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sábado, 30 de marzo de 2013

SANTOS ENCUENTROS

  Manuel Manquiña 
Salgo tan poco de mis espacios comunes que desconozco a las personas, olvido sus caras y olvidan mi cuerpo. No ocurre lo mismo con mi Santa que tiene mucha más práctica. 
Un decir: estamos en Madrid, voy a mear a la estación de Atocha, salgo y la veo hablando animadamente con un señor con una cresta. Era Manquiña, un actor de aquí, el de: "Carmiña, vuelvo pa casa, que esto es muy estresante", naturalmente no le reconocí.
-Jose ¿Le conoces?
-Ehhh..., si me suena....
-¡Es Manquiña, hombre!. Mira, tú eres como el Papa, unes a la familia...

Hoy salimos, en una acera había un grupo. Su metro y medio se plantó ante una señora bastante alta y dijo:
-¡Hola!
La señora amablemente respondió ¡Hola! quitándose las gafas.
-¿Tu no eres siquiatra en el Hospital?.
Fui por su espalda y le sujeté los hombros, con actitud de firmeza, sabía a quien se refería la confusión, una médico conocida de cenas.
-Perdone, la acabamos de recoger en el siquiátrico y todo el mundo le parece conocido...
- Será de la sala de espera del siquiatra de lo que nos conocemos, -dijo la turista. 


domingo, 17 de marzo de 2013

LA MUERTE Y EL SEPELIO DE ANTONIO PALACIOS.

Autorretrato: Palacios Corticoides.
Autorretrato: Palacios Radioactivo.


Cuando uno tiene una vida divertida, su muerte civil tiende a ser divertida. El dolor de la pérdida se mitiga con el placer del recuerdo. En el no entierro estaban la bohemia de Vigo, pintores, actores, músicos... gente de la cultura, la CGT en pleno y por supuesto estábamos los amigos de la taberna, aquellos que no analizamos y nos divertimos queriendo y bebiendo.
Palacios además de pintor, era un amante de la música, la poesía y los tebeos. Fue funcionario de la Tesorería de la Seguridad social y le quedó tiempo para estudiar Derecho. Un histórico del anarcosindicalismo, Rodrigo, recordaba emocionado que justificaba su ingreso en la Administración pública diciendo:
 -Como soy incapaz de encontrar un trabajo honrado tuve que hacerme funcionario.
 Muchos de sus compañeros y amigos  somos o fuimos funcionarios y sabemos que siempre fue de lo más honrado. Lo cual no impide que un contribuyente que tuviese tratos con él saliese de la entrevista encantado de haber cumplido sus obligaciones y riéndose. Le despedimos en un bar A Pita Cega, allí recordamos algunas anécdotas, cantaron los que lo sabían el himno anarquista mientras la dueña lloraba en un rincón de la cocina. A los que le conocimos nos queda su obra, su ingenuidad inteligente, y el recuerdo de numerosas anécdotas confesables o inconfesables.
Encontrar a las Vahamonde después de muchos años y Asun con su chispa de siempre, al decirle yo que daba gusto verlas:
-Ya sabes, nos conservamos, "Conservas Vahamonde" las mejores.
Y con gente así, con gente como Antonio Palacios ha sido un honor beber la vida.

martes, 12 de marzo de 2013

EMPRENDEDORES.

Hubo una reunión de impresentables, decidieron que somos una o varias patrias de emprendedores, estaban los impresentables de la CEOE, los de los Sindicatos y como no el Presidente del Gobierno.
Este Gobierno ha descubierto que gobernar es apretar el torniquete con el que ya los empresarios, la banca y la sucesiva incompetencia gubernativa había estrangulado al país. Ese torniquete tiene como verdugos a fieles servidores, en los numerosos cuerpos policiales, en la justicia, en  una administración pública burocratizada, servil en extremo y donde los cargos son por libre designación, incluyendo los conductores del parque móvil, y  que en esta situación se convierte en inútil.
Los emprendedores emprenderían cualquier cosa si pudiesen con el peso de este lastre. La ministra que nunca cotizó a la Seguridad Social, Fátima Báñez dijo que nuestros jóvenes deberían hacerse emprendedores. Ya lo son: Recientemente se están dando casos en mi vecindad de asaltos a domicilios, ataques en la familia, robos a menores... Sitios donde se dejaba la puerta abierta salen en el periódico. Los que han podido ya emigraron.
Los mismos sinvergüenzas que hoy nos adoctrinan en las ventajas de la individualidad y la autonomía son los que llevan unos veinte años predicando  las ventajas de la sociedad de libre mercado. Son los mismos de los acuerdos de Maastrich, son los mismos que en los sesenta nos decían que emigrábamos por nuestro espíritu aventurero. La realidad es que deberían dedicarse al maquillaje. Maquillar las cifras del paro con autónomos sin actividad para tener cartilla de la seguridad social, a los que no se les puede reclamar por ser insolventes, con cursos para emprendedores de cuarenta años, que pagarán los padres con su pensión. Maquillando datos del déficit no pagando obligaciones contraídas por Ley. O no devolviendo la Renta de personas fallecidas, que percibían su pensión del Ministerio de Hacienda y  cuyos particulares obran en las tres administraciones, o cuatro si se añade la Justicia, pidiendo documentos a los herederos que la misma Administración genera. Así con un año de retraso enmascaran unos millones y no tienen que pagar intereses pues culpan al contribuyente por no reclamar antes la deuda. Esos reyes del conocimiento y hacedores de leyes son los que les dicen a nuestros parados que se hagan emprendedores y a los desesperados en vez de darles comida y esperanza les dan cárcel mediante una patrulla policial, o peor una patrulla ciudadana. Maldigo su estampa. Por no decir otra cosa...

jueves, 7 de marzo de 2013

EL CONEJO.

Solo lo vi una vez. Estaba cerca del frenopático donde vivimos, olisqueando coches aparcados. Pasé a su lado y no se inmutó. Me miró poniendo sus largas orejas en dos ángulos diferentes respecto de la vertical. Parecía un conejo de monte común. Al llegar a casa lo conté.
Cerca de casa, en medio de unos edificios bastante monstruosos hay una casita antigua, con una verja  de malla metálica medio podrida. En el huerto abandonado andan sueltos varios perros de caza, en una pared de un antiguo gallinero se puede leer una pintada: "Berlín Muren".  Nunca he visto a los habitantes de la casa, sé que ensayan rock.
Mi Santa volvía de sus clases exultante:
-Hoy cuando iba por la tarde a clase vi al conejo. Jugaba a las carreras con uno de los perros, el perro se tumbó y se quedó mirándome. El conejo fue junto a él y le dio con las patas en la cara y salió otra vez a la carrera. Como invitándole a correr de nuevo.
Ayer volvió a ver al conejo y al perro, sentados juntos y viendo pasar a la gente. Se paró a verlos, el perro se levantó y le ladró en la verja, con un ladrido que la cosmopolita que comparte mi vida definió como protector.
He matado muchos animales, salvo excepciones, para comer. Pero siempre que lo hice me he sentido un asesino, ahora más.