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lunes, 31 de marzo de 2008

FELICIANO.


A Feliciano lo mantienen Joaquín y Fátima en su casa de Conil. Son ambos una pareja extraña, porque son buena gente y porque tienen con el intruso, es decir yo, una amorosa, cómplice y tierna distancia. No imponen, no aconsejan, todo funciona como por casualidad. Lo contrario que yo. Impongo, aconsejo y nada funciona ni por apuesta. Hacer cualquier cosa me cuesta un güebo (omenaje hortográfico al corrector).


Nos visitamos cada dos o tres años, sin olvidarnos nunca unos de los otros, pasamos unos días de campo o de mar y nos reímos en abundancia. Así cada vez que nos visitamos nos encontramos con una sorpresa.

La última vez que aterricé en Conil, Joaquín me llevó presuroso a un lado del terreno donde se asienta su casa:

-Ven, tengo que presentarte a alguien.


Y allí estaba Feliciano, con sus grandes orejas, sus ojos almendrados. Vino corriendo y apoyó su cabeza en mi hombro. Se la acaricié y le dí una palmada en el cuello, casi un pescozón. Fue un amor a primera vista. Feliciano tenía una tremenda erección.


Normal.

Cuando Fátima estaba comiendo en una venta cerca del Instituto donde trabaja, un grupo de arrieros de los que bajan corcho de los alcornoques de la Sierra de Cádiz chalaneaban con sus jumentos a la puerta. Entre ellos estaba una burra con su cría de menos de un año, a la que los arrieros preparaban un futuro poco deseable. Fátima que es de buen corazón le dijo al dueño de las bestias que le compraba el borriquillo. Y lo hizo. Los cronistas dicen que no se había fumado nada. El arriero, solemne, proclamó:

-Zeñora, le vendo a Uzté un burro entero, con tó zuz conzetoz.

Así fué como Joaquín se convirtió en arriero pasivo cuando llegó a casa.

Los "conceptos" de Feliciano se le desarrollan enormemente a la menor caricia. De ahí su excitación en cuanto me veía, trás mi ignorante primer encuentro.

Joaquín me explicó que tenía que hacerle un sombrajo, pues ya había pasado dos años a la intemperie y estaba suficientemente fuerte. Los vientos de poniente traen lluvias en Conil.

Serio, le prometí a mis amigos que a su burro le ponía yo un piso.

Empezamos a trabajar, la estructura de madera, las planchas de sandwich (metal+aislante+metal) y cada vez que el buen Feliciano me veía en las proximidades, venía amoroso a mi encuentro.

Le expliqué que aunque haga y diga burradas, no me va el bestialismo y menos con una bestia de mi mismo sexo, que soy hetero. Ni con esas.

En una semana de trabajo arduo, construímos Joaquín y yo el apartamento de Feliciano. Quedó aceptable y aguantó a pie firme, levantes y ponientes.

Un día que las señoras se habían ido a la playa, a la Cala del Aceite, y Joaquín estaba aeronáutico, solo en casa, decidí la doma y monta de Feliciano. Estuve un rato conversándolo, paseándolo con el brazo sobre su cruz, que en el caso de burros es una cruz dibujada de verdad, que es como ir de amiguitos cogidos del hombro. Y después de un baño y un cepillado, que a Feliciano le encanta, traté de convencerle de dar una vuelta con jinete. Parecía dispuesto...

Hace unos años montaba de un salto un caballo español. Hoy, para montar un burro tengo que buscar algo que me haga de estribo.

Arrimé a Feliciano a unos tubos de saneamiento apilados en un rincón del jardín. Después de unas caricias, que provocaron un fruncido de morro y un potente rebuzno, subí a los tubos y monté. No tenía un bocado adecuado ni montura, decidí montarlo solo con la cabezada, pensando que lo difícil sería mantenerme encima hasta que D. Feliciano tuviese a bien parar.

Salió escopetado con un trogalope o galotrote, no sé muy bien, me mantuve montado, pagando con mi coxis el atrevimiento de mi cabeza. Iba en estas cuando empecé a desconcentrarme con una idea que me daba risa:

"Diario de Cádiz"Local.- Sucesos.- El hombre de 56 años que apareció muerto en las proximidades de Conil de la Frontera, falleció, según fuentes próximas a la investigación, al caerse de un burro.

Feliciano debió leer en el periódico del futuro que leen los burros, la misma noticia que yo; creo que para mantener su buen nombre en la vecindad paró, me dejó desmontar y después de darme un lametón en la cara, me dedicó un rebuzno de satisfacción.

Feliciano, con sombrajo al fondo.


Feliciano, en aproximación.

Libro del día: Platero y yo. Albert Einstein.


A Irene, gaditana con selecciones de tronío.



jueves, 27 de marzo de 2008

LOS VESTIDOS DE ANTONIO PALACIOS, pintor de Vigo.

autorretratos




PALACIOS CORTICOIDES.







































PALACIOS RADIACTIVO

RETRATOS:





SRES. PALACIOS GONZALEZ.

LOS DESNUDOS DE PALACIOS, pintor de Vigo.



LOS DESNUDOS

ANTONIO PALACIOS.
Óleos sobre papel. Varias medidas.





































-Buenas tardes Antonio, soy Mera ¿que tal estás?
-Bien, bien, la quimio y la radioterapia resultaron, parece que de momento no me muero.
-¿Estabas pintando?
-No, iba a poner una película: "La educación de las hadas".
- Da igual, por mucho que las eduques, se van con cualquiera...
-Uyyy, y que no aprendan a decir "coyuntura", en cuanto aprenden a decir "coyuntura" o se meten en política, o se vuelven carísimas, porque se hacen de alto "standing".
(Fragmento de conversación telefónico-dogmática. 26/03/08 22.30 )

Palacios y yo pertenecemos a la generación que creyó que iba a cambiar el mundo. Trabajamos y estudiamos simultaneamente. Participamos en la vida política y sindical. Yo menos.
Antonio peleó desde el anarcosindicalismo en la CNT hoy CGT. Nos vemos menos de que a mi me gustaría.
En un encuentro hace unos doce años me dijo:
- ¿Sabes que terminé los estudios de Derecho?
-Me alegro,Antonio y que especialidad tienes pensado ejercer?
- Las Tres Pes.
-!!!
- Si, hombre: Putas, pobres y parientes. Y fui el otro día a darme de alta en el Colegio de abogados y me pusieron una toga con puñetas y eso.. y tuve que prometer guardar y hacer guardar la Constitución y fidelidad al Rey, ¡ Y lo voy a cumplir! dijo, levantando un índice amenazante.
-!!!
- ¡Jamás me acostaré con ningún otro Rey!


jueves, 20 de marzo de 2008

LEOPOLDO MARIA PANERO

Leopoldo M. Panero por Álvaro Delgado. 1996

Como llevo una vida bastante apartada desde que estoy de albañil por cuenta propia, para escribir entretenido tengo que buscar en el recuerdo. Con el riesgo conocido de convertirme en "Suso Palizas".
Cuando preparaba las oposiciones a faros, en 1979, ya era padre de familia, debía la mayor parte de un piso que había comprado un año antes en Arousa y mantenía unas relaciones lo suficientemente malas e inestables con mi familia como para no esperar ayuda. Puse un anuncio en el "Ya": Universitario, buena presencia, hablando gallego y cuatro idiomas más, busca trabajo. Y el teléfono de la casa que compartía con derecho a cocina.
Solo recibí una llamada, aunque no me moví del teléfono durante dos días.
- Mire, es aquí de Casa Franco, el asador de Bravo Murillo, y tenemos un empleo. Presentese a las siete de la tarde, pasado mañana.
Me pagaban treinta mil pesetas y me daban la cena. El asador funcionaba por las noches como bingo. El bingo tenía un servicio de cafetería-restaurante. Mi función era preparar las bebidas, los pepitos de ternera y los bocatas de lomo adobado, controlar los tickets de caja que me daban los camareros y sumar los de cada uno al final de la noche.
Había un "maitre" y cuatro camareros que entraban gritando en la lúgubre cocina donde ejercía mis funciones una retahila de combinados, whiskys, cervezas, llevándose bandejas enormes de cosas que yo preparaba y sumaba mentalmente para que no hubiese desfases. Los dueños me controlaban ocasionalmente.
Lo cual me molestaba bastante pues todo el mundo sabe que nunca fuí honrado.
Una noche un tipo desaliñado entró en la cocina procedente del patio que daba acceso al bingo, dijo buenas noches y mirando a su alrededor comenzó a reir, con una risa contagiosa, al ver al Maitre con su chaqueta roja.
-Hostía, un tipo con una chaqueta roja.
El buen hombre de la chaqueta también comenzó a reir.
- Pues es verdad, nunca hubiese pensado que mi chaqueta acabase siendo roja.
Los camareros que llegaban tambien reían contagiados por la risa del quijotesco, por lo flaco, personaje.
Con lagrimas en los ojos le pregunté en que podía ayudarle. Los dueños también reían en un rincón.

-Véndeme una botella de vino para llevar.
Cogí una botella de Yuntero de la mejor cosecha que ví y se la dí.
-¿Cuanto es?
-Cien pesetas. Me pagó, me dió las gracias y se fué.
Uno de los dueños, el menos listo, vino a decirme como hacía eso, que esa botella no cubría gastos.

-Es una inversión en risa, esta cocina necesita más ambiente. Uno de sus hermanos, le hizo una seña, este se fué y vino él. También me dijo que podría cobrarle un poco más, que esa botella estaba marcada en 300 pesetas en la carta. Es para que vuelva, contesté.
Volvió puntualmente al día siguiente. Entre camarero y camarero le pregunté a que se dedicaba.
 -A tomar por culo, que soy homosexual, y a beber. Risas del personal.
Inmediatamente comenzó a recitar, en provenzal, en francés, en inglés, dándome claves para que mi ignorancia supiese de que se trataba. Era como abrir una enciclopedía con todos los temas interesantes y te quedas colgado pasando de uno a otro. Acababa de salir de un manicomio, dijo del frenopático, creo que de Ciempozuelos o algún lugar muy próximo a Madrid. Vivía en casa de su madre. Cuando le pregunté su nombre me dijo: Leopoldo, Leopoldo María Panero.

Un día vino acompañado de una mujer joven que se sentó en las escaleras de la cocina mientras Leopoldo, atacaba lo atacable, insultándola de vez en cuando y declarando su homosexualidad. Le dije que se calmase o no le daba la botella de vino, que seguía pagando a cien pesetas, aunque debo reconocer que bajé un poco la calidad, sin que pareciese importarle. La chica, me preguntó como me llamaba y de donde era. Al decirle que Pontevedríano me dijo que su chico en París era de Pontevedra, un matemático exiliado que se apellidaba Caramés Casal. Casualmente es de mi familia. Me dijo que se llamaba Alicia.

A los dos días hubo un atentado en Madrid, el FRAP había asesinado a dos policias. Ví entrar a Leopoldo aquella tarde con la cara destrozada, una especie de guardapolvos blanco, carisimo y muy de moda en aquella época, manchado de sangre. Me asusté, se veía que ya le habían curado.
-¿Que te ha pasado, Leopoldo?
-Has de saber, que tu amiguita, Alicia, es una presunta suicida. Fuí a Comisaría a denunciarla, pues el suicidio es un delito y me cogieron entre dos y me han dado, no veas como me han dado.
Fué entonces cuando ví que llevaba una pegatina: Frente Revolucionario Antifascista Patriótico.

A Leopoldo le gustaba insultar a gente peligrosa, fuerte, creo que con el propósito de que le pegasen. Cuando ya mi devoción por él se había apagado, me contaron que en una manifestación prohibida entró Leopoldo desde un callejón a Cuatro Caminos, justo en el momento en que la policía cargaba, se puso a gritar "¡por aquí!¡Por aquí!", los que le habían visto venir de allí lo siguieron, y otros más que vieron la posibilidad de huir. Se encontraron con la calle taponada con "lecheras", como se llamaba entonces a los furgones de transporte de los antidisturbios y más de cincuenta grises de frente, y otra panda detrás, persiguiendolos. Recibieron porrazos a mansalva, incluido Leopoldo, que chillaba desde el suelo: hijoputa, a cada uno que le daba.
Debe ser muy duro ser poeta maldito.









miércoles, 19 de marzo de 2008

JOHN BALAN.

Foto:ANA. El Correo Gallego
John fué registrado por error como Manuel Outeda en el Registro Civil de Marín, por tanto es pontevedriano. Desde pequeño se quedó colgado de las películas americanas de entreguerras y de la posguerra. No me extraña con la que caía por estos pagos, hambre, represión, pobreza...

Así que decidió hacerse americano sin que lo supiese Inmigración. Su vida fué un western musical.

Estaba bien dotado para la música, le recuerdo como vocalista muy bueno de las mejores orquestas locales. Como buen vaquero era inconstante, no asistía a los ensayos y para que nadie dependiese de él se hizo hombre orquesta. Algunas salas de fiestas le contrataban, el viento con los labios, la percusión con manos y pies contra una puerta que hacía colocar en el escenario. Cuando no había nada se iba a un restaurante y previo permiso se ponía a cantar y pasaba el sombrero.

Asalto al tren expreso.

Como cualquier cow-boy en malas horas, John asaltó un tren. Eran los años más duros de la dictadura. El único tren a mano en aquella España era el Expreso Vigo- Madrid. Los trenes llevaban varias parejas de Guardia Civiles, escoltas, transporte de presos y policías de paisano que pedían la documentación de todo el pasaje. Nuestro héroe sacó un trabuco hecho con un tubo de calefacción, madera y recortes de lata de conservas para el gatillo. Se dirigió a Primera clase, buscó un compartimento completo, encañonó a los pasajeros conminándoles a dejar todo lo que tuviesen de valor en una bolsita a falta de alforjas.

El pasaje le entregó todo sin rechistar, un compinche le grabó todo con la cámara oculta bajo un abrigo, que podría ser camuflaje de una recortada. Una vez desvalijado el pasaje John les entregó la bolsa, disculpándose por la acción porque era una broma de mal gusto. Vino la Guardia Civil, lo entregaron en la siguiente estación y riéndose de sus armas lo dejaron en libertad por no presentar denuncia los pasajeros. Mientras tanto, aprendió inglés hablando con los marineros y con un diccionario. Lo hablaba bien, pero aprendió a arrastrarlo como los tejanos. Vestía con sombrero de ala ancha, camisa con esclavina, pantalones tejanos y botas de media caña. Un día le oí decir en una entrevista: Un hombre pobre y sin dinero es un bulto sospechoso.

Una cadena de televisión le pagó el viaje a USA. A condición de grabarlo. Fue genial, cantó en el avión acompañándose del fuselaje, disfrutó el viaje de su vida. Intentó que le recibiese el presidente Nixon, pero cuestiones de agenda lo impidieron: Bueno, él se lo pierde, dijo.

Hace poco le encontré en un bar, la diabetes le estaba dejando ciego. Pagué su desayuno. Cuando el camarero se lo dijo, se acercó: Thank you, my friend, but I don't remember you, now... Le dí la mano y le dije que era uno de sus innumerables admiradores.

Cuando cumplió setenta años ya estaba en el asilo de ancianos de Pontevedra, la TV local le hizo una entrevista, le preguntaron como le trataban las monjas:

Las monjas son muy buenas, muy buenas. Pero es un cariño falso, no es un cariño sincero, no es aquel cariño conyugal...

Hoy un cáncer, la diabetes, o la falta de cariño conyugal se lo llevaron del asilo a praderas más amplias. Vivió solo, murió solo.

G'dBy John, good jurney my friend.

martes, 18 de marzo de 2008

EUGENIO.

Desde que tenía diecisiete años todo el mundo en la Escuela le llamaba El Rompebragas, seguramente porque ponía siempre unas imágenes muy gráficas, para explicar la propagación de las ondas o la curva de quebranto del barco. Su promoción llevaba seis años navegando, cuando una mañana en el puerto de Argel vio de espaldas una figura familiar, sus pantalones de pana, un ligero balanceo al andar... Solo podía ser él. Gritó: Gallego, Hostia, ¡Espera!. Su amigo de volvió, hacía seis años que no se veían. El pontevedriano lucía una larga, espesa y negra barba. Se abrazaron. Eugenio, brazo de mar de San Fernando, inteligente, divertido y rápido:
  • Xosé, ¿en que mierda de barco andaz filliño?
  • En aquella chatarra panameña.
  • Puez ahora mizmo te vienez a comer a mi barco, se come bien...

Un barco español, con mayoría de oficiales que creen que las compañías son eternas y esperan llegar a lo mas alto portándose bien. Con la excepción del rompebragas, que también rompía moldes. A pesar de romper bragas, Eugenio era un tipo educado. Antes de que llegase el Capitán presentó a los demás oficiales. El Capitán estaba por los sesenta años y los sesenta centímetros por encima del metro. Se balanceaba de los talones a las puntas de los pies para aumentar el promedio. La mesa seguía un estricto orden jerárquico. Eugenio ocupaba el extremo entre el Alumno de cubierta y el Jefe de Máquinas, el Capitán hizo el honor a Xosé de sentarlo a su izquierda, justo después del Alumno de Maquinas.

Las conversaciones en los barcos empezaban por la política, si no se levantaba nadie seguían por los puertos, anécdotas, luego las vacaciones y después, invariablemente las mujeres, excepto si había mujeres a la mesa.

Empezaron hablando los comensales de los inconvenientes de navegar en pabellones extranjeros. Xosé se defendió diciendo, que un barco era un negocio para sus armadores, un puesto de trabajo para sus tripulantes. La conversación derivó a la disciplina, la profesionalidad, y ... el patriotismo. Esta vena patriótica fue del Primer Oficial, un joven con mejor figura que talento. Xosé sacó su vena de la sien, y manifestó en un impulso impropio de invitado:

  • ¡Zarandajas!. ¿Cuanto te paga aquí, el Marqués de Comillas, o como coño se llame tu armador?
  • En esta Compañía el Primer oficial gana treinta y dos mil pesetas.
  • Pues mi barco es menos rentable que este, es más viejo, necesita más personal, tiene menos capacidad y su flete es más bajo. Gano menos que el Primer Oficial, exactamente mil cien dólares, es decir setenta y siete mil pesetas, más del doble que tú.

Se hizo un silencio espeso. Eugenio salió al quite:

  • El Capitán acaba de incorporarse de sus vacaciones. Embarcó ayer, aquí. Cuente de sus vacaciones, Capitán.
  • Oh, maravilloso. La familia de mi señora está muy relacionada, fuimos de excursión por Doñana, con Fefó el hijo de D. , ya sabes, el Conde, estuvimos en las Bodegas X de Sanlucar, que Tití es muy amiga de mi señora, y fuimos de cacería con D. Ángel ya sabes, el rejoneador.
  • Capitán usted lee mucho el "Hola"¿No?. El "Hola" era una revista de cotilleo social.

Silencio espeso. Xosé, siguiendo el guión:

  • Aquí sois todos jóvenes, ¿todos solteros?

El primer oficial, dijo que sí.

Os hincharéis a follar, con esto del destape y la apertura...

El joven primero empezó a hacer una arenga de la castidad, de la fidelidad, sobre todo en la mujer. Que debe llegar virgen al matrimonio...

  • Y tú rompebragas, que tal de hembras...
  • Verás, gallego, soy de San Fernando, como este- dijo señalando al Primero- y como todas quieren casarse vírgenes con él, los demás tenemos que conformarnos con pequeñas sesiones de sexo oral y manual.

Libro del día: A bordo del "Spray". Alianza Editorial. Joshua Slocum

domingo, 16 de marzo de 2008

SALVORA FINAL.

Desde que hice aquellos turnos en Sálvora hasta el día de hoy, quedaron vínculos entre la Isla y yo. Cada dos años me hago una gira isleña con el balandro. Ya toca. Estos escritos que me salen son como un roción de nostalgia.


En mis primeros turnos reparamos, Andrés, José -su relevo- y yo, la infraestructura del faro, bombas de agua, generadores, filtros de petróleo, para que mis compañeros de promoción encontrasen dentro de lo posible el faro minimamente habitable y el servicio bajo mínimos pero recuperable.


Fue duro para los ayudantes y para mi. Los que me sustituyeron mantuvieron, mejoraron y dieron vida al faro y a toda la Isla.


Cuando Carmen, la Encargada del faro, dio a luz a su hija menor, me pidieron hiciese la sustitución, lo hice encantado. Como todo estaba muy bien me dedique a leer los libros de servicio. Con venturas y tragedias aquel diario con más de veinte volúmenes era una delicia.
El diario de servicio era un documento donde se anotaban las incidencias y los faros a la vista. Se ve, no se ve... En mi primer servicio en la Isla me dí cuenta que aquellos mamotretos de columnas de "sin novedad" "Faro de Ons se ve, Mezos, no se ve"... no los leía nadie y pensé que podía ser un medio de comunicación, hoy podría verse como un "blog" de los ochenta. Así podrían comunicarse los Torreros de cada turno.
Empecé a describir los trabajos de mantenimiento, pero como me resultaba tedioso, empecé a inventarme "acaecimientos": En el día de hoy habitantes de la frontera norte (conejos) invadieron nuestro territorio, se les hizo frente con las armas disponibles, (las escopetas de Aquilino y más tarde la de mi abuelo, que mata poco), cayendo dentro de nuestras lineas cinco miembros del cuerpo expedicionario enemigo. Celebramos nuestra victoria con una cena a la que asistieron los embajadores galos Sres. Asterix y Obelix y toda la guarnición. (Es decir Andrés, su mujer y su hijo, mi mujer María, mi hijo Héctor y yo. Los galos asistían en comic desde una estantería).


En el día de hoy fuerzas expedicionarias enemigas capturaron y secuestraron el acordeón de Andrés.




El Marqués de Revilla (consorte) mantenía en la Isla a un Guarda Jurado, armado con una vieja escopeta, un sombrero mugriento, que solo se ponía cuando había barcos en el muelle, junto con la banda de cuero donde había una chapa latonada en la que a duras penas podía leerse: Guarda Jurado de los Exmos. Srs. Marqueses de Revilla. El pobre hombre que el Sr. Marqués llamaba Guarda, se llamaba Francisco, una buena persona, que sufría con las paranoias de los lacayos del señor. Vivía en una especie de torre que D. Joaquín Otero había mandado construir adosada a la fabrica de salazón de sus padres, almenadas ambas, dando la apariencia de fortaleza del dieciocho. En la fachada numerosas inscripciones: El cuatro y cinco de agosto de 1968 S.A.S. (Su alteza serenisima) el Gran Maestre de la Orden de Malta estuvo pescando en estas aguas, invitado por los Srs.... o Franco, o ....

Carecía Francisco de agua, energía eléctrica, y siendo hombre supersticioso, vivía aterrado por los ahogados en la isla. Yo le invitaba a cenar y en la noche había que acompañarlo a casa.

Anotaba en "acaecimientos" estas cenas. Naturalmente, también las cacerías furtivas que las sustentaban. El marqués había soltado faisanes y perdices en la isla, para organizar cacerías con sus invitados, en las que caían quinientos conejos, diez faisanes y pocas perdices, pues emigraban a mejores pastos. En una de mis incursiones en territorio enemigo abatí tres faisanes. Nunca he sido cazador, pero si observador y me resultaba relativamente fácil sin comprometer al pobre guardián conseguir carne fresca casi todos los días. Con viento del norte cazaba en el sur y oeste de la isla, con vientos del sur con lazos y cepos, que previamente robé en donde los tenían escondidos los lacayos del marqués.

Había invitado a Francisco a cenar y en contra de la opinión de todo el mundo,( Andrés y mi mujer) cociné los faisanes con patatas y legumbres de lata. A Francisco lo que más le gustaba de las cenas era ver la televisión, lo que menos que tuviese que acompañarlo. A mi hijo le encantaba que viniese, pues tenía una visita que le contaba historias de fantasmas, de muertos, de lobos y... del Señor Marqués.

Francisco, hoxe para cear polo. Alguno de los perdigones que mataron al faisán, se deslizó en una caries de Francisco, que con un dedo metido en la muela dijo: Efte polo ten areiaf. En castellano con dedo en la boca: Este pollo tiene arenas . Mi hijo que ahora tiene treinta y dos años, come bastante correctamente.

Los libros de servicio de la Isla de Sálvora, continuaron escribiéndose así durante más de veinte años. Durante mi última visita leí: Acaecimientos. "Hechas las observaciones astronómicas del día de hoy se comprueba que la isla ha efectuado un desplazamiento de veinte centímetros hacia el Sudoeste, en desesperado e infructuoso intento de reunirse con sus hermanas del Caribe".

Dedico este cuento a los que me sucedieron, sufriendo y disfrutando la Isla. Julio Vilches , Juan Martínez, Carmen Rosa Carracedo, Pepe Pertejo, Menendez (Candás).

Libro del día: Un mundo feliz. Aldous Huxley.

martes, 11 de marzo de 2008

HUMPHREY BOGART

Esta mañana fuí a ver a Palacios, me estuvo enseñando su obra nueva y no me acuerdo si le pregunté como estaba, o ya me lo dijo por iniciativa propia.

La persona que más daño causó en mi vida fue Humphrey Bogart.

!!!

Si, cuando éramos chavales veíamos a Humphrey con el vaso de whisky en la mano y el cigarrillo en la boca. Las encamaba a todas. Y claro, como no teníamos dinero bebíamos vino barato y fumábamos Celtas. Eso sí, cuando te acercabas a una chica, nada, ni flores, con la peste a vino barato... Conseguí poco sexo, pero me gané: una pancreatitis, una diabetes y un cáncer de pulmón.

Protestó enérgicamente por la anterior entrada que le dedicó este blog:

¿Como dices eso de las abuelas? ¿Como puedes llamar abuela a una niña de treinta y ocho años?

Señoras y señores: prometo presentarles las "nuevas" pinturas de Palacios y sus sensuales modelos.

Libro del día: O lapis do carpinteiro. Manuel Rivas. Está en castellano: El lápiz del carpintero.

lunes, 10 de marzo de 2008

FARO DE SÁLVORA. cont.I

Aquilino, el torrero de Sálvora con quien me turné los cuatro meses que allí estuve, era un personaje, como el Pana, pero lo tuvo más fácil. Había estudiado para cura, pero no le gustaba una vida con mujeres a escondidas. Estaba casado, era de Noia y tenía dos hijos a cada cual más divertido.
Cuando llegamos, en un bolso tamaño ataud metió unos sesenta conejos que tenía en la nevera congelador, me explicó como funcionaba todo, donde guardaba sus escopetas, como iba el tractor y las modificaciones que había hecho en una nevera de butano para que fuese congelador.
En la isla no había energía eléctrica de red. Se producía durante tres o cuatro horas con unos generadores de la ayuda americana (bases americanas de Rota, Torrejón y Zaragoza, muchas gracias), de más de treinta años, que perdían de todo.
Las conexiones eran una tabla (aislante) con dos clavos (contactos), donde se amarraban varios cables que salían para la tele, una bombilla en la cocina y el motor de lavadora que subía el peso del mecanismo de relojería. La electrificación del faro me vino a la mente cuando muchos años más tarde vi la de La Habana.
Así pues, la nevera era de butano, la luz de petróleo y cuando el barco de servicio se retrasaba por mal tiempo o indisposición, quedaba el recurso de la caza a tiros o con trampas (ambas furtivas), la recogida de moluscos y crustáceos, algunas setas. Aquella noche Aquilino me instruyó en recursos de supervivencia, me habló sobre las averías del faro y nos bebimos unos cinco litros de vino del país, sus reservas, y me contó la siguiente historia:
"Estaba yo este verano pescando en el muelle, con caña,¿sabes? y atracó un yate como un mundo de grande y veo bajar a Julio Iglesias, se viene hacia mi, se sienta en la piedra de al lado y me dice, buenos días, eso si muy educado, buenos días, hace calor aquí en la Isla, Buehhh, ¿Usted no me conoce?, Pues no señor, Yo soy Julio Iglesias, le dí la mano y le dije, y yo Aquilino G., encantado", recogí la caña y me fui. A que lo jodí, eh?" Del resto, no me acuerdo.
A la mañana siguiente, cargamos el bolso ataúd en el tractor, esperamos el barco en el Muelle de Julio Iglesias, y después de doce horas juntos se fue, para alivio de mi mujer y mi hígado.
Libro del día: The oldman and the sea. También Ernesto.

sábado, 8 de marzo de 2008

EL PANA

Los gallegos, como otras gentes, queremos mucho a nuestras vacas y a nuestros cerdos. Salvo mis desviaciones infantiles, la fiesta brava nunca me interesó, ni los toreros, ni las folkloricas. Cambié un poco mi postura cuando la Unión Europea definío los toros como un espectáculo bárbaro y cruel. Que lo es, pero ellos los tienen peores y nadie dice nada. Empecé a ir a los toros.
Ayer escuché al Pana en una entrevista en la radio. Pidió una oportunidad en la Monumental de Méjico (sé que escribe México) y se la dieron, era una despedida, se cortaba la coleta, el Pana lleva coleta natural. Brindó su ultimo toro a las prostitutas que le apoyaron y alimentaron, cuando él no tenía apoyo ni alimento. Un señor. Un tipo interesante.
Es un mexicano hijo de una madre de ocho chicos que nunca conseguía lo suficiente, el Pana se refiere a si mismo en tercera persona, tuvo altos y bajos, más bajos que altos, pero a su salida de la Monumental le tenían preparada una gira por España. Señor Pana, prometo solemnemente ante el distinguido público que iré a verle. La entrevistadora en un momento dijo: La fama a un torero le abre muchas puertas. El Pana dijo: Y muchas piernas.
Libro del día: Whom the bells toll. Ernest Heminway.

viernes, 7 de marzo de 2008

PATRIOTAS.

Los españoles hemos sufrido desde 1939 una deformación, falseo y ocultación de hechos en lo que se refiere a la historia. La dictadura también intentó nacionalizar la lengua. Se cambiaron nombres de hoteles, restaurantes, deportes, lugares y gente. Como buenos ignorantes los nacionalistas centrales tradujeron mal y nunca lograron sus objetivos. No fueron capaces de que el fútbol se llamase balompié, que el pueblo de San Xenxo (San Ginés), se llamase Sanjenjo. O Carballiño nunca dejo de serlo (Roblecito), nunca consiguieron que se llamase Carballino. Niño de Aguia (Nido de Aguila), los ignorantes no consiguieron que fuese Niño de la Guía.
La dictadura hizo desaparecer de nuestra historia monarcas idiotas o golfos, tribunales injustos, confabulaciones y traiciones de reyes y vasallos. Quemaron libros y España fue lo que ellos decían en beneficio de sus propios idiotas, golfos, jueces arbitrarios, componendas y traiciones.
Pero la historia siempre aflora, con más o menos errores, pero destruye la parte inventada por los dictadores, así hoy resulta más creible Asterix y Obeleix que la guerrra de las Galias de Julio Cesar.
En los reinos y señoríos de esta España nuestra, nuevos caudillos afloran. Son patriotas autonómicos.
Un nuevo caudillaje pretende inventarse una historia de Galicia y una lengua gallega en base a un dominio partidista de las instituciones académicas, instalando poco a poco una endogamia en la universidad de corte nacionalista. Así cuando estaba preparando mi entrada del Faro de Sálvora, fui a consultar su superficie, y me encontré con reyes que lo fueron de otro sitio, Con señoríos que nunca existieron y cuyos documentos están por enseñar. "España ocupó la isla desde 1909 a 1954".
Me jodió ponerme a corregir la Wikipedia, tengo pocos medios y poco tiempo, pero lo hice, porque es un falseamiento interesado de la Historia. Y si las instituciones académicas falsean datos, en artículos, publicaciones, buscando hacer país (los fascistas europeos también "hacían Patria"), cometen un error de bulto, la historia es terca. Y respecto de la lengua, Pedro ( http://atentamentepedro.blogspot.com/ ) yo podemos estar diciendo Pontevedriano, que incluso con el apoyo de los nacionalistas, siempre seré pontevedrés. Las lenguas tienen etimología y la GALIZA de los nacionalistas siempre será Galaecia, es decir Galicia.
No necesitamos que nos inventen nada. El gallego es una bella lengua romance que tiene literatura desde los trovadores Galaico-Portugueses, cuando al Sur de Braga aún se hablaba árabe y Madrid era una Taifa. Al ser el noventa por ciento de la población gallega analfabeta hasta el siglo XX, fuimos muy celosos cuidadores de nuestra tradición oral, somos muchos los gallegos que mantuvimos viva la lengua sin que se mezclase ni con el castellano del centralismo, ni con el de la emigración, y la incorporación de palabras extrañas es anecdótica y natural.
Destruir una lengua es fácil, basta con inventarse palabras para diferenciarla de otras, las lenguas inventadas no han prosperado nunca y la evolución de las lenguas es como la de las especies. Domina la que tiene más recursos. La dirección política de Galicia, da la impresión de gastarlos en chorradas.
El patriotismo enmascara en muchos casos incompetencia y despotismo. No creo en las fronteras y los populismos nacionalistas están demostrando desde hace cien años, cuanto le preocupa el bienestar de las personas. Nada.
Libro del día: Das Kapital. Karl Marx.

jueves, 6 de marzo de 2008

FARO DE LA ISLA DE SÁLVORA.

El faro de Sálvora
Oleo sobre tela Xosé Guillermo



El encargado del Faro de Sálvora sufrió un derrame cerebral. Yo prestaba servicio en el Faro de Silleiro, en espera de mi destino definitivo. La demarcación de costas de Coruña me preguntó si estaba dispuesto a servir un turno, relevándome con el otro Torrero (decían técnicos, en España todo el mundo es técnico. Acepté sin duda, alquilé un pesquero, compramos víveres para un mes y al día siguiente estábamos los tres que formábamos la familia y un cachorro que encontramos abandonado en el Parador de turismo de Cambados, recorriendo cargados con nuestras mochilas, el camino del faro.


Al llegar encontramos a Aquilino, el Torrero con el que me turnaría, rodeado de pieles y conejos desollados. Se puso muy contento al saber que iba a relevarle, llevaba un día en casa cuando le avisaron de la incorporación y llevaba un mes sin salir de la isla. Es estado de las instalaciones, las condiciones del servicio y la administración que de los fondos de mantenimiento hacía la Dirección, implicaba varios delitos y mantenía bastantes vicios.


En los países europeos había en 1980 tres faros alumbrados con petróleo vaporizado a presión, El faro del Lobo en la Isla del Hierro (Canarias) Faro de la Isla de Ons, y este, Faro de Sálvora.


Conmigo prestaba servicio Andrés, un buen hombre al que precedía su mala fama. Tenía obligaciones de limpieza, transporte del petróleo (había un tractor), darle presión con un bombín y darle cuerda a las 04 de la mañana. Mientras, el Torrero escribía en el libro de servicio "sin novedad", " Hoy sufrimos un apagón por impurezas del petróleo a las 0216, se repuso el servicio a las 0245" A pesar de todo lo que se me había avisado en la Jefatura resultó ser un magnífico artesano y un buen compañero. Su único pecado era la inocencia, que le llevaba a la violencia cuando era víctima de abusos o faltas de respeto, que eran en la época bastante frecuentes. Había perdido a un hijo de dieciséis años que le acompañaba a recoger percebes. Una ola lo arrastró. Me lo contó sin llorar, llorando por dentro, "Dise moi pronto, un home, xa era un home". Maruja, su mujer, sí lloró: "Veu Andrés, sin nada na man, prejuntinlle ¿E lojo ó rapás? Baixou a cabeza e dixo dereitamente: Quedou no mar".


Andrés tocaba el acordeón, muy mal, sacaba unas notas terribles que querían ser rancheras. Lo tocaba a todas horas. Antes de confiscárselo le pregunté como había caído en el feo vicio del acordeón. Me contestó que poco despues de ahogarse su niño, su hija se casó y a los dos meses, su marido falleció en un accidente, era tan joven y la veía tan triste y siempre llorando, que con el poco dinero que Maruja tenía ahorrado le compró un acordeón, como la chica no quiso aprender, se puso a tocar él.


La isla tiene 190 Hectáreas y es propiedad privada. Su historia puede verse en Wikipedia, es una isla con tragedias y leyendas. Hoy estoy cansado, otro día os contaré mas cosas de mi balsa de piedra.
Libro del día: La Balsa de Piedra. J. Saramago. Irene dixit.

MUJER POR ANTONIO PALACIOS. Pintor de Vigo


martes, 4 de marzo de 2008

FARO DE SILLEIRO,

El faro está en el Cabo Silleiro, construido en 1920, sustituyó al construido en 1860. El cabo está entre los puertos de A Guarda y Bayona. Para darle más alcance los ingenieros civiles lo situaron en la ladera de una montaña, justo en el punto de formación de las nubes, de forma que cuando el día está despejado y hay una sola nube, esta se encuentra rodeando justo la linterna del Faro. Es un sistema que tienen de joderla los ingenieros. Así no se ve. Como cuando hacen una curva de noventa grados, sin motivo aparente, en medio de una llanura castellana. Luego le ponen una señal de limitación de velocidad y ya está.
En Cabo Silleiro me pusieron a mi en 1979 y no limitaba nada. Hacía el segundo periodo de prácticas. El primero se hacía en Alcobendas (Madrid). Gente de toda España venía y se instalaba unos días, vengo de parte de... pasaba por aquí. Todos los días había tertulia. Cada noche de turno subía a la torre para encender el faro y ver lo del horizonte visible y esas cosas. Entonces pillé el tranquillo de decir, como para disculpar mi ausencia a las siempre presentes visitas: Bueeeno, tengo que echar a andar el faro. Héctor, mi hijo de tres años estaba emperrado en subir conmigo, y yo no le dejaba por seguridad. "Non, que o faro é perigoso". Invariablemente cuando volvía el niño me preguntaba si ya andaba el faro. Si.
Así muchos días. Un día me dijo que quería ver como andaba el faro. Me puse a explicarle lo de la luz, el peso motor, la cubeta de mercurio. "Pero, ¿como anda?, ¿voa?" ¿Vuela?.
Años más tarde fuí al faro de la Isla de Sálvora por un turno de veinte días, me llevé a mi hijo menor que entonces tendría cuatro años. Los dos navegaron mucho conmigo, por el Mediterraneo y el Atlántico. A los dos días Daniel me preguntó ¿Cuando llegamos?. En dieciocho días. Puso gesto de contrariedad y dijo: "Estoy harto de andar en isla, esta isla no anda nada, navega tan despacio que no llegaremos nunca"
Libro del día. Faros españoles del océano. Miguel A. Sanchez Terry.

ANTONIO PALACIOS.

Es un clásico, quizás no se entere de que escribo esto, pues está en contra de las moderneces capitalistas. Es un pintor vigués, que como casi todos se gana los garbanzos en otras lides. Somos amigos desde que unos carnavales de los ochenta nos encontramos en el mismo bar, con chilabas idénticas, ganándonos a pulso una sharia(?) por quebrantar el ramadán alcoholicamente. Lo lee todo, pero fundamentalmente El Coyote. Las miserias que todos tenemos las diviniza y los miserables nos sentimos mejor. Tiene el record de vaciado de bodegas de los bares de putas de Vigo.
Montó un estudio para pintar en el centro del barrio nocturno y en él encontraron acogida buenos amigos y buenos pintores. Esa época para Palacios no fue muy productiva. Bebió más que pintó. Los separados, expulsados y socialmente reprobados, pintaban y guardaban su obra en su piso "da Ferrería". Las putas cuidaban que no le robasen nada. A su lado se sentían reinas, pero es capaz de llamarle puta a la Reina y seguir bebiendo tranquilamente su zumo de tomate. Lleva una larga temporada respetando el Corán.
Tiene una producción de desnudos femeninos increíble y hace una exposición cada seis o siete años. Cuando expone, sus modelos ya son abuelas y le compran los cuadros en plan recordatorio. Su anecdotario es surrealista e interminable:
   "Cuando X vendió un cuadro en un pastón nos llevó de putas a todos. Fuimos a un piso de aquellos que eran de lujo y tenían sauna, portero y un traidor. Si; un traidor, con traje y corbata, que le dices traime esto, traime lo otro y te lo trae. Aquel día fué cuando G, se esnafró cayendo de la bicicleta estática. Cuando entramos en la sauna, el traidor nos avisó: Tengan cuidado con ese caballero. G que iba como siempre, se puso a hacer el tour de Francia, radiado, en una bicicleta estática, que por esas cosas absurdas de las casas de putas estaba dentro de la sauna, en eso perdió pié y se estampó en el aparato que calienta. Sangraba como un cerdo y avisamos al traidor que se puso a curarlo en una salita.
Salí para ver como iba y en el local adyacente estaban cuatro chicas muy monas que escribían afanosamente en unos cuadernos y comían chocolate de unas tabletas que estaban sobre la mesa. Entré en la sauna y pregunté a X, ¿y esas chicas?. Son una chicas estudiantes que vienen por aquí y se ganan unos duros. Me quedé pensando que estudiaban las chicas y me puse la bata y las zapatillas y me acerqué, en el cuaderno que ví estaba escrito: Nestlé. Nestlé-Nestlé.Nestlé..."
Hace unos meses le diagnosticaron un cáncer, fui a verle, su móvil no paraba de sonar. Hasta hace una semana era un canceroso satisfecho, me dijo, me regalaron un móvil porque les jode, para amargarme. Se ha repuesto. ¿Tiró el móvil ó se acostumbró?

sábado, 1 de marzo de 2008

PLAY BOY

Estábamos en la cola de la carnicería. El dueño de esa cadena me cae fatal, pero el carnicero es muy eficiente y afable. Delante de mi había una señora de unos setenta años, cuando llegó su vez, el carnicero se dirigió a ella en el gallego corriente, el que entre todos mantuvimos vivo,
Bós dias Seña Aurora, ¿como lle vai?.
Ben filliño, dame tres filetes, ben blandiños, se fás favor.
Moi ben, e como lle vai ó seu home?
Ben, agora abriron un sitio novo que lle chaman o playboy, e pasa alí as tardes e volta para a casa moi contento. Dijo la abuela con una mirada tan pícara que todos supimos a que se refería.
El sitio nuevo que se llama PlayBoy y que tan feliz hacía al marido de Doña Aurora, fue cerrado según leí en los periódicos dos dias más tarde por la policía, sus dueños detenidos y puestos a disposición judicial por proxenetismo, delito contra los derechos de los trabajadores e inmigración ilegal, diecisiete mujeres de diversas procedencias recibieron la orden de expulsión. El local fue precintado por orden judicial.
Desde que me dio un infarto decidí, en contra de la opinión de mi cardiólogo, fumar cigarros habanos, son un poco más caros, pero me van mejor con el tratamiento; jugar en la bolsa que es un ejercicio menos violento e igual de irracional que la doma de potros, que practicaba antes; además, he dejado el vino blanco y la cerveza y me he pasado al tinto y al whisky que son más de régimen. Compro mis cigarros y practico la tertulia con los dueños de la Expendeduría de tabacos que además es bar, que está a cincuenta metros del PlayBoy. Llovía y llevé el coche, no encontré aparcamiento y lo dejé frente al PlayBoy.
Sobre la puerta, un luminoso nuevo, que mostraba un culo exuberante, bajo el que grandes letras rojas rodeadas de notas musicales decían "CACHAS-LOCAS". Estaba abierto y entré a guarecerme de la lluvia. Tenía algún dinero en metálico para pagar los habanos.
Un solo cliente en la barra, un poco más joven que yo. Vestía un traje de corte italiano, llevaba corbata, no pegaba con el sitio. Bebía una cerveza con tragos largos. La curiosidad me hizo buscar las mujeres, no había camareras, ni vi un atisbo de teta por ninguna parte. Me senté al lado de aquel señor y me encogí de hombros. Se oían voces cantarinas bajo la música de: Voce abusou tirou partido de mim, abusou, un poco antigua pensé.
Enseguida vienen, están todas con Sibyla. Dijo el señor y dio otro trago largo a su cerveza.
¿Perdón? ¿Sybila?
Es la distribuidora de Avón de la zona...
¿ Y usted también se abriga de la lluvia?, es buena idea, la música, el ambiente íntimo... está bien el sitio. Por que usted no es de por aquí...
No señor; soy Pedro, soy mexicano, aunque he vivido los últimos veintidós años en N. York, trabajo como asesor financiero de los dueños del local...Acabo de llegar, tenía un amigo Pontevedriano y ...
Pontevedrés, corregí. Eso, perdón, dijo, me metí en un lío por culpa de un hijo puta que se llama Primitivo que estaba en negocios sucios de apuestas con un tal harold y tuve que venir...
Y lo del nombre, es genial, ¿fue idea suya Pedro?.
¡Que va! Sentido del humor del dueño, antes la empresa se llamaba Play Boy S.A., ahora desde que lo cerraron la empresa que regenta el local se llama Cachas-Locas S.L.L.
¿Que es S.L.L.? Sociedad laboral limitada. Las chicas son copropietarias...
Estaba tan absorto en las consecuencias de semejante argucia que cuando una de las copropietarias me preguntó ¿Que desea? me sobresaltó, era una chica explosiva... Las explosivas me producen timidez, un "yo no merezco tanto..."Pedí un vino tinto, torció el gesto, lo siento...
Pues ... pongame un JB con hielo.
Empezaron a llegar las mujeres, algunas parecían amas de casa con sus años, su gesto de resignación y su bolsa de Avón en la mano. Otras, las más jóvenes, sonreían con descaro, se comían el mundo y dejaron rápidamente las bolsas al cuidado de las mayores y se acercaron contoneandose. ¿Me invitas a una copa, guapo?
Si admiten tarjetas de crédito, no creo que mis puros cuesten lo que tu copa...
Rió alto, sin entender nada...
¿Otra cerveza, Pedro? Bebimos, brindamos.. bailamos entre las mesas, eran las doce de la noche yo ya debía dos rondas, mi sueldo de quince días. Pedro, es decir la casa había invitado a otras dos a todo el mundo. Estaba yo casi tan contento como el marido de la Seña Aurora, cuando llegó la policía.
Les hizo mucha gracia cuando les dije que llovía y que estaba esperando a que escampase para comprar habanos. Antes de meternos en los calabozos me quitaron el móvil. Por la mañana me preguntaron quien era esa Concha que se había pasado toda la noche llamando.
De vuelta a casa pensé que Concha no se iba a creer que estaba en el Cachas Locas para no resfriarme, pero antes de recoger mi coche, me puse muy contento pues recordé que no había dado tiempo a pasar la tarjeta para dos rondas universales. Me había salvado la policía.
Hoy vino Pedro, le acompañaba uno de los policías que vigilaban los calabozos, de paisano. Muy educado me dijo que tenía una cuenta con la empresa.
Fueron muy amables, me acompañaron al cajero, donde agoté el límite de la tarjeta y me perdonaron los setenta y dos euros que faltaban.
Libro del Día: El Coronel no tiene quien le escriba. G. García Márquez.