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martes, 23 de diciembre de 2008

ICONOCLASTA.

Foto de la web.

Alguno de los pocos amigos que me quedan dice que soy un iconoclasta. Mi santa que me conoce mejor dice que no soy eso, si acaso un poco plasta, pero tampoco mucho. Yo que me conozco de toda la vida creo que solo ando desfasado, pero cuando me pongo en fase soy un lince, en peligro de extinción, naturalmente. Prueba de ello es que cuando hicimos un viaje unas navidades y veía al tipo de rojo colgado de los balcones, creí que era la campaña navideña de una empresa de limpieza de cristales, que ponía a sus trabajadores vestidos de Papá Noël. Solo me dí cuenta de mi error después de ver a los trabajadores de esa empresa en Vigo, Orense y Benavente.

-Jose, estas tonto esa es la última chorrada de adornos navideños, el Papa Noël trepador.

-Ya me extrañaba a mi...

Carretera, muchas banderas españolas en todos los pueblos:

-Oye, que raro que todos los pueblos que pasamos estén en fiestas...

-Es que no te enteras, hoy se juega la final de la Copa de Europa...

-¡Ah! Ya me parecía a mi...

Y no es cierto que sea un iconoclasta, aunque todas la religiones me parezcan un fomento de la ignorancia asociado al poder que nos explota, sean cuales fueren unos y otros, el arte que han generado a lo largo de los siglos me merece un profundo respeto y genera en mi algún que otro de los sentimientos llamados nobles.

Las actitudes que mis amigos critican como iconoclastas (impropiamente) han demostrado ser un fracaso histórico, como la URSS, el capitalismo y otros grandes proyectos.

1º Compré mi primera tele en 1981 cuando vi que mi hijo al que quería evitar el bochorno de ser un esclavo del consumismo, se pasaba horas en casa de la vecina, de paso, su marido de Fuerza Nueva me lo aleccionaba en las virtudes del General. Es decir acabé comprando la tele.

2º Le regalaba juguetes y libros en cualquier momento del año, cuando me dijo que quería los Reyes, le expliqué que eso era un invento que trajeron los Austrias de Nápoles y que estaba bien que si mis padres querían hacer un regalo, pues eso, que les diese las gracias.

Mi casa debió permanecer protegida ante el peligro de que los padres de sus compañeros me pusiesen de Baltasar, o morado, no sé.

3ºNo creo en el matrimonio, pero me he casado dos veces y mi aspiración de vivir en pecado, es una entelequia, debo reconocer que estar casado tiene su morbo.


Queridos amigos:

No se preocupen de nada, mis asesores financieros y los asesores lingüisticos de la Ministra Elena Espumosa, como la llamaba el bueno de Cabello, llevan varias noches de reunión, con lo cual es casi seguro que el año que viene sea un año de prosperidad, si no es así tengan paciencia.


A Ramón, que no me besa porque tengo un virus.

A Héctor, que como hijo de familia atea y desestructurada (?) vuelve a casa por Navidad

martes, 9 de diciembre de 2008

DECORADORAS.


Es una mujer que me gusta, pertenece al grupo de gente entrañable y clara. Es bella y estilosa.

Un día me dijo quien era su marido. Desde entonces cada vez que la veo no soy capaz de ver su elegante figura, ni me impresiona la belleza de su mirada, porque me asalta el recuerdo del episodio de las decoradoras y su fiel Prudencio.

Casi todos los días al salir de trabajar en el puerto, hacía un rato de tertulia con Carlocho, un profesor de auto-escuela que murió de un ataque de risa. Dábamos un paseillo por el Náutico de Vigo y comentábamos las novedades.

El Contramaestre, mascullaba algo con su mala hostia habitual en el muelle:

-Manda carallo, ajora chamanlle decoradoras...

-¡...!

-Esta mañana vino D. Prudencio, y me dijo que hacia las tres vendrían dos decoradoras del Corte Inglés a tomar unas medidas al barco, que estaba fondeado, que las llevase a bordo y les abriese el barco, si no le daba tiempo a llegar. Vinieron dos tipas de la hostia y yo las llevé. Al poco rato llegó él, que lo trajo su mujer en el coche, se despidió y lo llevé a bordo y allá va D. Prudencio con sus decoradoras. Ahora las llaman así...

Dijo, señalando un balandro en la Ría.

Prudencio siempre será un marido fiel, las decoradoras y yo somos una tumba...

sábado, 22 de noviembre de 2008

EL SINDICATO DE MI MAMÁ.


Debo ser gilipollas. Soy tendente a creer que las cosas pueden mejorar. Trabajo desde que recuerdo y financié la mayor parte de mis estudios. Durante la dictadura milité en el Sindicato Libre de la Marina mercante, que era el único que se oponía a la vida militar en buques civiles.

Hoy me desespera la situación actual de la clase trabajadora. Debo ser el único que cree que los que trabajamos por un salario conformamos una clase, es decir estamos sujetos al mismo banco de la galera. Somos la parte más vulnerable de la sociedad.

En los nuevos tiempos los trabajadores tendremos que revisar el papel de las organizaciones sindicales profesionales. Y digo profesionales, porque viven de ello, sus intereses se alejan cada vez más de los trabajadores y están en quien queda liberado de ir a currar, cuantos despachos nos dan, quien está en la Junta de personal o en el comité de empresa, como se reparten los fondos de formación y a quien se contrata para darlos. ¿Con quien contratamos el fondo de pensiones? ¿A quien le cedemos los fondos de previsión social?.

C. la bella y simpática limpiadora de mi curre, me decía que la huelga de limpiezas en Pontevedra le está costando un riñón, los días de paro ni se cobra ni se cotiza.
Los piquetes organizados por el o los sindicatos involucrados, no tengo idea quienes son, vuelcan cajas de confetti hechas con periódicos en las instalaciones, en una actitud tan estúpida como inútil y que luego la buena de C. debe deslomarse limpiando.
El pasaje del aeropuerto preguntaba el domingo pasado si había ganado el Celta, por los confetti. Los retretes fueron atascados por el sencillo procedimiento de poner un rollo de papel en la salida de aguas. Es como si los trabajadores de una fábrica de coches se ponen a destrozar los que están en la calle pera reclamar mejores condiciones.
Da la impresión de que si ellos no ensucian, la presencia de trabajadores de limpieza no es necesaria. Estas acciones solo las pudo planificar un liberado: Cobra igual durante los días de paro, durante dos días se codea con empresarios y autoridades, rodeado del aura de la negociación y un leve halo de poder. Es posible que hasta ligue.

A estos artistas les recomendaría como asesora de acciones a mi mamá. Con sus 86 años sus acciones son de lo más llamativas: Todas las semanas en su visita a la tienta de cotillear, compra un lote de productos de limpieza, que utiliza profusamente en proporciones que un comité de científicos está investigando. A pesar de mis ruegos, ella limpia todo con esa mezcla y los otros dos habitantes de la casa debemos abandonarla apestados. Pido encarecidamente a los liberados de los sindicatos que hablen con mi mamá. Que les dé las marcas de los productos que usa. Todos los edificios públicos y privados que controlan serían desalojados de inmediato.

"O nos pagan esto y lo otro, nos ponen un despacho a los dirigentes y seis lineas de ADSL libres o seguimos limpiando". Mis amigas de la limpieza podrían pagar el alquiler y a lo mejor salir una noche con sus parejas y mi amigo F. comprarse una leche limpiadora. Pero por el bien de sus afiliados no sigan en huelga .

Y puestos a pedir, algunos funcionarios quedaríamos contentos si las deudas de doce años de sueldos congelados nos dejan que las administremos los muertos de hambre a los que representan y no el BBVA en Wall Street a través de los fondos de pensiones que contrataron.

A mi no puede representarme un dirigente sindical que no asiste a la manifestación del primero de mayo porque tiene una primera comunión. Puestos así, prefiero que me represente el Obispo que tiene más tablas.

Empleo el masculino en liberado, funcionario, empresario, aunque haberlas haylas, que no importa el sexo cuando la ambición es pura.

Y por si se les ocurre, que les conozco, tendrán que partirme la cara, que mis escasas propiedades están aseguradas a todo riesgo.

Me voy, que mi mamá olvidó sus llaves y está entrando por la ventana.


A Raquel que cree, trabaja e hizo fotos. A Rosario que está estupenda.

domingo, 16 de noviembre de 2008

AFGANISTÁN Y BRASIL.

Foto de la web.
Mi desconocimiento de los temas militares es evidente para quien me haya tratado. Pero en la posición de las tropas españolas en territorio afgano hay muchas cosas que me preocupan. La primera es por que se pierden vidas y se gasta dinero allí: Si la captura por los USA de Bin Laden ha sido un fiasco; si las posiciones de las innumerables tribus de la zona son cada vez más antioccidentales. Normal, habida cuenta de los ataques genocidas que las fuerzas norteamericanas perpetran de vez en cuando.

Después de Corea y Vietnam los Estados Unidos deberían saber que no hay una forma de gobierno que se pueda imponer por la fuerza, si no es mediante la destrucción y quiebra del país en cuestión y así les sirve de poco. Ahora los iluminados de este siglo han entrado torpemente en el cementerio de rusos, ingleses e indúes, generando nuevas enemistades. La compra de jefes tribales con dinero y armas solo sirvió en el pasado para instaurar el terror talibán.

El gobierno español que tan correctamente actuó en beneficio del país al retirar las tropas de Irak; hoy afirma, mañana niega la necesidad de enviar más tropas a territorio afgano. Una de las pocas guerras que perdió la Gran Bretaña fué la primera guerra afgana, de la fuerza expedicionaria inglesa quedó un solo superviviente.

Siempre he tenido mis dudas sobre la utilidad de los ejércitos. Descontado el avance tecnológico que para bien o para mal generan, sirven especialmente para dar la sensación de poder.

Pero hoy un fanático puede matar a cien personas de bien antes de que sepan por qué han muerto. No vale el pretexto humanitario, pues los últimos conflictos han demostrado en donde tienen las potencias occidentales su humanidad. Y siempre mueren los mismos, el hijo del pobre, el desempleado, el que buscaba reconocimiento...Y cientos de miles de civiles que les dá igual que les explote un banquero de Manhattan, un dictadorzuelo tribal o un clérigo shií, y cuyo único bien y libertad es su vida. Por eso hoy vuelvo a evadirme, a Brasil, naturalmente.

Ich Allah.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

BRASIL Y AFGANISTAN.

BRASIL
Tengo facilidad para la evasión, me evado de cualquier penal y de todas las penas. Soy un tipo evasivo.
Era 1974. Tenía veintitrés años y navegaba en el singapureño "Cosmonaut". Había tenido una de mis épicas broncas con el Capitán. Decidí no cenar a bordo y evadirme. Me fui a tierra. Paranaguá era un pueblo amable, de gente trabajadora, alegre. Un buen sitio para olvidar la presión del barco y mi imperdonable pérdida de control.


Vi un restaurante que olía bien y entré, cené como un marqués rodeado de viajantes, parejas y familias. Una bella camarera sin dejar de sonreir, servía rápida las mesas. Llevaba un vestido extraño, de tela barata pero con un corte ciertamente extravagante. El vestido era sistématicamente ignorado y solo lineas suaves de un culo que se movía armoniosamente encima de unas piernas que podían adivinarse debajo de la abundante pero casi transparente tela me llevaban los ojos. Un extraño vestido de noche. Me gustaba la camarera. Le dije que tenía un vestido espectacular.
-Es de Pierre Cardini. Le debía sonar mejor un apellido italiano.
-Pero ese es un modisto muy famoso y caro...
-Aquí no. Buscas el modelo en una revista, le dices a la chica que cose: que lo quieres así y así, le llevas la tela y ella te lo hace.
-Muy bien, y ... ¿a que hora sales?.
Sonrió. Coqueta, entornando los ojos, dijo:
-Si eres capaz de esperar tres cuartos de hora....
-Ciertamente, ahora te pago la cena, salgo un momento y vuelvo antes de tres cuartos.
-"Tá certo".
Salí en la búsqueda de una Farmacia. No la vi , pero al final de la calle había un almacén de esos que hay en los pueblos que venden comestibles, herramientas y un sinfin de cosas. Varias señoras con chiquillos hacían sus compras de última hora.
No se por qué, tal vez por la época o por todos los santos que había en los anaqueles, no me pareció preguntar por "preservativos". Recordé que en la pacata Pontevedra de mi adolescencia, la gente le pedía a María la del carrillo "Gomas"-
-O Senhor ten "Gomas"?.
Puso un paquete de chicles en el mostrador.
-Disculpe, más eu nâo quero esso, nâo.
La señoras empezaron a mirar, escuchar y tratar de ayudar al dependiente a entender a aquel gringo chalado.
- Mas o senhor nâo quere gomas para comer?, dijo haciendo gestos de meter en la boca y mascar.
-Nâo. Eu quero gomas para foder.
El dependiente y las señoras empezaron a llorar de risa y apenas podían hablar. Balbuceando el buen hombre me dijo:
- Ah, Preservativos..
-Más eu nâo quería dizer na presença das senhoras ...
Mas risas.
-Entâo amigo, voçe deve pedir: "Camisinhas, camisinhas de Venus". Pero aquí no tenemos, debe comprarlas en la farmacia en la calle paralela un poco más arriba.
Pedí perdón por mi portuñol (como ahora), di las gracias y me fui a por las camisiñas.
En la madrugada; Graça y yo, muy contentos con su vestido, descubrimos que los dos nos habíamos evadido, ella del restaurante y yo del barco. Desde entonces me evado a Brasil.
Estos días estoy mucho en Brasil, mañana hablaré de Afghanistán.


domingo, 2 de noviembre de 2008

Debo una explicación y la voy a pagar.

Foto aérea del faro de Cabo Silleiro. El primero de mi lista. Autoridad portuaria de Vigo.

En la entrada del RISOR II, he querido hacer un ejercicio de memoria. Es una historia completa que despertó en mi muchos sentimientos, algunos imborrables y otros inaceptables, si puede ser. Tuvo consecuencias bastante serias en mi vida. Fui añadiendo texto en largas noches de servicio, entre parte y parte. Perdí el contacto con May Bessant en 1990, y por los putos traslados, perdí su teléfono. En esa fecha debía rondar los setenta años, le pregunté en que ocupaba su tiempo, me respondió:
-Atiendo personas ancianas.
Pido disculpas por la batallita a aquellos que la mar os importe un comino (fino). O no, que a mi si me gusta la mar y sus historias.

miércoles, 8 de octubre de 2008

LA AVENTURA DEL RISOR. Versión íntegra.



En el bauprés, con sombrero el que suscribe, detrás Joaquín el dueño de Feliciano, en popa D. Herminio Viana Conde.

HISTORIA DEL BARCO.
Era 1984, Fernando Liste, farero en Ons, y yo trabajábamos a ratos libres en la transformación de un bote Salvavidas del Carbonero "Sotón", ya desguazado, en velero. Vimos un barco de vela enorme, aparejado en balandro (un solo palo) con cangreja, muy mal equipado, atracado en el Náutico de Vigo. Entablamos conversación con sus propietarios, Fred Bessant de Plymouth, 75 años, y su esposa May diez años más joven. Nuestro bote tenía las mismas lineas de aguas que el Risor II y Fernando sugirió que podíamos hacerlo a escala, convirtiendo medidas.
Fred nos explicó la historia del barco. En Noruega, a finales del XIX los bacaladeros navegaban a vela. Los barcos en esas latitudes y tareas están sometidos a un esfuerzo inimaginable.
Las perdidas de vidas y embarcaciones eran constantes. Colin Archer diseñó un tipo de barco a vela, de mucha estabilidad y flotabilidad, poco calado para meterse entre las rocas, que no necesitase mucha dotación, pudiendo ser manejado por tres personas. Los pueblos pesqueros encargaron numerosas embarcaciones para apoyar como Salvavidas y Rescate a la flota pesquera "Rescue Ships" (RS), se construyeron tres medidas normales 8, 12 y 14 metros de eslora, con mucha manga y capaces de navegar muy cerrados contra el viento.
El "RS Risor II" fue encargado por el puerto de su nombre y era de 14 metros de eslora con cuatro más de bauprés. Nació con dos palos y sin motor en 1914. cumplió satisfactoriamente su función en estas condiciones. En 1936, fue vendido a Inglaterra, donde le instalaron un motor de camión del servicio de bomberos. Entre 1940 y 1943 actuó como "pesquero camuflado", dando información de los movimientos alemanes en el canal, hizo al menos tres viajes sacando judíos de Bélgica y Holanda a Inglaterra, en 1942 la red fue capturada y el barco se salvó de milagro.
Fred Bessant lo compró a otro inglés que lo tenía totalmente abandonado en 1976. Trabajó ocho años en barco e hizo reformas poco ortodoxas, supresión de la botavara, supresión de la cruceta del palo, al que el anterior propietario había añadido un trozo, suprimiendo el palo de popa, para tener más espacio de invitados. Ello me ocasionó la rotura del mástil a la salida de Figueira da Foz.

FRED Y MAY BESSANT.
Fred fuera representante de papelería, habilidoso y muy valiente. Pero era tacaño con el barco- tampoco tenía muchos medios-, no era buen navegante y tenía el punto patriótico-autoritario de muchos ingleses de su generación. May Bessant era una buena mujer, trabajadora, para inglesa cocinaba bien y había sido empleada de una tienda de licores, arte que conocía. De joven trabajó como doméstica de Lady Nelson, y hablaba un inglés aristocrático. Estuvieron en Vigo cuatro meses y navegué mucho con ellos, a Fred le gustaba que los acompañase los fines de semana que podía. Además de repararle cosas e ir acompañado casi siempre de amigas, conocía muy bien todos los puertecitos y los bares de las Rías, donde se deleitaba con vino en jarra.

El chiste era siempre el mismo a las mujeres:
- What's about a weekend on my yacht, Fred and Breakfast?.
Bed, no Fred, and Breakfast es cama y desayuno.
May se quejaba ocasionalmente de no tener dinero ni para cigarrillos. Fred decía:
- Te quejas de que no tienes dinero y estás sentada encima de la fortuna...
Pasados seis meses tenían que sacar el barco de territorio español, me sugirió que les acompañase, acepté sabiendo que me iba a dejar la piel. A base de pequeños trayectos de cuarenta a setenta millas fuimos hasta Lisboa.
Los fines de semana me iba al puerto donde había dejado el barco y hacía otro viaje. En Oporto fuimos a pasear. Era el mes de junio y hacía un calor atroz, los comercios estaban en rebajas, un jersey de lana, blanco con mucho pelo, en el escaparate. May me cogió del brazo, me llevó hasta él y dijo:
- Fred me ha comprado un Cardigan como ese.
-No se para que, total, no te lo pones...
-Fred, has visto ese termómetro de la farmacia?... (27ºC)
Por la mañana, antes de salir de Oporto fuimos a desayunar mientras esperábamos la marea, Fred compró un periódico: "O jornal do incredivel".
-Fred, para qué compras el periódico, si no lo entiendes...
-Para ver el parte meteorológico.
Desayunamos. Media hora hojeando el periódico.
-Antonio,(me llamaba así).No encuentro el parte meteorológico.
May, rápidamente dijo:
-No creo que sea tan increíble para estar en ese periódico.
Con estas y otras risas les dejé en Lisboa.
Luego otro voluntario, portugués y marino, les llevó hasta la desembocadura del Guadiana.
Les vi en Faro y Vilamoura cuando viajamos hacia el Norte con el "Celina". May me preguntó si les hacía un sitio en mi vida, un terreno para poner una caravana, un bote para andar por el río en Pontevedra.
-El barco está cada vez peor, el motor se para y Fred se queda dormido en cualquier sitio.
Le dije que si necesitaban algo me llamasen. En aquel momento, recién separado, con nuestro hijo viviendo conmigo, no me veía cuidando de dos ancianos ingleses con un barco de madera inmenso. Pero me callé.

May me llamó tres meses más tarde.
LISBOA.
-Fred ha muerto en el hospital de Lisboa, se desmayó en el barco, estuvo dos días en coma en el hospital y esta noche ha muerto.
Tenía setenta y siete años.
Me dijo la viuda que iba a arreglar lo de la herencia en Inglaterra, llevar a Fred al crematorio, echar sus cenizas al mar en el Canal de la Mancha y vender el barco. Y si yo podía llevar el barco a Inglaterra. Le dije que primero llevaríamos el barco a Vigo, repararíamos el casco, el motor y el aparejo y cuando estuviese listo, en el Canal de la Mancha tiraríamos a Fred al mar.
-No; eso tiene que hacerlo una tripulación inglesa...
-Ah, bueno...

Dos meses más tarde May me escribió una carta que decía que el barco y ella se estaban pudriendo en Lisboa, que los sacase de allí cuanto antes. Se lo dije a Herminio Viana, y con Joaquín Marty el dueño del burro Feliciano, fuimos en tren a Lisboa,. El barco estaba en una condición peligrosa, madera podrida, velas quemadas de estar envergadas al sol, cabos con nudos y requemados. May estaba mucho peor, el hígado asomaba peligrosamente por encima del elástico del sucio pantalón de chandal que llevaba. Había perdido mucho pelo, los ojos enrojecidos por la conjuntivitis producida por leer con la luz de petróleo, única existente a bordo. Se alimentaba de vino maduro y mus de chocolate.

- Fred quería que le hiciese un entierro vikingo, que quemase el barco con su cadáver en alta mar.
- ¿Por que no? Reparar bien este barco cuesta tanto como hacerlo nuevo.
-Mi única herencia, como la voy a quemar. Tuve que pedir prestadas 2000 libras para llevar a cremar su cadáver a Inglaterra.
-¿Y vuestros hijos no os ayudan?
-La hija de Fred no quiere saber nada, mi hija ni siquiera me ha escrito, y mi hijo que trabaja en el Servicio de Rescate en Escocia me mandó una carta muy cariñosa con veinte libras, escocesas, que no puedo cambiar en ningún banco fuera del Reino Unido.
-Bien pues vamos a preparar el barco en lo posible, y lo llevamos hasta Nazaré, luego Porto, y luego Vigo. Cada fin de semana setenta millas o así.
-El barco no puedo sacarlo de Lisboa, pues aun no recibí los papeles de la herencia en el consulado.
-Y que más da, si nadie te los va a pedir... ¿ Tienes el barco asegurado?
-No y es mejor dejarlo hasta que lleguen los papeles...
-¡...!

Volvimos a Vigo, sin decir nada...
LISBOA-VIGO
Un mes más tarde May me llamó de nuevo, se formó una tripulación para ir en tren a Lisboa el fin de semana siguiente, Herminio Viana, Neneta Herrero, una relación, y Alfonso Santamaría un experto en maquetismo naval y con experiencia náutica.
Salimos haciendo lo que pudimos por el barco. Enseguida nos dimos cuenta de que el motor estaba gripado, en cuanto se calentaba, perdía presión. El "Risor II" metía a bordo una tonelada de agua por hora, con lo que las bombas de achique no paraban una hora cada dos. El motor paró antes de salir del Río Tajo, había viento de tierra y salimos a vela, zumbando por el Canal de Cascais, y despu'es de día y medio a vela con viento en contra, remendando velas que rajaban navegando, llegamos a Nazaré. Durante el viaje pregunté a May Bessant si había hecho el seguro del barco, me dijo claramente que no habían querido asegurarlo. Bueno, no muy claramente...
El puerto estaba recién construido, no tenía luces de entrada (Faros) y era de noche. Conocía muy bien la entrada, había entrado en él cuando estaba todavía en obras. De día y de noche.
La mar estaba muy dura y nosotros agotados. Arranqué el motor justo en la entrada del puerto con la esperanza de que nos diese un empujón para atracar, pero justo en el momento en que mandé arriar las velas , el puto motor se paró, la mar y el viento nos tiraban a la playa, Alfonso y Neneta intentaron izar de nuevo la mayor, en uno de los bandazos rompió la boca de la cangreja, que es el madero que mantiene la vela arriba, con ello ya no se podía izar ni arriar, lancé una bengala que no prendió, llevaba diez años caducada, luego lancé otra, nada, la tercera una de paracaidas, salió alta y descendió lentamente sobre la Capitanía marítima.


Alfonso Santamaría llevando la guardia de timón.

Largamos dos anclas tratando de retrasar nuestra llegada a la playa y poder salvar el barco y eventualmente nuestras vidas. La primera, con cadena, salió por el escobén con tal velocidad que Neneta y Alfonso no fueron capaces de frenarla, se perdió el ancla y Neneta no perdió un pie de milagro. A la segunda fuimos amarrándole todos los cabos que encontramos con la esperanza de que aguantase el barco proa a la mar. Lancé una bengala más ( por si acaso) orientándola hacia el paseo de los restaurantes , en veinte minutos eternos un pesquero nos remolcó hacia adentro, grandes fiestas y jolgorios, nos fuimos a cenar a tierra y yo volví en un estado lamentable a dormir al barco.
Nazaré veinte años más tarde, ayer un precioso pueblo pesquero, hoy turismo de masas.


REPARACIONES EN NAZARÉ.
Por la mañana el barco se llenó. Las autoridades querían saber por que lanzamos una bengala, un inspector vino para certificar que el motor se paró por una mierdecilla que obstruyó el tubo de gasoleo. Les pasa a los tacaños. El tanque de 200 Litros del barco no tenía más de veinte cuando lo llenamos en Lisboa. El gasoleo es un magnifico antioxidante, aflojatodo y destructor de gomas. Así que medio vacío el tanque durante meses se oxidó, al llenarlo de nuevo se soltó el óxido y no pasó más combustible por el tubo.
Opté por no decirle a los señores, que el motor estaba gripado, las bengalas caducadas y las velas podridas. Igual se hacían los eficientes y nos salvaban la vida parando el barco.
Al cubrir los datos del barco, preguntaron quien era el Capitán. Deferentemente señalé a Herminio. Muy serio dijo:
-Si, Capitán jubilado, pero el capitán del Risor es este caballero de la barba.
Cuando se fueron las autoridades pregunté, inocentemente, por qué no quería comandarnos.
- José Antonio, parece mentira. Esto está hundiendose y yo tengo patrimonio, y respondo con todos mis bienes de los daños que ocasione un naufragio, el barco no tiene seguro, y morirse está bien; pero arruinarse... eso si que no.
Mientras un carpintero hizo la boca de la cangreja rota, repusimos los cabos que nos robaron al dejar el ancla amarrada a un salvavidas, preparamos dos anclas más (Fred recogía todo lo que le daban), remendamos algunas velas. Como May Bessant no tenía dinero, Herminio y yo pagamos la reparación en espera de tiempos mejores.
Ahí empezaron algunas fricciones entre May y A., que compartía mi camarote. A. empezó a decir que May iba de pobre viuda, cierto; que seguro que estaba forrada, mentira; que yo era un pingüino de corazón blando. Cierto. Y que podíamos morir todos para salvar aquella chatarra. Cierto. Neneta se sumió en un discreto silencio, Alfonso apoyó las tesis de A.
Hermino y yo nos miramos. May asistía callada a la imprudente disertación de A., con dolor y odio en la mirada. Sabía que yo estaba enamorado de ella, entendía el sentido general de las frases y no tenía ninguna gana de que su "herencia" se quedase en un puerto del centro de Portugal.
Decidí intervenir por miedo a que aquellos cotilleos acabasen como el rosario de la aurora. Tras recordar a todos que habían sido puntualmente informados de la situación de mantenimiento del barco antes de salir de Vigo, que agradecía especialmente el trabajo de Adolfo, Herminio y Neneta, pero que empezamos siendo un grupo de amigos que emprendían la aventura de rescatar un desastre y así debíamos acabar. Y con el mismo cariño que siempre les tuve, y tengo hoy veintitantos años mas tarde, les invitaba a irse si no querían seguir hasta terminar lo que habíamos comenzado. Herminio miró a todos y señalando la barba que entonces me adornaba, dijo:
- Yo iré a donde vaya la barba de este.

Alfonso empezó a deprimirse, pero todos decidieron seguir a bordo.
Al día siguiente, después consumir una suculenta caldeirada que hice yo, pero cuyos elementos proporcionaron los pescadores que nos habían rescatado, y que no habían salido a navegar por estar esperando que una bruja "benzoase" la embarcación, salimos rumbo Norte para reparar el barco en el Estaleiro Virxilio Afonso de Figueira da Foz.
FIGUEIRA DA FOZ.


Reparada la cangreja y visto que el motor podía funcionar quince minutos seguidos, largamos cabos con rumbo a Figueira. Allí había un astillero de madera "ESTALEIRO VIRXILIO AFONSO", que conociera épocas mejores en la epopeya de los Bacalhoeiros Portugueses, grandes veleros de hasta cincuenta metros de eslora que pescaban el bacalao en Terra Nova a vela, ese astillero había reparado el "Gazela" y otros de Figueira e Ilhavo. En 1985 con más de setenta años su dueño y teniendo como encargado al "cunhado", la empresa languidecía con pocos pesqueros y algunos yates que no se pagaban. Conocía al Sr. Virxilio, un tuerto bien plantado, desde mi naufragio en el "Tabeiron" en Vieira de Leiria. Era un buen hombre, inteligente, conocedor de su arte y competente, pero no había ido a la escuela, era como tantos portugueses humildes de su generación, analfabeto.
Durante el viaje Nazaré-Figueira, May empezo a ver a Fred andando por el barco y negándose a que navegase con una tripulación española sin él a bordo, a veces le echaba agua a la refrigeración del motor, otras iba con una navaja a rajar las velas que se desgarraban con cualquier brisa. Traté de tranquilizarla razonando y dándole optimismo, pero A. no se cortaba a la hora de descojonarse de sus visiones.
A nuestra llegada, estaba el Sr. Virxilio enfermo. En su casa reinaba el caos y apenas tuvo fuerzas para decirme: "casei cunha mulher nova sendo eu vello, agora está ela pior do que estou eu". La casa de madera, desvencijada, sin pintar y en la sala-cocina de la planta baja yacía su mujer de unos cuarenta años, que no podía moverse. Salí deprimido.
Al Senhor Cunhado le encargué que calafatease el barco, comprobase la jarcia y si fuese necesario cambiase la junta de la culata del motor. Presupuesto: 150.000 escudos. Herminio y yo nos responsabilizamos del pago. May no tenía más que su pensión de viuda.

Nuestra armadora quiso quedarse viviendo a bordo, para proteger sus posesiones, a pesar de tener que trepar tres metros por una escala y tener que desplazarse cien metros por el varadero para ir al baño. Siempre achaqué esta decisión a la proximidad de un bar y una cantina. La encomendamos a los operarios del astillero y partimos a nuestros respectivos trabajos.

Diez días más tarde May me llamó: "The ship is ready to sail". Llamé a la tripulación, todos pidieron días y repetimos, excepto A. que nos desplazó con mi coche. Me encontré con la desagradable sorpresa de que no había sido cambiado ni un solo cable de la jarcia firme, el barco había sido pintado, la cubierta con un rojo horroroso de clorocaucho y el motor estaba en buen estado según el Sr. Cunhado. Pagamos, le pedí un recibo y salimos.

El viento era duro de noroeste y estuvimos dando bordadas sin avanzar ni una milla durante cuatro horas. May se iba arrancando pelos mientras rezaba y lloraba. El viento iba a más y al virar, el mastelero, que era añadido al palo en diente de sierra, se vino abajo justo por encima de los obenques que servían de escala. Se fue al mar con toda la jarcia. Lo recuperamos rapidamente, Alfonso se hirió seriamente la mano. Arranqué el motor, pero no daba avante y perdía compresión a ojos vista. Como no teníamos radio hicimos señales a un pesquero para que nos metiese al astillero. El buen hombre nos remolcó, no quiso cobrar nada y empecé mi discusión con el Cunhado. Quise saber quien había revisado el motor y la jarcia, no me lo supo decir. Le llamé asesino y amenacé con dar parte a las autoridades.

Herminio y yo decidimos quedarnos, enviar a May y a la tripulación a casa, comprobar las reparaciones y llamar a Joaquín que viniese para echar una mano en la navegación. May quedó en mi casa de Cabo Estay a cargo de A. y de la señora que nos atendía, mientras jugaba al Monopoly con Héctor, mi hijo de diez años.

Vino un mecánico que cambió la junta del motor, reparó la bomba de refregeración y el viejo Perkins de 40 H.P. de los Bomberos de Plymouth, volvió a empujar el hermoso casco medio desarbolado. O Sr. Cunhado, para compensarnos nos cedió un trozo de mastil de un velero grande de pino oregón que pudimos montar en la cangreja como botavara, con la esperanza de que el "Risor" volviese a navegar ceñido al viento. Reforzamos Joaquín y yo la jarcia con los materiales que pudimos encontrar y colocamos un aparejo capaz de levantar la percha de la cangreja. Salimos un viernes despues de una semana de trabajos. Tuvimos suerte con el viento y el barco navego bien a unos cinco nudos. Al amanecer del lunes entramos en la Ría de Vigo. May nos vió entrar y llamó a A. que para avisarla. Cuando atracamos en el Liceo de Bouzas, estaban esperándonos.

May seguía empecinada en llevar el barco a Inglaterra y tirar a Fred al mar desde él. Era lo que más se parecía a un entierro vikingo, y venderlo por algo de dinero para comprar una caravana. Me habló de que un notable inglés John Hair, quería comprar el barco. El Sr. Antonio dueño del Restaurante del Cabedelo, donde comíamos en Figueira, le había ofrecido un millón de escudos, unas cuatro mil libras y May consideró la oferta ofensiva.

John Hair iba retrasando su visita, porque estaba en USA, porque estaba esperando la cita para ser recibido por su majestad la Reina, o porque su Jet estaba averiado. Al fín apareció, un patán maleducado que llamandose Hair era absolutamente calvo, como se demostró cuando un accidente a bordo le despojó de su rubio peluquín. Antes de irse le dijo a May que le ofertaba dos mil libras. May tenía todas sus esperanzas puestas en el "gentle man", todo menos gentil, así que me estuvo llorando dos días. Le dije que no se preocupase que Hairless había muchos, eso sí, no eran amigos de Su Majestad. A. se mudó a mi casa, como May no la podía ver me dijo si podía encontrar a alguien que le hiciese compañía que deseaba mudarse al barco. Joaquín y otro de los ayudantes de los Faros se ofrecieron, están colgados de los barcos desde siempre.

Perfecto Marcos, un joyero de Vigo, organizaba un torneo de vela que consistía en ir de Bouzas a las Islas Cíes donde tenía una casa, en cualquier cosa que navegase a vela. El premio para el primero era tirarlo al mar y los trofeos se sorteban, llevamos el Risor y además de May, vino Herminio, A. y Joaquín. Herminio cuando se enteró de la propuesta de compra de John Hair dijo con sorna:

-"¡Y el honrado millón de escudos del Sr. Antonio le pareció ofensivo, pero claro, ¡Es portugues! ".

Despues de comer en Cíes, May me pidió que la llevase en el chinchorro a un barco que le parecía inglés. Lo hice.

Lo ocupaban una pareja joven y un amigo. Nos invitaron a un té. May exouso el motivo de su visita:

-¿no tendrán ustedes una bandera británica de repuesto?, la mía no está presentable, pero aunque en este momento tengamos una tripulación española, somos un barco inglés.

El patrón respondió:

-Lamento decirle señora, que la única bandera británica que llevamos es esa (10 cm) que llevamos pintada por imperativo legal, somos de la isla de Jersey y no nos gusta ninguna bandera, pero la inglesa la que menos.

-ah! son ustedes de estos, muchas gracias por su té y su tiempo.

La seguí descojonándome de risa.

-May nosotros no somos tu tripulación, somos tus amigos, hemos pagado tus gastos hasta el momento, trjimos tu barco con grave riesgo, como puedes despacharnos con el primer británico que encuentras poco menos como criados. Me alegro de la respuesta del conde de Jersey.

Efectivamente llevaba una bandera enorme de Jersey en el palo.

-Pero, ¿ era "realmente" el conde?.

Naturalmente, ¿no ves su enseña?.

¡...!

LA ULTIMA CARTA DE MAY.

May pudo vender el barco a los noruegos, no recuerdo exactamente en cuanto, pero nos pagó lo que Herminio y yo le habíamos adelantado para las reparaciones.

Nos fuimos de vacaciones, debía recoger a mi hijo en Palma y hacer una excursión a Italia que acabó en Monte Perdido. Fuimos a despedirnos de May que ya tenía una tripulación de experimentados capitanes de una sociedad de barcos históricos de Plymouth. Llevarían el barco hasta allí, tirarían a Fred al mar y los noruegos, a quienes había contactado la Sociedad, se encargarían del transporte a Risor, donde nació en barco setenta años antes.

Tres meses más tarde, recibí carta de May:

Plymouth19/12/85

Querido José Antonio:

Te escribo para contarte lo que parece ser el fin de mis preocupaciones. Después de dejar el "Risor II" en manos de los expertos de la Sociedad de Barcos Históricos al día siguiente de irte tú, volví a Inglaterra en avión como sabes. El Capitán y su tripulación , después de un mes de navegación, llegaron hasta (so far as) Villagarcía de Arosa.

Así que tuve que volverme para vigilar el barco hasta que un mercante noruego lo transportó en cubierta. No quise llamarte por no añadir una carga más a tu complicada vida. Perdona por no haberlo hecho. Quiero agradecerte todo lo que tú y tus amigos hicisteis por el barco y por mi. Nadie haría tanto. Te mando una foto de mi nuevo barco. Te deseo lo mejor y deseo que seas feliz con A.

Besos,

May.
May Bessant en su nuevo "Barco"


El RS Risor II en la actualidad, restaurado por una Fundación de la ciudad donde fue construido. Funciona como escuela de Vela.

Las fotos del Risor en 1985 son de Neneta Herrero.

Las actuales son de los noruegos de http://www.risor2.no/

viernes, 3 de octubre de 2008

NENETA HERRERO. María Soliña en la India.


Estaba en lo de contar nubes en el aeropuerto e interrumpí la labor para desayunar en la cafetería. Delante de mi, en la cola del autoservicio estaba Santa Teresa de Calcuta, su cuerpo vital y menudo me resultaba conocido desde treinta años atrás. Nos vemos una vez cada dos años en alguna exposición, celebración o evento. Nos saludamos sin grandes aspavientos, pues somos parte del paisaje familiar.
Neneta es una mujer normal, empleada de una caja de ahorros, crió a sus hijos, construyó su casa, amó y desamó.
La conozco desde 1980 y vivió con Herminio Viana y conmigo - y otros que no tengo permiso para mencionar- la aventura del velero Risor en 1985 . Desde entonces para mi no necesita demostrar nada.

En 1984 su hermana Olga fue a la India y volvió deshidratada, con disentería y con una nueva visión del mundo, un cuelgue existencial y un próspero negocio de artículos orientales. Neneta quiso conocer aquello, hizo varios viajes, en uno de ellos llegó allí coincidiendo con un ciclón en 1999.




Esa coincidencia ha sido la salvación para miles de personas. Todos sus amigos y conocidos desde entonces somos llamados al apoyo solidario. Construyó una escuela decente terminada en 2005, contrató maestros, los paga mejor que el gobierno, viste, compra libros, alimenta y educa a trescientos niños en Pubei, en Orissa, La India.

La condición preferente es ser pobre. La escuela la dirige un colaborador local al que mueven los mismos intereses, ayudar, hacer progresar a la gente del país a la que el gobierno no llega. Las niñas van también a la escuela, lo cual ha sido un logro extraordinario, convencer a jefes tribales que no tienen fe en la educación de que prescindan del trabajo de sus hijas en casa. Llevar ropa de España y vestirlos para que nadie se sienta más pobre. Dar alegría al paisaje que la miseria hace triste. Dar esperanza. Determinación y carácter.

Aquí podeis ver más.

http://shangaindia.org/


La escuela se llama MARIA SOLIÑA, personaje histórico de Cangas do Morrazo, represaliada por la Inquisición, después de que enloqueciese al perder a su marido y un hijo en un ataque de piratas berberiscos a la villa.

viernes, 12 de septiembre de 2008

VIEIRAS TÓXICAS


Las vieiras son ciudadanos como nosotros. Sus órganos acuáticos asimilan igual que los nuestros la mierda con la que llenamos, o nos llenan, el aire, el agua y la tierra. Ni a la consellería de Medio Ambiente, ni al ministerio de Medio Ambiente, ni al ambiente completo que tienen en Interior les importa un güebo que los pesticidas envenen las aguas, que las gaviotas vivan en pisos, que los parques naturales sean artificiales, que una papelera convierta una población de 70.000 habitantes en un laboratorio alergológico. A veces los motivos de las acciones de la Administración son tan anodinos como la postura del misionero.
Y yo preocupado por las vieiras. Las rías más ricas de esta tierra nuestra han sido masacradas por las administraciones de todos los signos políticos. La limpieza de sentinas en los astilleros que las pueblan han vertido en sus aguas tantas toneladas de hidrocarburos en cuarenta años, que el Prestige es una chorrada.
El más aldeano de nuestros alcaldes ha construido paseos marítimos en un humedal después de rellenarlo con residuos urbanos. En todas las Rías.
Y de pronto el Seprona descubre las vieiras.
Escucho decir al Presidente de la Cofradía de Pescadores de El Ferrol, que los furtivos de la vieira son conocidos, honrados padres de familia que no tienen otra cosa... Esto me recuerda a un furtivo del Rio Lérez al que los caciques de entonces nombraban guarda-ríos cuando venía Franco a pescar para que no le jodiese los salmones y le dijese donde estaban. Cuando Franco se iba la Benemérita le daba una paliza por furtivo y asunto arreglado.
Los ocho ministerios implicados aseguran que el consumo de vieiras autóctonas producen Alzheimer y otras enfermedades neurológicas graves. En mi caso creo que la gravedad de mi situación neurológica es por llevar treinta años en los Ministerios. Es una suerte que nuestros ministros alternen sabiamente los sectores público y privado, sin necesidad de oposiciones ni estas tonterías. No es rentable ni saludable lo público durante largos periodos.
Cocinar bien las vieiras tampoco.

Con Bea, la camarera feliz.

Tres de los más afamados restaurantes del país han sido expedientados con despliegue de las fuerzas de orden público, que al lado de su cuartel tienen un Supermercado de la droga, al parecer por cocinar bien vieiras.
Desde 1972 soy cliente ocasional pero devoto, de dos de ellos, siempre consumo vieiras y el gilipollas de mi neurólogo dice que lo mío es de una pedrada. Cuando me sentí mal fue cuando los electos metieron a mi país en una guerra, cuando privatizan suelo y servicios públicos, cuando los expedientes sancionadores son recaudatorios. Comiendo vieiras me olvido de ellos, me siento bien, y mis expectativas sexuales aumentan.




Ayer cumplí 57 años, mi santa me llevó a comer vieiras con arroz a Casa Ces, uno de los expedientados. Confío en ellos, nunca pregunté de donde sacan las vieiras, pero bendigo a quien las suministra, bendigo a Ramón que las adquiere, a la cuñada y la prima que las cocinan, a la chiquilla que las sirve, a la suegra que les enseñó. A cierta edad tenemos que cuidarnos... creo que las vieiras son importadas de Chile, debe ser por eso que estoy igual que siempre: cabreado con las autoridades.
No tardaremos mucho tiempo en saber a que viene esto.
13.09.08. Hoy han entregado los informes de laboratorio de la partida de vieiras incautadas en el Restaurante Casa Ces. Son aptas para el consumo. No sé si la Conselleira dormirá tranquila, yo si.

SEMANA CULTURAL II


Como era de esperar, es decir por Arte de magia, se inauguró el día 2 la exposición retrospectiva de Xosé Guillermo http://xoseguillermo.blogspot.com/ . A Casa das Artes estaba llena de supervivientes de noches descontroladas, de carreras completas y asignaturas pendientes.

A pocos les queda la mirada viva de la aventura. Nuestros cuerpos se resienten de más de medio siglo con el culo al aire. Con estos aires marítimos no hay prótesis que aguante...

Pero Guillermo aguantó (sin prótesis). La comunidad científica internacional está haciendo un estudio de la mirada viva, del genio en estado puro, de la creación en lo pequeño y lo grande. Dicen que han montado un túnel del tiempo que empieza en el 69, número mágico para exponer y para arriesgar. Acaba en el infinito, no sé poner el número infinito en este puto ordenador del Ministerio.

¡Nordnoroeste e avante toda! Guillermo.

Aquí podéis ver un artículo, que contiene algunos disparates facilmente detectables, pero ya se sabe: el periodista interpreta.



En cuanto tenga un minuto os pongo algunos cuadros.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

SEMANA CULTURAL.

Carlos Oroza paseando en Vigo. Foto http://galovart-fotografia.blogspot.com/

Foto: La Voz de Galicia. Oroza recitando en Redondela



CARLOS OROZA.

Carlos Oroza, en Wikipedia, versión en inglés. Un trabajo acidiano.


La santa de mis devociones se fue con otro. El dolor de la lejanía no me llevó por esta vez al túnel del alcohol. Mi hígado no me lo consiente y mi cerebro es desperdicio desde hace mil años. Es genético. Seguí con la construcción pero con menos entusiasmo, pues un albañil decente debe tener público. Mi anciana madre y yo no llenamos una casa. He destruido la mitad y creo que no se enteró, es público solo para la tele. Tiro el tejado completo de la casa y me dice: Hoy dí doscientas vueltas al pasillo. Así que, hasta que volvió de cuidar a su padre anduve yo dedicado a otras artes. Os cuento:

Entre las muchas alegrías que me dio lo de contar las nubes, está haber conocido a Montse, filóloga de gran sensibilidad, que traduce poetas al inglés, y que esta sociedad infrautiliza como informadora de viajeros, que la mayor parte de las veces no saben a donde ni por que se van.

Un mensaje escueto: recital Oroza Ruinas Sto. Domingo jueves 2000 hrs. Montse.

Foto. Turismo Galicia.
Carlos Oroza es un individuo que sobrepasa la palabra, entra en el movimiento de sólidos y fluidos para transformarlo en sentencia inapelable, sin concesiones a modos ni modas. Su menuda pero elegante figura inspira respeto en la calle y el estrado. Ocupa con su voz el altar mayor de una catedral.

Las ruinas de Santo Domingo son lo que queda del ábside de tres naves góticas que formaban el templo del convento donde benditos inquisidores corregían desviaciones. Unos propagadores de la fe tecnológica se esforzaban allí en montar proyectores y sonido. Apartado, contemplando desconfiado sus esfuerzos, el Gran Inquisidor de la palabra. Dos mundos enfrentados, la sílaba y el sistema binario. El aire que vibra y los semiconductores.

-Los españoles se ponen nerviosos con la tecnología, me dijo.

Un recitador que mezclaba tres veces su voz con un segundo de desfase desde la megafonía empezó haciendo inaudible la del poeta. El público, que llenaba el marco incomparable que mencionó el político presentador, se miraba sorprendido.

Desde su chaleco negro, un pecho imposible clamó:

-Cuando todo falla nos queda la poesía.

Recitó durante una hora (¿oró?), atendió a las doscientas personas que no parpadearon en ese tiempo, las bocas abiertas, firmó decenas de libros y me honró al invitarme a cenar con sus amigos.


Hablé por los codos, con góticos, románicos y germánicos, pero no perdí gesto del poeta. Es tan parco con los alimentos que toda la noche tuve en mente la pregunta: ¿De donde coño saca tanta energía?. Contradicción, la energía se crea...

martes, 12 de agosto de 2008

EL GATO. ISLA DE SALVORA.



















El faro de Sálvora tenía un sistema de iluminación del s. XVIII, como el de Ons y el Hierro: Petróleo vaporizado a presión, es una pena que estos sistemas no se mantengan en funcionamiento. Los chicos podrían ver Física aplicada sin costosos laboratorios.




A finales de los ochenta, a los fareros nos quedaban tres telediarios, el equipo económico de Felipe González había reinventado el liberalismo y para pasmo de los que creíamos en en la gestión pública del sector público, aquellos ilustrados acuñaron el concepto gestión privada del sector público, que es como si te haces empresario con el dinero del Estado. A ellos les fue bien y al país le fue mejor de lo esperable, pues esté país siempre se desarrolló a pesar de quien lo administre.




Cuando me propusieron sustituir a Carmen Rosa, la encargada del faro que se iba a dar a luz, acepté sin dudarlo, mi servicio estaba al día y podía dejarlo por un mes sin problemas. Era tal vez la última oportunidad que tenía de volver a mi querida torre, a los paseos por las rocas, inventar cada día un menú con lo que cuadraba, arrancar el generador para ver el telediario, recibir la visita de los pescadores que descansaban en la cala del Sur.




Era lunes 13 de noviembre de 1989, el Balizador Rias Bajas me llevó desde Vigo a la isla, me acompañaban Xosé Guillermo http://xoseguillermo.blogspot.com/ y mi hijo Daniel, fruto de un mal encuentro que entonces tenía tres años. En el barco, la bici de Daniel, los cuadernos de Guillermo, algo de ropa, una escopeta que mi abuelo había traído de Argentina ochenta años antes y víveres para dos semanas. A la llegada estaba el tractor del faro esperándonos, con el perro Brico y Pepe , un economista que había dejado la multinacional para fundar la República de Bislandia.


Carmen, Julio y Pepe tenían el faro impecable, habían hecho todo tipo de mejoras y respecto de mi primera estancia diez años antes el faro estaba en perfecto estado, habitable y lleno de detalles que demostraban el amor de sus habitantes, que a día de hoy aun resisten, a pesar del desamor de ciertos gestores.


Pepe Pertejo, después de ponerme al día en los temas del faro, embarcó al día siguiente en el Rías Bajas con destino Villagarcía y después sabe Dios Donde.



Decidimos hacer acopio de víveres, pues el Pragueiro, un barco de la Jefatura que patroneaba un barbero y que debería suministrar las islas, solo salía en los días de calma veraniega a pasear ingenieros. Era una intendencia poco fiable.


El tiempo estaba cambiando, el viento arreciaba y bajé a las rocas a ver si pillaba algo: un kilo de percebes, un pulpo... , y esa noche acoplé una linterna a la escopeta y cacé cuatro conejos, que nos garantizaban el sustento al perro y a nosotros dos días. Llamamos por radio a los pesqueros de la zona y al día siguiente nos trajeron pan, que congelamos, embutidos, leche y abundante provisión de alcoholes para pasar el temporal que se avecinaba.


Cuando empecé a escribir el Diario de Servicio, Guillermo me propuso hacerlo ilustrado, me pareció estupendo y escribí los disparates que me dio la gana y dejaba espacio para las ilustraciones de Guillermo, el papel del Diario no aguantó demasiado bien el agua de las acuarelas y la de los whiskys.




Francisco, en aquel momento guardián del Marqués, se había ido para pasar el temporal en tierra, yo podía practicar el furtivismo sin comprometerle. En las escampadas salía a cazar, coincidiendo con los conejos que salían a comer. Tuve que rellenar algunas flojedades de la escopeta con papel albal, pues temía que un cartuchazo me reventase en la cara, pero la escopeta cumplió su función. El temporal duró veinte días, y el pequeño Daniel, aunque lo llevaba de paseo cuando escampaba, con vientos de sesenta quilómetros por hora, no estaba acostumbrado a la soledad, pasaba las horas lluviosas puteando al pobre de Brico, o colaborando con él en la persecución de la gata. A veces puteaba a su propio padre, al invitado, y no había nadie más, pues había arreglado para que Agustín, el peón de servicio, se fuese a celebrar su cumpleaños a tierra en un pesquero, pues pedirle al Pragueiro una tarta de cumpleaños, era un lujazo: "Con este temporal, nos non nos movemos de Sanxenxo".


Dediqué mi tiempo a pequeñas operaciones de reparación en el faro y a conseguir setas, conejos, algún pulpo... asomarse a las rocas a coger percebes era impensable. Las olas tenían cuatro o cinco metros (mar de fondo) y podían atrapar a cualquiera en las cuevas más abrigadas.


Guillermo empezó a pintar un mural en una de las paredes del pasillo, con acrílicos que nos trajo un pesquero. Por las noches diluviaba y escribíamos diario ilustrado mientras estaba funcionando el generador.


Una noche en la escampada salí a cazar. El sistema es simple: Se pega con cinta aislante una linterna al cañón de la escopeta, se hace un barrido con el haz por el monte, cuando se ve un punto rojo se dispara. No hay que mover el haz de la pieza, pues se puede perder y no se come, es una muerte esteril.


Ví el punto rojo, disparé y era un gato gigantesco, de unos seis quilos, seguramente abandonado por un pesquero se desarrolló a base de polluelos, lagartos y conejos, un atleta.


Cuando volvía con el gato y dos conejos el faro empezó a hacer cosas raras, disminuyendo su luz. Corrí como un gamo, dejé tirada la escopeta y la caza y subí a la torre. Llegué sin resuello, el petróleo se había inflamado por alguna impureza y el fuego llegaba al mecanismo de relojería. Cerré la llave de paso de petróleo en la óptica y cuando volvía a la cámara a cojer un extintor allí estaba el pequeño Daniel.


-Corre abajo, ve con Guillermo y dile que suba una manta empapada en agua. Esto va a explotar todo.


- No, ¡quiero ver como explota!.


Cagándome en todo descargué el extintor en la llama y se sofocó, la grasa dentro de los mecanismos de relojería seguía ardiendo. Bajé al niño y subí una manta empapada que impidió que la llama de la grasa del mecanismo de relojería acabase dañándolo. Instalé el alumbrado de emergencia y dejé los arreglos del desastre para el día siguiente. Guillermo apenas podía contener al pequeño pirómano, que en pijama seguía gritando sus deseos de ver la destrucción del faro.


Xosé Guillermo sugirió que tal como estaba el patio era mejor no desperdiciar el gato. Lo adobó en condiciones y lo guisó, estaba divino, pero aunque me mentalicé de que el tipo de animal que se come es una cuestión cultural, que a saber que me había comido yo por esos mundos de Dios; lo comí con arcadas, pero solo fue el primer día. Brico tuvo su parte y la gata fue invitada a un modesto acto de canivalismo. Daniel no perdía detalle,


-Mejor no le comentes a tu madre que has comido gato.


Diez días después de los hechos y veinticinco después de nuestra llegada, sensiblemente más delgados los adultos y no se por qué, mas gordos el niño y los animales, el Rías Bajas trajo el relevo, el faro estaba sucio, el mural sin acabar, en el pasillo un andamio montado para pintarlo, la atmósfera viciada de no abrir las ventanas... Al pobre le quedó una sesión de limpieza considerable. Juro que lo tuve difícil.


Al llegar a tierra fui a devolver el niño a su madre, que me lo había dejado porque a ella le interesaba. Se fue corriendo y gritando:


-Mamá, ¡Comí gato!.
-No me digas que le has dado gato al niño... dijo ella, con cara de asco.
-No, le dí conejo, le dije que era gato porque no quería comer y se lo comió todo.
-¡Quiero irme con mi padre al faro!
-¡Pasa pa dentro!


En agosto 2005, Guillermo y yo volvimos a la Isla, esta vez con las señoras . Maruchi tomó fotos del Diario e hizo estas que hoy os presento. El "Biniazar", el pequeño balandro que sobrevive conmigo, se portó. Salió de Marín a Sálvora con viento de proa, hizo las 20 m.n. en cinco horas y pasamos dos días con Carmen Rosa en su faro, disfrutando de la isla y de nuestros recuerdos.




Mera, Conchi y Maruchi, saliendo de Marín, Foto X.G.



Abajo: Ría de Marín, orilla Norte.

Ons.

Xosé Guillermo, con Sálvora al fondo.

Guillermo y Conchi, en el patio del faro.

Un lujo: La farera Carmen Rosa Carracedo, ayudando a las chicas a embarcar.Podría ser la tristeza del adiós.







Arriba, el Biniazar en Sálvora, al fondo Noro y Vionta, Aguiño y Ribeira.

jueves, 7 de agosto de 2008

PEPE Y BERTA.


Pepe y Berta eran dos de mis mejores amigos. Cuando les conocí jugaban con su mamá y el perro de la casa. Los había criado un cazador que había capturado y amansado a la madre, compré a ambos por quince mil pesetas, una fortuna para la época, pero me la devolvieron en diversión.

Como he explicado en su momento, el hecho de ser gallego nos impone cosas que a priori no haríamos, v.g. si te preguntan algo contestas depende, cuando tienes en desuso la razón te pones a trabajar, a ser posible en el extranjero. El extranjero son todos los sitios. Tienes que ser propietario de algo de casa, algo de tierras, y algo de ganado.


Algunos adquirimos todas estas cosas porque las heredamos, otros las conquistan a base de tesón.

Debo reconocer como dicen algunos de mis más fieles críticos, que me va el rollo de las animaladas, pero una cosa siempre trae la otra.

Mis padres fueron dejando con la edad la actividad agrícola, para que estuviesen contentos yo la tomé con mucho impulso. Compré a la yegua Sara, dos cerdos: Mariano y Marujita y dos jabatos: Pepe y Berta. A los seis meses ambos pesaban unos treinta quilos, tenían unos colmillos considerables, que cada vez que venían a rascarse a mis piernas dejaban una marca de navajazo para los restos. Supongo que los estudiantes de Medicina que los reciban dirán: ¡Joder!, vida movida la del paisano este...

Para acelerar la labor de limpieza del terreno iba moviendo quicenalmente la valla de un pastor eléctrico alimentado por una batería. Los cerdos lo dejaban todo limpio, con apariencia de paisaje lunar.
La batería se cargaba con un panel solar foto-voltaico que había desmontado del "Celina" a petición del comprador, a quien no interesó mi obsoleta electrónica (con buen criterio). El panel tenía cascado un diodo que les ponen para que no se descargue por las noches. Estaba en trance de sustituirlo cuando se acercó Laura,

- Coño Mera, tienes un panel solar, ¿para que es?

-Para los cerdos.

-Para los cerdos...¿Para que?

-Para que vean la televisión.

-No lo hagas, que quedan alienados.

Salvo raras excepciones la gente no pregunta, observa, espía y deduce. Las conclusiones siempre son disparatadas.

Una de las excepciones era Pepe Martínez, un electricista ya jubilado desde hacía años, lleno de sentido del humor. Quiso venir acompañado de su señora a conocer mi sistema, preguntó como funcionaba. Le explicaba mientras cerdos (1oo kg) y jabalíes correteaban y aprovechaban el celo que más tarde dio lugar a simpáticos rayones que llamé jabicerdos. Al vernos dentro del vallado los cuatro vinieron solícitos a saludar, la señora comenzó a gritar:

-¡Que no se acerquen!, (bis)... , si se acercan me muero.

- No mueras, mujer. No mueras... que aún debemos recoger un poco de hierba. Dijo parsimonioso su marido.



Imágenes de la Web.

A Laura, que se ríe con mis animaladas.

sábado, 2 de agosto de 2008

INSPIRATIO NULA.

Llevo demasiados días haciendo rapel en el tejado. Estoy colocando unos paneles solares y al vivir tan al Norte la inclinación que incrementa su rendimiento debe ser 45º hacia el Sur. La postura de trabajo me impide ver el camino de al lado de casa. Pido desde aquí disculpas a todas mis vecinas por no halagar sus canalillos, con el más puro lenguaje de la clase obrera. Pero es que alabar sin ver es una pedantería.

Obviamente mis vecinas son otra cosa...



Ello no sería trascendente si no me hubiese quitado la inspiración. Después de una inspiración canalillera en planta, es decir vista desde el tejado, me quedan arrestos para escribir, y para más cosas, aunque esté cansado. Debe ser una degeneración que tengo desde aquella pedrada. Sin canalillo veraniego de las vecinas la inspiración se vá. Dios no quiere verme.



Afortunadamente alguno de los congéneres que habitan este planeta infesto, siguen tocados por la varita inspiradora y me animan con sus ocurrencias, ciertamente más ingeniosas que las mías.



Esta mañana por estar yo de turno en lo de contar nubes, mejoró mucho el tiempo, vino mucho personal de aviones pequeños, que si como está la cosa en Asturias, si en Bilbao, echo mano de los Santos Modelos de la Agencia Meteorológica para la Redistribución de la riqueza y les suelto el mitin. Por las mañanas nieblas, nubes a 2000 pies, temperatura ... y con el rollo se me pasó la hora del parte; a toda prisa actualicé los datos. No sé como, en la pantalla, habiendo un cielo despejado que daba gloria le metí unas nubes tormentosas. Quedé asombrado cuando lo vi.
Sonó el teléfono del controlador, que sí controla. Estos teléfonos graban la totalidad de las conversaciones y se guardan mucho tiempo.

Descolgué y me precipité a decir:
-Ya lo corrijo, ahora mismo me corto los dedos.
-Excusatio non petita, acusatio manifesta, pero yo te iba a preguntar en que dirección se acerca la tormenta.
-Ha sido un error, no hay tormenta. Y el latín tuyo que es, ¿de ir a misa con Lefevre?.
-Si, pero también leo Asterix.
Da mucha seguridad colaborar con gente instruida.

Torre de Control de Vigo. No sé si desde tanta altura se ven canalillos, pero hoy el torrero estaba inspirado, por eso le dedico esta entrada a Javier, el que controla.

sábado, 19 de julio de 2008

XOSE GUILLERMO.

. Ventana del pabellón Oeste del Faro de Sálvora. 1990, Oleo sobre tela

Vista del Faro desde la Colina del Norte.


Entre las ocasiones memorables que recuerda la historia, están algunos viajes con Xosé Guillermo, algunas fiestas poco confesables, y una forma de vivir que para desgracia de siquiatras y taberneros está tendiendo a desaparecer. Viajó todos los continentes y cató de todos sus caldos.


Estos días se afana en montar una retrospectiva en Vigo.


Alguno de sus cuadros -que atesoro- entre los que se encuentra el arriba repetido, estarán en la muestra de doscientas pinturas y esculturas fruto de más de cuarenta años de trabajo e inspiración divina.


Hemos envejecido juntos, discutiendo y riéndonos sin parar, aunque a veces estamos tan hasta los güevos de nuestras respectivas genialidades, que parecemos un matrimonio y nos tomamos vacaciones.


El pobre Guillermo está peleándose con el formato de su archivo fotográfico para meter algo de obra en un Blog http://xoseguillermo.blogspot.com/ . De momento escaneó un recorte de prensa.


Quiero dedicar esta entrada a Maruchi, que vive su grandeza y aguanta sus disparates y a Concha que soporta mis desastres y mis obras pacientemente.


A los taberneros que han trasnochado y se han enriquecido como cerdos gracias a nuestras borracheras y si no lo han hecho no ha sido culpa nuestra.

miércoles, 2 de julio de 2008

Schbeiker y Cid.

SE HACE DE NOCHE EN CABO ESTAY . Rocas bajo el Faro Enfilación Anterior.
Foto John Silver el Largo.

En 1990, cuando el actual Secretario de Estado para Asuntos del Transporte era Director General de Costas y por tanto máximo responsable de los Faros de España, que le importaban un huevo, los medios de personal y materiales del Servicio empezaron a escasear en beneficio de proyectos megalómanos, confiados a empresas de escasa o nula solvencia, concursos de ideas que tanto gustan a los gobiernos del PSOE, comiéndose los fondos en beneficio de "la gestión privada de la actividad pública" impulsada por Felipe González y sus acuerdos de Maschtrich. El angelito en cuestión es Fernando Palao, recientemente interlocutor de los camioneros, pobres, que, como nosotros los fareros, fueron jodidos a dos bandas, desde dentro y desde fuera.

Los curritos de a pié bandeamos el temporal como pudimos, el Faro de Cabo Estay donde tenía mi vivienda reglamentaria, tenía 12.000 metros de terreno que de pronto, suspendidos los contratos de los peones- para ahorrar presupuesto- a mi no me quedaba ni personal ni tiempo para limpiar, en pocas semanas el recinto de la Señal adquirió el aspecto de un bosque subtropical.


Adquirí dos cabras y convencí a un tratante de caballos de que me enviase uno, que según mi "Vida en el Campo" de John Seymour se zampa una hectárea (10.000 m2, para los de letras) el solito. Las cabras se comían las zarzas, y cuando casi habían terminado las mataron una jauría de perros abandonados. El tratante me envió un Pura raza árabe de 22 años, que tenía la sangre caliente, corría más que cualquier caballo joven y se llamaba "Cid", era tan pequeño que algunas personas se creían que se trataba de un burro.


El Cid era extremadamente paciente con mis hijos y conmigo. No tenía ni pajolera idea de caballos, así que compré un libro: Como montar a caballo y sus cuidados, o algo así. El Cid estaba en depósito, aun así me esmeré en sus cuidados, le construí un cobertizo, compré una silla y unas riendas con su bocado e hice todo lo que decía el libro. Aprendí a montar decentemente y nos hicimos bastante amigos. No fui capaz de quitarle ningún vicio, y tampoco el de la masturbación. Sin hembra de por medio el Cid se situaba al sol, en un descampado, ponía ojos de soñador y desenvainado su enorme falo, empezaba a golpeárselo (sin ayuda de las manos) contra la panza hasta la llegada del maná. Todo el vecindario admiraba cotidianamente y a cualquier hora las capacidades del Cid.


Por aquel entonces había conocido a un joven Capitán de Artillería. Nos cruzamos en la mar cada uno en su balandro, iba de pié en cubierta tocando el acordeón maravillosamente y llevando el timón del barco "Canuto" con el culo. Por el rumbo vi que nos dirigíamos al mismo punto y me permití el lujo de arrancar el viejo motor del "Celina" para llegar al mismo tiempo que él y poder conocerle. El bar estaba lleno de navegantes domingueros a los que conocía pero apenas saludé y me dirigí a él:

- Me llamo Mera, me diste una pasada de lujo a la entrada y además de tocar el acordeón muy bien eres un buen navegante.

- ¡Que va!, me llamo Juan P., aprendí cuando me destinaron a Pontevedra, compré el barco y al principio navegué con reclutas que decían que sabían, pero aquello era un coñazo, así que aprendí solo y fui a unas clases a la Federación de Vela.

El Moro, uno de los operarios del puerto me contó que salía con él desde que había sido su monitor de Vela, que le invitó a cenar un día en Pontevedra, la víspera de Santa Bárbara, y se durmieron a partir de las cuatro de la madrugada en su pabellón de Oficial Soltero, donde al llegar los recibió un pato, que andaba por toda la casa.

A las nueve de la mañana, el Moro se despertó con unos ruidos y abrió un ojo contra su voluntad viendo como Juan se vestía de gala.

-Coño, hoy es Santa Bárbara su Patrona, esto no me lo pierdo.

Vio como Juan se colocaba sable, cordones, condecoraciones... y una especie de puñetas blancas. Cuando lo vio coger el pato y salir por la puerta, se vistió a toda prisa, no se lavó y a toda leche hacia el cuartel. Quedándose a mirar tras las rejas vio como llegaba un coche con el banderín de un general, formar la guardia y eso... El General se subió a un estrado y todos los Jefes de la guarnición estaban formados tras él. Oyó como sonaba la banda, que apareció tras la esquina del cuartel de Campolongo, detrás los gastadores, detrás Schbeiker, el Moro le llama así, con el sable desenvainado, detrás el pato como un metro retrasado y manteniendo la distancia, tras el pato, la Compañía.

Cuando le pregunté a Juan como había conseguido que el pato le siguiese me dijo:

-Se cree que soy su madre o su Jefe, o yo que sé!.

En Pontevedra escuché una historia.
El Coronel le llamó y cariñosamente le dijo:

-No sé como empezar, Juan. Está mal que un Oficial de la guarnición pida.

- Perdón, mi Coronel, pero yo no pido, a mi me dan.

Después de un sábado de borrachera se puso de mañana a tocar el acordeón en las escaleras de la Iglesia de San Francisco. Dejó abierta la funda del acordeón, tirada a su lado, y la gente fue depositando monedas, en la misa de once ya tenía mas de cinco mil pesetas. Desde aquel día fue todos los domingos.

Salió la Ley de la Reserva Transitoria, que Defensa aplicó para desembarazarse de los militares sin formación, y se le fueron todos los suboficiales de oficios útiles, los oficiales de complemento con estudios superiores, casi todos los pilotos de combate y un número altísimo de oficiales de brillante historial, bastantes números 1 de promoción con el generalato asegurado. Entre ellos se encontraba Schbeiker.

Un domingo vino a verme al faro. Nos sentamos en la acera del jardín, y me dijo que venía a despedirse, que se iba una año a la India con un gurú.

-Y ¿cual es el objeto?

- Concentración mental, ser capaz de hacer cosas con la mente.

- Pero si tu las manos las usas solo para los mosaicos y tocar el acordeón. El barco lo llevas con el culo...

-Pues imagínate masturbarte sin manos, solo con el poder de la mente.

Miré al Cid que a cinco metros escasos de nosotros estaba a lo suyo, en plena faena,

-Mira, dije señalándo con mala educación. Habla con el caballo y misterio resuelto.


Hace mucho que no veo, ni sé nada, de Juan P. (Schbeiker). Tuvo éxito con los mosaicos y sé que se casó con una médico de medicina familiar que ejerce en Extremadura. Su visión civilizada del mundo y sus muchos conocimientos le harán un padre o marido, o las dos cosas, divertido. Le deseo lo mejor.

miércoles, 25 de junio de 2008

LA VUELTA A ESPAÑA

Como soy mayor hice la vuelta a España en coche. La bici me queda un poco grande. Fuimos desde Pontevedra a Valencia a comer con mis amiguitos de la Escuela de Náutica, unos expertos en comunicaciones marítimas de la Edad de Piedra. Las autovías están repletas de retama en flor. Encuentro con Regina, la Reina del "Celina" en su pueblo de Madrid, visita a las fotos de Miguel http://madridfotoafoto.blogspot.com , que cargan de acerbo histórico la belleza de la capital.
Valencia a Cádiz, por Lorca. En Cádiz visita a Joaquín y Fátima y al burro Feliciano, seguro que le hablaron de mí que me sigue tratando con cariño.
En Cádiz confirmé que mi instinto me engaña poco, conocí la especial sensibilidad, señorío y belleza de Irene la creadora de Íntimo. Una visita de dos horas a veces es mucho lo que aporta y deja el deseo de más.
Comida con la saga Martínez en Marbella, dos días de divertida vida familiar, recogimos a Oscar e hicimos la vuelta por la Ruta de la Plata.



Testimonio de como se hizo la restauración en la Hospedería Valle del Ambroz.


Visita a Hervás, que sorprende por su belleza y conservación, desde la Hospedería de Peregrinos, convertida en Hotel de cuatro estrellas, con una restauración impecable, hasta el BAR LAS FLORES, que imagino es la única tasca-librería de España. Cuando entré con mi sobrino Oscar de once años, me sorprendieron la calidad y variedad de los títulos en los anaqueles y el atractivo de la dama pecosa que atendía los pedidos:




-Un café con leche y dos fotocopias.
Un bar-librería es la solución ideal para mantener un comercio de libros en este país; me parece una idea genial. Los bibliófilos padecemos de esta filia posiblemente por algún fallo renal consecuencia de nuestros abusos del alcohol.
En fin, todo el pueblo es una maravilla y deja ganas de volver.
Hoy vuelvo a mis tejados.
Las fotos son de Oscar Martínez Lorente.

jueves, 5 de junio de 2008

EL CELINA SE SALVA DE LAS ARENAS DE FARO.

Aterrizaje en el aeropuerto de Faro a vela. Todas las fotos son de Regina Saiz.



Al amanecer vimos casi en bajamar la situación en toda su crudeza. Herminio explicó que al confundir Quique el Faro de Vilamoura con la baliza de la Torre de Control del aeropuerto, había enfilado Noroeste entrando por una barra de arena con una anchura de no más de cinco metros abierta por las corrientes, por donde se coló el barco hasta llegar a un arenal inmenso que cuando bajaba la marea quedaba a quilómetro y medio del agua.
Regina y yo caminamos hasta unas chozas ocupadas por pescadores a los que pedimos un transporte a tierra, que avisasen a la Policía Marítima y que nos suministrasen cinco garrafas de agua de cinco litros, leche en brick, pan fresco a diario y algunas conservas. La gente como siempre bondadosa y gentil.






Primero llegaron la Policía marítima y la Guarda Fiscal. Desde el punto de vista legal la varada era en principio un delito.
Desde el punto de vista fiscal, el propietario del barco era Gonzalo, fichado como traficante de hachis, su padre navegaba con un poder notarial. El barco había embarrancado en un lugar en el que era necesario ser un experto para llegar. Al mando iba un experto Capitán de la Marina mercante, y un Oficial de la Marina mercante formaba parte de la tripulación. Nunca tuvieron en cuenta durante los interrogatorios, que eso eran, que Herminio no ejercía desde hacía treinta y cinco años, como les aseguró y que yo era Oficial de Radio, como les demostré.
Aquella era una embarrancada dolosa, con el fin de desembarcar contrabando. Le pedí a la Policía Marítima que transportasen a todos menos a mí a un Hotel. El más joven de los Policías le hacía ojos a Pilar, ella sonreía y según me contó, en cuanto se hubo duchado estaba el policía a pié de hotel para llevarlas a cenar.


La Guardia Fiscal desmontó medio barco y no encontró ni los canutos de Quique, que se los llevó para fumarlos en tierra. Antes de que la maréa abandonase la arena se habían ido todos.


Medios de rescate: Aire comprimido, cabo y neumáticos.


De madrugada con la pleamar estaba el vigía durmiendo cuando llegó un surfista. Oí el golpe y fuí a ver de que se trataba. La luz del amanecer me enseñó la cara de sorpresa del paisano, que ya se había soltado de una mochila pequeña de la que salían un destornillador y una llave inglesa. Le dí los buenos días sin salir de la cabina y como que no ví las herramientas asomando. La tabla flotaba amarrada al barco con la vela en el agua. Solo le faltaba ir de traje. Iba con la mochila, un jersey de calidad y uno de aquellos pantalones cortos de moda, con bolsillos. No estaba mojado, a su lado el pirata parecía yo. Me preguntó como habíamos llegado allí. Le dije que el Capitán perdió las gafas y rió como si le contase un chiste. Me preguntó si venderíamos el barco, le conteste con un no dubitativo. Salió hacia la ciudad con una elegancia y una soltura impropia de cuarentón.



Cuando la maréa bajó estuve tomando medidas al barco y calculando la flotabilidad. Inflé la zodiak (la de las aventuras de Gonzalo) y fuí bajando a ella todo lo que podía ser considerado lastre, anclas, cadena, diesel. Vacié los tanques de agua que servían de lastre y para endulzar la loza. Calculé que le había sacado cinco centímetros de calado al barco, es decir el barco "flotaba cinco centimetros mas abajo", para salir necesitabamos sacarle como mínimo cuarenta centímetros y eso no podria ser hasta la semana siguiente a mediodía.

Con la marea del atardecer ví llegar la inmensa pero armoniosa figura de Regina en un Dory, una embarcación de fondo plano que los portugueses hicieron famosa en su epopeya de los bacaladeros en Terranova. Traía Regina: Vino, pan fresco, latas de sardinas frescas, agua caliente y vino. Cenamos a la luz de las velas y bebímos el rico vino alegramente. A la mañana siguiente tuvimos dos visitas, el surfista elegante que se pasó a saludar y sin herramientas y la neumática de la policía marítima, con tres guardias fiscales y dos perros. Entraron arrasando, ni dieron buenos dias. Les pregunté que buscaban,

-Drogas, ustedes entraron aquí a dejar drogas.
Me descojoné,
-Llegan tarde la he vendido toda. Solo queda un fardo y está debajo de la quilla. Y yo idiota de mi, les veo llegar y creo que vienen a ayudarme.
El policía admirador no sabía donde meterse, los otros muy chulos: Cállese, por favor. Los perros patinaban en la cabina y el camarote de donde ya habían salido las colchonetas, olían todo y ponían cara de asco, la escora del barco era cada vez mayor al vaciar la marea y los perros patinaban y empezaban a perder interés, los policias estaban en popa y yo frente a ellos. Ellos agarrados y yo aparentando equilibrio.
Y de donde traen los perros?
-Llegaron esta mañana de Lisboa, me dijo el guarda.
-Así les vá, se gastan el dinero público en "brincadeiras" mientras algunos de sus jefes comen con los contrabandistas gallegos.
Palidez de ira, los que hacía un momento estaban a sus anchas, estaban en un rincón acosados por un hippy enfurecido. Regina estaba atónita.
-Hala, el jicho, mira que eres jicho. Me dijo riendo cuando se iban.
Creo que en León eso le dicen a los chuletas o así.


En la siguiente marea llegó Pili en el bote, decidimos que yo iría a tierra a comprar "Flotabilidad".

Al día siguiente y en tiempo record para volver con la marea, con la ayuda del patron del dory localicé un taller de neumáticos para camiones, un suministrador de botellas de aire comprimido, compré los acoplamientos necesarios pero ah! La Aduana. Estaba realizando una exportación ilegal de botellas de alquiler y neumáticos usados desde el puerto de Faro a los arenales de Faro. El funcionario no podía hacer nada sin la firma "Assinatura e carimbo do Sr. Xefe." Al hombre del bote y al de las botellas les caía la cara de vergüenza. No quiero pensar cual sería la mía. Herminio me acompañaba como quien paga los daños de un ciclón.
-Lo tuyo es un caso de Fuerza Mayor.

La marea empieza a subir... Pili con el imperio.


Compramos cien metros de cabo, no había del barato, era todo buenísimo. Ni a Herminio ni a mí se nos ocurrió dejar aquel para el barco y usar en la maniobra de reflote el que había a bordo.
Repasamos mis cálculos de flotabilidad y Herminio los corrigíó, aplicando coeficientes que yo desconocía y resultaban algunos centimetros menos de calado de los que esperaba conseguir.
El patrón del dory se ofreció a transportar al día siguiente el material hasta el barco y liquidar con Herminio el tema de las botellas de aire en la Aduana.
A causa la marea tuve que ir a pie casi un quilómetro. Solo transporté dos botellas de vino.
Al día siguiente, cuando vino el material, las chicas y yo nos pusimos manos a la obra. Colocamos neumáticos trincados por toda la obra viva (parte sumergida) del barco. En cuanto empezó a subir la marea Regina comenzó a hinchar llevando la goma de las botellas a los neumáticos buceando. Yo sacaba pesos a la zodiak y al dory que desinteresadamente apareció a ayudarnos, en eso llegó un remolcador pequeñito que Herminio había contratado a la Junta del Puerto, con Quique en la proa. Las instrucciones de Herminio eran: Si el barco sale, José Antonio lo lleva a Vilamoura y me esperais allí, si no sale nos vemos en el Hotel. El barco salió por sus propios medios y Regina y yo nos tiramos al agua con cuchillos a cortar el cabo nuevecito y buenisimo. El dory recogía neumáticos con gran alborozo de los hijos del patrón. En pocas horas estábamos en Vilamoura, donde encontramos a Fred y May Bessant del RISOR. Herminio quedo fascinado con ellos, dos ancianos viviendo en un barco. Dos años más tarde Fred moría en Lisboa y May me encargó llevar el barco hasta Vigo. Naturalmente vino Herminio, Joaquin el dueño consorte de Feliciano y una mujer, pero eso es otra historia.




Esperando a Herminio, Surtidor de combustible, Marina de Vilamoura. De espaldas Quique, Pili a la izquierda, yo en medio...


Durante el resto del viaje Quique siguió sin pagar las copas. En Lisboa salimos a cenar, Herminio quedó a bordo, les dije a las chicas que dejasen el fondo común a bordo. A la hora de pagar Quique tomó la factura despues de tomarse dos copazos de Aguardente Velhisima, chascando la lengua, dijo:
-Bah, dos mil trescientos escudos. Bueno, sacad el fondo.
Yo.
-Pues lo tenía yo para los víveres y no lo traje, la verdad no traje nada.
Las chicas,
-Nosotras tampoco. Pues habrá que hablar con el dueño, a ver como podemos hacer.
-No preocuparos niñas, ya pagasteis muchas copas, Quique que es un caballero y nunca se separa de una tarjeta de crédito que pone Visa Oro, tendrá mucho gusto en invitaros, y a mi tambien, que llevo pagadas muchas comidas, copas y de todo, como soy farero..., vamos Quique, saca la Visa o nos vamos sin pagar y decimos que nos invitaste tú.
Rojo, negro, azul, marrón...
El viaje transcurrió divertido como se puede ver. Escalas: Lisboa, Nazaré, Porto,


Herminio , feliz en Nazaré, muelle en construcción.



Llegada a Vigo, al fondo Monteferro. Regina y yo.



Al día siguiente de la llegada a Vigo el 1º de octubre, fuí a ver las amarras del barco. Allí estaba Quique con chaquetón y gorro náuticos, con el laureado poeta Forcadela, y dos más no laureados, que impresionados por sus explicaciones no movían un músculo. Los ví desde el muelle, me eché a reir y me fuí dejando los cabos para otro momento.
El Celina vive hoy una vida feliz con dueños cuidadosos y profesionales en el primer pantalán del Náutico de Vigo. Le visito una vez al mes. Conserva el mástil y la cubierta que yo le construí cuando lo compré, nunca dejó de ser propiedad legal de Gonzalo Viana, que tuvo que venir a firmar los papeles poco antes de morir para transferirlo a sus actuales propietarios, habían transcurrido diecisiete años desde que él lo comprara y hacía tres que lo comprara yo. Su precio fue siempre el mismo: setecientas mil pesetas en metálico pero verbales.

A Regina y a Pili, A la colonia leonesa de las Islas Cies.





El Celina poco después de la llegada a Vigo, de excursión.