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domingo, 16 de marzo de 2008

SALVORA FINAL.

Desde que hice aquellos turnos en Sálvora hasta el día de hoy, quedaron vínculos entre la Isla y yo. Cada dos años me hago una gira isleña con el balandro. Ya toca. Estos escritos que me salen son como un roción de nostalgia.


En mis primeros turnos reparamos, Andrés, José -su relevo- y yo, la infraestructura del faro, bombas de agua, generadores, filtros de petróleo, para que mis compañeros de promoción encontrasen dentro de lo posible el faro minimamente habitable y el servicio bajo mínimos pero recuperable.


Fue duro para los ayudantes y para mi. Los que me sustituyeron mantuvieron, mejoraron y dieron vida al faro y a toda la Isla.


Cuando Carmen, la Encargada del faro, dio a luz a su hija menor, me pidieron hiciese la sustitución, lo hice encantado. Como todo estaba muy bien me dedique a leer los libros de servicio. Con venturas y tragedias aquel diario con más de veinte volúmenes era una delicia.
El diario de servicio era un documento donde se anotaban las incidencias y los faros a la vista. Se ve, no se ve... En mi primer servicio en la Isla me dí cuenta que aquellos mamotretos de columnas de "sin novedad" "Faro de Ons se ve, Mezos, no se ve"... no los leía nadie y pensé que podía ser un medio de comunicación, hoy podría verse como un "blog" de los ochenta. Así podrían comunicarse los Torreros de cada turno.
Empecé a describir los trabajos de mantenimiento, pero como me resultaba tedioso, empecé a inventarme "acaecimientos": En el día de hoy habitantes de la frontera norte (conejos) invadieron nuestro territorio, se les hizo frente con las armas disponibles, (las escopetas de Aquilino y más tarde la de mi abuelo, que mata poco), cayendo dentro de nuestras lineas cinco miembros del cuerpo expedicionario enemigo. Celebramos nuestra victoria con una cena a la que asistieron los embajadores galos Sres. Asterix y Obelix y toda la guarnición. (Es decir Andrés, su mujer y su hijo, mi mujer María, mi hijo Héctor y yo. Los galos asistían en comic desde una estantería).


En el día de hoy fuerzas expedicionarias enemigas capturaron y secuestraron el acordeón de Andrés.




El Marqués de Revilla (consorte) mantenía en la Isla a un Guarda Jurado, armado con una vieja escopeta, un sombrero mugriento, que solo se ponía cuando había barcos en el muelle, junto con la banda de cuero donde había una chapa latonada en la que a duras penas podía leerse: Guarda Jurado de los Exmos. Srs. Marqueses de Revilla. El pobre hombre que el Sr. Marqués llamaba Guarda, se llamaba Francisco, una buena persona, que sufría con las paranoias de los lacayos del señor. Vivía en una especie de torre que D. Joaquín Otero había mandado construir adosada a la fabrica de salazón de sus padres, almenadas ambas, dando la apariencia de fortaleza del dieciocho. En la fachada numerosas inscripciones: El cuatro y cinco de agosto de 1968 S.A.S. (Su alteza serenisima) el Gran Maestre de la Orden de Malta estuvo pescando en estas aguas, invitado por los Srs.... o Franco, o ....

Carecía Francisco de agua, energía eléctrica, y siendo hombre supersticioso, vivía aterrado por los ahogados en la isla. Yo le invitaba a cenar y en la noche había que acompañarlo a casa.

Anotaba en "acaecimientos" estas cenas. Naturalmente, también las cacerías furtivas que las sustentaban. El marqués había soltado faisanes y perdices en la isla, para organizar cacerías con sus invitados, en las que caían quinientos conejos, diez faisanes y pocas perdices, pues emigraban a mejores pastos. En una de mis incursiones en territorio enemigo abatí tres faisanes. Nunca he sido cazador, pero si observador y me resultaba relativamente fácil sin comprometer al pobre guardián conseguir carne fresca casi todos los días. Con viento del norte cazaba en el sur y oeste de la isla, con vientos del sur con lazos y cepos, que previamente robé en donde los tenían escondidos los lacayos del marqués.

Había invitado a Francisco a cenar y en contra de la opinión de todo el mundo,( Andrés y mi mujer) cociné los faisanes con patatas y legumbres de lata. A Francisco lo que más le gustaba de las cenas era ver la televisión, lo que menos que tuviese que acompañarlo. A mi hijo le encantaba que viniese, pues tenía una visita que le contaba historias de fantasmas, de muertos, de lobos y... del Señor Marqués.

Francisco, hoxe para cear polo. Alguno de los perdigones que mataron al faisán, se deslizó en una caries de Francisco, que con un dedo metido en la muela dijo: Efte polo ten areiaf. En castellano con dedo en la boca: Este pollo tiene arenas . Mi hijo que ahora tiene treinta y dos años, come bastante correctamente.

Los libros de servicio de la Isla de Sálvora, continuaron escribiéndose así durante más de veinte años. Durante mi última visita leí: Acaecimientos. "Hechas las observaciones astronómicas del día de hoy se comprueba que la isla ha efectuado un desplazamiento de veinte centímetros hacia el Sudoeste, en desesperado e infructuoso intento de reunirse con sus hermanas del Caribe".

Dedico este cuento a los que me sucedieron, sufriendo y disfrutando la Isla. Julio Vilches , Juan Martínez, Carmen Rosa Carracedo, Pepe Pertejo, Menendez (Candás).

Libro del día: Un mundo feliz. Aldous Huxley.