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domingo, 23 de diciembre de 2012

EL SECUESTRO DE RAJOY.


Pontevedra es una ciudad extraña, cualquier milagro puede suceder: Que tu mejor amigo te traicione, que el más tonto de tu curso llegue a rector de una universidad de renombre o que tipejos como yo se metan en mil líos y no les pase nada.
Aparte de la belleza arquitectónica de la ciudad, que mis dos lectores pueden encontrar descrita en numerosos folletos, tiene una característica que me atrae más: Es una factoría de producción de personajes. Torrente Ballester parece que se refería a Pontevedra como Castroforte del Baralla en la "Saga y fuga de J.B." Esta es la única ciudad que puede eludir principios de la física, levitando o produciendo una erección en un miembro embalsamado. Así en Pontevedra hay un personaje que vivió unos veinte años vestido de Conde Drácula, hubo un alcalde al que el ABC, en los sesenta, le atribuía treinta cargos oficiales y todos con una magnífica gestión. Un homosexual fuerte, valiente y respetuoso, que nunca negó su condición y sobrevivió cincuenta años haciendo limpiezas. Numerosos altos cargos  de monarquías, dictaduras y república. Escritores, poetas y pintores. Y por supuesto, vivió aquí muchos años Mariano Rajoy Brey. Una mala importación. Le puede pasar a cualquiera.
 Intento comprar, o al menos leer, los libros que escriben mis convecinos, voy a sus exposiciones y cuando puedo compro un cuadro. Cuando leí el título de la novela de Rodrigo Cota, que arriba se muestra,  puse enseguida un correo al librero, preguntándole si por dentro estaba escrito. Como bajo poco a la ciudad, quise conocerle y fui a la firma del libro. Los dos estábamos cortados. Aunque no soy virgen en esto de las firmas, era la segunda vez , siempre me dio corte pedir que me firmen un libro.  Puso una dedicatoria amable. Le pedí el número de teléfono de los albaneses que supuestamente se desharían de Rajoy, le dije que eramos muchos los dispuestos a pagar por deshacernos de él y su equipo. Amamos tanto a la Patria que estamos dispuestos a delinquir por ella. Como cualquier español que se precie. Pactaríamos con cualquier albanés. El autor, un tipo serio, me indicó que todos los datos están en el libro. Lo he leído del tirón, me doscojoné, pero no sale el teléfono de los putos albaneses.

lunes, 10 de diciembre de 2012

CARA DE CONA.

Me invitaron, según dicen, porque las funcionarias de la oficina echaban en falta mis salidas de tono. Mi jefe de seis años en la función más disparatada que Santa Administración me encomendó, se jubilaba. Esos años me dieron la oportunidad de conocer gente divertida, honesta y trabajadora. Trabajar es como lo del sexo, conoces gente. 
En Telecomunicaciones hacían una comida anual en una provincia gallega cada año, se pagaba a escote e iban desde los jefes provinciales hasta los conductores. Se hacía un sábado. En la administración pública no he conocido un departamento donde la gente fuese tan  legal y por el tipo de trabajo, casi de espionaje, era además de técnicamente muy cualificada, con componentes de arte e imaginación.
El entonces Jefe Provincial de Ourense, Xose Lois también apodado Carrabouxo es sin duda un Ingeniero singular: dibuja humor. Lo conocía poco, casi nada. En la comida de despedida de mi exjefe Pereira estaba Carrabouxo, como le llaman en Ourense. 
En lo de los recuerdos soy raro, tengo recuerdos cuando como e ideas geniales cuando voy al retrete. Siempre sin un lápiz a mano. A Xosé Lois, le conté que cuando me incorporé al aeropuerto de Vigo una dama me preguntó de donde venía, le dije que de Telecomunicaciones, y me dijo si conocía al Carrabouxo, contesté que algo habíamos coincidido. Me dijo;
-El otro día eran carnavales y estábamos un grupo de señoras en el excusado propio de nuestro sexo, entró alguien con ropas extrañas y trozos de peluca adheridos a la cara y me dijo:
- ¿Non terás por ahí un pintalabios?, e só para darme un toque no narís, e que eu son un cara de cona, e o narís é o clítoris. (Spanish version:¿No tendrás un pintabios? solo para darme un toque en la nariz, es que voy de cara de coño y la nariz es el clítoris.) 
Cuando salió del baño de señoras, las damas escandalizadas le dieron los datos del peticionario a la donante.
Me miró asombrado y me dijo:
-Si, paréceme lembrar algo así, é certo que fun uns carnavales vestido  de cara de cona.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Wyoming.

Alzó un poco su culo mientras se miraba al espejo, colocada de lado trataba de ver el efecto y la combinación de colores. Él la miraba mientras se afanaba en colocarse un zapato con un largo calzador de los chinos. Sentado en la cama trataba como podía de evitar posiciones que despertasen sus articulaciones. La oyó decir:
-Mira que mono, que culito me hace este conjunto. 
La miró, recordó aquel culo grabado en la memoria, con veinte años menos. Sonriéndole le dijo:
-Estás como una puta cabra. Eso si: Una cabra divertida.
-Divertida hay mucha gente, imagínate que estás casado con Wyoming.
El viejo la miró y se descojonó. Cuando me lo contó, me dijo: 
-Menos mal que ella aún no conoce a Wyoming, porque creo que sigue soltero.

domingo, 2 de diciembre de 2012

ALMACENES LAPARUZAS.

Foto:Anuska Sampedro.

Cuando aún trabajaba en los faros me dí cuenta que el esfuerzo de mis padres trabajando como bestias; privándose de lo que yo considero hoy elemental pero entonces era para nosotros un lujo para comprar propiedades , remozarlas y sacarles un provecho miserable iba a pesar en mi vida como una losa. Así fue, llevo unos veintitantos años reconstruyendo galaicoruinas y además he adquirido otras no sé si para seguir la tradición familiar o por adicción. Los veleros me apartan unos cuantos días al año de la costa y vuelvo a sentirme libre. Creo que es lo que me salva.
En aquellos años en que trabajaba toda la semana debía buscar mis proveedores durante el fin de semana. Me dijeron de uno que abría de las nueve de la mañana a las once de la noche todos los días del año, así fue como reencontré a Ramón Fuentes Salgueiro, compañero del bachiller, mis quince años de alcohol y juergas marítimo-terrestres  me habían puesto una tripa considerable pero a él no. Le dije que tendría que pagarle por meses y a veces fraccionar los pagos cuando los gastos de material fuesen excesivos en un mes concreto, después de una mirada desconfiada, aceptó. Eso fue hace treinta años, desde entonces es el principal proveedor de mis ruinas reconstructivas. Pero cuando mi suegra viene de Marbella, o los compas de mi Santa vienen de Paris, y quieren consumir producto país como bacalao, empanada o pan de maíz, yo voy compro un saco de cemento, unos botes de espuma de poliuretano, varilla de plata para soldar cobre y ellos compran una empanada, un brick de quince litros de vino de la casa y una hoja de bacalao de las Feroe de siete quilos.
Hace un tiempo un ictus vino a joderle la vida, el hombre activo de siempre está en silla de ruedas, no puede articular palabra y perdió parte de la visión y movimientos del lado derecho.
Su establecimiento se parece mucho a los "General Store" del  oeste americano, o  a las "pulperías" argentinas: una barra y grandes estanterías con todo tipo de materiales y máquinas. En la barra te tomas un vino, o una caña, mientras esperas para concertar la entrega de un camión de arena o hierro o acero inoxidable o una vitro de leña, o.....
Hoy fui a verle, con su tenacidad y una fisioterapeuta decente ha recuperado mucho movimiento de la pierna, parte de la visión, y con un extraño lenguaje y señas me dice "Hay que seguir". Ahora, por navidades, estoy seguro que volverá a sacar sus calendarios eróticos, que yo cuelgo en mis obras y me sirven de plan de obras. La elección de los monumentales diseños la hace personalmente. No pierde baza de los movimientos de material y crédito de la empresa. Está auxiliado por su familia y  Julio el Chófer que trabaja con ellos desde hace unos cuarenta años. Un amigo común me decía que estaba esperando turno para sus materiales y entró un contratista de obras conocido en la zona por sus pufos. Ramón le vio entrar, empezó a gritar, ah, ahh. Su hija fue junto a él, no podía entender que quería. Siguió gritando y el contratista salió del establecimiento, con la mano útil le señaló e hizo el gesto de frotar el pulgar con el índice, que aquí empleamos  para referirnos al dinero. Su hija encontró enseguida una factura impagada,  potente y antigua. Supongo y deseo  que en poco tiempo el Capitán Laparuzas cabalgue de nuevo.