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sábado, 8 de marzo de 2008

EL PANA

Los gallegos, como otras gentes, queremos mucho a nuestras vacas y a nuestros cerdos. Salvo mis desviaciones infantiles, la fiesta brava nunca me interesó, ni los toreros, ni las folkloricas. Cambié un poco mi postura cuando la Unión Europea definío los toros como un espectáculo bárbaro y cruel. Que lo es, pero ellos los tienen peores y nadie dice nada. Empecé a ir a los toros.
Ayer escuché al Pana en una entrevista en la radio. Pidió una oportunidad en la Monumental de Méjico (sé que escribe México) y se la dieron, era una despedida, se cortaba la coleta, el Pana lleva coleta natural. Brindó su ultimo toro a las prostitutas que le apoyaron y alimentaron, cuando él no tenía apoyo ni alimento. Un señor. Un tipo interesante.
Es un mexicano hijo de una madre de ocho chicos que nunca conseguía lo suficiente, el Pana se refiere a si mismo en tercera persona, tuvo altos y bajos, más bajos que altos, pero a su salida de la Monumental le tenían preparada una gira por España. Señor Pana, prometo solemnemente ante el distinguido público que iré a verle. La entrevistadora en un momento dijo: La fama a un torero le abre muchas puertas. El Pana dijo: Y muchas piernas.
Libro del día: Whom the bells toll. Ernest Heminway.