deudas de juego y borracheras. Los documentos de los años treinta, que quedaron en poder de otra parte de la familia, decían más o menos: "Penascal, labradío secano , de unos diez copelos, de  unos ciento sesenta pasos de largo por tres surcos de arado de ancho. Linda Norte Camino, Sur Penascal de la misma superficie y herencia, E... y O..."
Los mutilados de guerra del Ejército franquista eran tantos y su situación tan precaria que se creó un "Cuerpo", el Cuerpo de Caballeros Mutilados de Guerra por la Patria. Estaba bajo el "mando" del General Millán Astray, que hizo de Conseguidor. Consiguió que los miembros de ese Cuerpo tuviesen acceso preferente a los cuerpos subalternos de los Ministerios Civiles, en el caso de militares sin estudios, y a otros cuerpos de mayor nivel a aquellos que tuviesen justificado algún título académico, como es sabido estos privilegios no se extendieron a las fuerzas del Ejército de la República hasta la muerte del dictador.
Había que demostrar en un examen, que se sabía leer y escribir y las cuatro reglas. En uno de ellos entró el joven viudo,  tuerto y desmoralizado, acallando de vez en cuando el recuerdo doloroso de su maestro anarquista. Y el miedo recurrente a volver al hambre de Saomede, a hacer cestos y vivir amarrado a una vaca y dos ovejas. Pero cada año, puntualmente y durante toda su vida volvía a aquellos caminos, a la cocina con conejos dentro, a la viga horadada para ocultar las armas, dos viejas escopetas, una de avancarga y la otra de perrillos calibre dieciseis, que muerto mi abuelo que la trajera de contrabando de Argentina, fue mi compañera de juegos infantiles. La de avancarga terminó convertida en hierro-palanca para la construcción de cerramientos de piedra.
Continuará...

jueves, 22 de mayo de 2014

CAMPAÑA ELECTORAL

Interrumpo la historia de las vidas propias y ajenas para arrasar en las europeas. Votad  PODEMOS, hay que echar a estos y vigilar atentamente a los que entren. Un abrazo, amistades.

Aquí  Carta de Pablo Iglesias a la Ciudadanía.

jueves, 1 de mayo de 2014

CANDIDO MERA, mi padre.


(Saomede=Sanmamed) Generaciones de emigrantes para conseguir esto.

Llevo muchos días recordando a mi padre. Su historia coincide bastante con la historia de España.
Mi abuelo era un emigrante analfabeto que aprendió a firmar en el barco que le llevaba a Cuba con pocos años y el hambre derivada de la pasión por el juego y el alcohol que su padre tenía, dejando a toda la familia en la ruina, sin tierras y debiendo dinero. Así que cuando el emigrante regresó recompró algo de las tierras de la familia, se casó, tuvo tres hijos y volvió a emigrar, esta vez a Argentina. Tras unos años, Antonio Mera González volvió, tuvo otros dos hijos y volvió a emigrar a Argentina. El penúltimo de los hijos fue mi padre Cándido Mera Fernández. No llegué a conocer a sus hermanos mayores, pues murieron siendo yo niño en Buenos Aires, ellos debieron emigrar como lo había hecho su padre. Sin duda su fidelidad al país de acogida les libró de cosas mucho peores.
La niñez transcurrió como la de los niños pobres gallegos, el ganado, la labranza.
-Éramos tan pobres que  llamábamos a las gallinas  por su nombre. Y sabíamos los nombres de gallina de toda la aldea. Decía.
A los doce años fue de "rapaz" por primera vez a las siegas a Castilla, cada dos segadores llevaban detrás a un niño que hacía hatillos con la mies que los hombres (Fouce= hoz en gallego) dejaban segada en el campo. Recordaba mi padre esos tiempos con rencor. Los capataces cobraban a los dueños de la tierra lo acordado y pagaban a los segadores lo que les parecía, a los rapaces, les daban casi nada o nada. No pagaban los billetes de tren de los niños a los que escondían entre fardos cuando venía el revisor. Fue ocho años a Castilla, dos de ellos de "rapaz" el resto de "fouce". A los diez años sus hermanos ya habían emigrado y el peso de las faenas del campo ya caía sobre él y algún vecino que enseñaba y ayudaba. No fue a la escuela.

Y en 1931 VINO LA REPÚBLICA.
Las nuevas autoridades suprimieron los "foros", una pequeña cantidad que los labradores debían pagar al Señor de Ribadavia, a pesar de haberle comprado las tierras. Pusieron escuelas, como todos los niños trabajaban las pusieron en horario nocturno. Allí aprendió mi padre a leer con dieciséis años, el sistema métrico, historia, y algo más de las cuatro reglas.
El maestro era un joven anarquista. Mi padre se hizo de la CNT. Por entonces volvió mi abuelo de Argentina. La sublevación de 1936 le pilló en la mili en Orense, a punto de ir de permiso, recién casado y su mujer preñada. Su padre le recomendó huir a Portugal y salir para América, con sus hermanos. No se atrevió por miedo a las represalias contra su familia. Su maestro había sido asesinado en O Furriolo y siendo de la CNT se sentía más seguro en el Regimiento que fuera de él. Hizo toda la guerra en prácticamente todos los frentes. Era el único de su unidad que sabía escribir y por ello lo nombraron Cabo.
Las historias de militares como las de navegantes hay que analizarlas, suelen ser un pupurri de historias propias y oídas, reales o imaginarias, aunque el que las cuente sea tu padre.
No obstante hay algunas de la guerra indudables. Estuvo a punto de pasarse al otro bando por odio a sus mandos, no lo hizo con un compañero y vecino que estaba soltero,  porque si cruzaba las lineas no sabría nada de su casa, ni enviar ni recibir cartas, su vecino se pasó y él se quedó. Al cabo del tiempo ya en la aldea se enteró de que lo habían hecho prisionero y fusilado. Su mujer había contraído la tuberculosis y su hijo acababa de nacer.
 Los ocho meses de guerra de posiciones en la Sierra de Espadán fueron terribles. Tuvieron que abandonar varias posiciones. En una de las retiradas el Alférez de la compañía recibió un tiro en el estómago y tenía heridas de metralla. Sus aullidos eran terribles. Lo colocaron sobre una mula, doblado sobre la herida, el Capitán ordenó que se cantase "La fiel Infantería" para que no se oyesen los gritos del herido. Murió tres horas más tarde. Gritando.
Durante los últimos contraataques del Ejército de la República la posición perdió a dos suboficiales y un cabo quedando un cabo de ametralladoras y él. Una bomba de mano estalló en la posición, hubo dos heridos, un soldado moro que estaba vendiendo cosas cuando empezó el ataque y mi padre, con esquirlas en todo el cuerpo que conservó toda la vida y la retina del ojo izquierdo perdida por metralla.
Recuerdos y remordimientos se le metieron en los sueños hasta su muerte. Saltos desde la cama que le destrozaban las rodillas, era un ataque a una posición. Despertarle para salir de viaje o para que parase de gritar:
-" Alto, alto o disparo", era peligroso, podía salir un puño o un pie disparado.
El apoyo de una columna, me parece recordar que del General Varela, reforzó la posición, tomó Villarreal y Castellón de la Plana y evacuaron a los heridos.
En la evacuación se durmió o perdió el conocimiento, no estaba seguro, pues llevaban mas de veinte horas desde el bombardeo con artillería y morteros hasta los asaltos. Cuando despertó le habían robado todas sus pertenencias, el reloj de su padre, la navaja, la documentación y el dinero. Le llevaron a Zaragoza a un hospital donde le retiraron la metralla del ojo. Nunca quiso que se lo quitasen aunque a veces le dolía. De Zaragoza lo mandaron a Burgos y de Burgos a Gijón, donde debía embarcar para reponerse en Canarias. En Burgos recibió carta de su mujer, su salud iba a peor, agravada por la miseria de la retaguardia, que poco podían paliar la cincuenta pesetas que le enviaba, no daban para los remedios y la mayor parte de los alimentos de producción eran requisados o solo podían venderse de estraperlo para adquirir aquellos que no se producían sin hombres ni ganado para trabajar la tierra. En la carta le informaba de que su cuñado Isolino Nogueiras estaba acuartelado en Gijón.
(Continuará 2)
Cubierto con una manta con un agujero en el centro,  a modo de poncho, gentileza del Ejército sublevado, en Gijón fue al acuartelamiento donde estaba su cuñado Isolino de furriel, calzado con unas alpargatas destrozadas y prácticamente desnudo. Sin dinero y con un certificado del teniente médico como toda documentación.
Me contaba que cuando su hermana se casó a él no le gustaba el consorte, le parecía poco serio. Esa aparente falta de seriedad hacía que fuese muy apreciado por compañeros y superiores durante toda su vida. En realidad era un tipo muy serio y tremendamente divertido.
Cuando Cándido se presentó desharrapado como iba, sin uniforme y sin afeitar, Isolino lo miró como si fuese un extraterrestre. Lo llevó al barbero que lo afeitó, cogió una manta y fue al sastre:
-Haz una cazadora para mi cuñado.
En una hora la cazadora estaba cosida. Pero Isolino dijo que le faltaban unas coderas y un cuello de cuero para que quedase bien. Fue a un coche, el del coronel, tenía los asientos de cuero, sacó la navaja, cortó dos rectángulos que llevó al sastre para las coderas y el cuello. Mi padre estaba muy contento con su nueva cazadora y cuando le preguntó por que hacía lo del asiento, respondió, en su pausado gallego:
-Al coronel le arreglarán el asiento enseguida. Tú necesitabas una cazadora o morirías de frío una de estas noches.
A continuación fue a ver a uno de sus mandos y le planteó la situación de mi padre y su orden de embarcar.
-Que no se presente al embarque.
Al día siguiente tenía destino en las caballerizas de un acuartelamiento en Orense a treinta quilómetros de su casa, donde sirvió hasta que fue desmovilizado en 1939, un año más tarde.

A raíz de estos episodios mi padre, al igual que yo, adoró de su cuñado todas sus cualidades y hasta sus defectos.
No se pierdan ustedes el próximo capítulo:
CÁNDIDO MERA: de labrador a portero de los Ministerios Civiles.

viernes, 25 de abril de 2014

25 de Abril. A bordo del "Cosmonaut".

Era un barco alemán, construido con créditos oficiales, la Compañía ya se llamaba "Aliança" y la bandera era de Singapur. El "Cosmonaut" navegaba con una tripulación mixta. La mayor parte de la oficialidad era alemana y la tripulación española. Los únicos oficiales españoles eramos el 2º y 3º de Puente y yo.
El "Funkoffizier" como llamaban los alemanes al Telegrafista era un joven alemán y el más antiguo de la dotación. Tuve la mala suerte de relevarle. Los oficiales alemanes decían que yo no tenía formación suficiente, que me habían contratado porque le salía más barato a la Compañía. El primer Oficial me daba las horas extras en alemán, los documentos aduaneros de la carga en alemán. El Capitán se puso de parte de sus connacionales. Un día me dijo que la compañía era alemana, que lo aceptase o me fuese. Respondí que no, tenía un contrato de nueve meses, y en la popa del barco había una bandera: Singapur. Las lenguas oficiales de Singapur son: El chino mandarín o el inglés.Que eligiese la lengua oficial en la que sus oficiales me entregasen los datos. Recé para que no supiese chino mandarín, pues ya había comprobado que el Capitán Stollberg hablaba correctamente  además del alemán, inglés, castellano y portugués. Como muestra de mi determinación arrojé en su presencia mi diccionario de alemán por la borda.
-Era mi diccionario de alemán, a partir de este momento solo hablaré inglés con usted a bordo.
Tenía yo veintitrés años, era muy impulsivo, orgulloso y con connotaciones nacionalistas. Aprendí mucho inglés, pero el Capitán pedía todos los días mi relevo a la Compañía. Cada vez que transmitía un telegrama cifrado sabía que estaba pidiendo mi propio relevo. Fuimos a Brasil y volvimos un 27 de abril de 1974 a Europa. Nuestro primer puerto fue Lisboa. 
Los mismos aduaneros a los que había tenido que sobornar para que no destrozasen el barco un mes y medio antes (una botella de whisky y un cartón de Winston por persona, por orden del Capitán naturalmente), se habían convertido en amables funcionarios, que no aceptaban "presentes", orgullosos de como las fuerzas armadas habían dado el golpe, ni ellos ni los policías parecían las mismas personas.
El Tercer Oficial Rafael Estévez Macías y yo habíamos congeniado en el viaje. Hicimos una amistad que dura hasta hoy. Fuimos a llamar por teléfono a nuestras familias. Lisboa era una fiesta. La telefonista que habitualmente era una mujer triste era una explosión de excitación. Hablaba de Libertad, de las torturas de la PIDE, de como todo iba a ser maravilloso.
Fuimos a la "Pastalería Suiça". Mientras saboreábamos sus increíbles fresas con nata, un señor se acercó a la terraza, muy bien vestido y totalmente borracho, dijo que quería cantar un fado, que era de la ciudad de Coimbra y que el fado lisboeta no estaba a la altura. Cantó  muy bien y se fue. 
Recorrimos a Avenida de Libertade detrás de grupos que repartían panfletos, dos fachas iban delante de nosotros y cada vez que se cruzaban con un  repartidor de panfletos decían: ¡Merda!! y lo tiraban ostentosamente. Otro:¡Mais merda!. Nos cruzamos con una señora que llevaba un cartel en un palo "DIVORCIO SIM, FILHOS ILEGÍTIMOS NÂO". Mira, lo que pone: Divorcio si, hijos de puta no. 
Pensé: A las dictaduras no les gusta que los pueblos avancen. E imaginé la tragedia detrás del cartel.
 En una esquina ya había un puesto de venta de estampitas con la efigie del General Spinola. Su popularidad duró poco.
Unos días más tarde, casi acabada la descarga, como esperaba,  la Compañía me relevó. Otro español vino a sustituirme. Vino a decírmelo el representante del consignatario JM Candina en la Coruña. Me dijo que mi caso era como el caso Añoveros, un cardenal al que Franco pedía el relevo y la iglesia no quería dárselo. Me compensaron bien y me fui. Poco tiempo después relevaron al Capitán Stollberg, con quien volví a navegar sin problemas en otro barco y otra compañía un año más tarde.