Google+ Followers

domingo, 2 de diciembre de 2012

ALMACENES LAPARUZAS.

Foto:Anuska Sampedro.

Cuando aún trabajaba en los faros me dí cuenta que el esfuerzo de mis padres trabajando como bestias; privándose de lo que yo considero hoy elemental pero entonces era para nosotros un lujo para comprar propiedades , remozarlas y sacarles un provecho miserable iba a pesar en mi vida como una losa. Así fue, llevo unos veintitantos años reconstruyendo galaicoruinas y además he adquirido otras no sé si para seguir la tradición familiar o por adicción. Los veleros me apartan unos cuantos días al año de la costa y vuelvo a sentirme libre. Creo que es lo que me salva.
En aquellos años en que trabajaba toda la semana debía buscar mis proveedores durante el fin de semana. Me dijeron de uno que abría de las nueve de la mañana a las once de la noche todos los días del año, así fue como reencontré a Ramón Fuentes Salgueiro, compañero del bachiller, mis quince años de alcohol y juergas marítimo-terrestres  me habían puesto una tripa considerable pero a él no. Le dije que tendría que pagarle por meses y a veces fraccionar los pagos cuando los gastos de material fuesen excesivos en un mes concreto, después de una mirada desconfiada, aceptó. Eso fue hace treinta años, desde entonces es el principal proveedor de mis ruinas reconstructivas. Pero cuando mi suegra viene de Marbella, o los compas de mi Santa vienen de Paris, y quieren consumir producto país como bacalao, empanada o pan de maíz, yo voy compro un saco de cemento, unos botes de espuma de poliuretano, varilla de plata para soldar cobre y ellos compran una empanada, un brick de quince litros de vino de la casa y una hoja de bacalao de las Feroe de siete quilos.
Hace un tiempo un ictus vino a joderle la vida, el hombre activo de siempre está en silla de ruedas, no puede articular palabra y perdió parte de la visión y movimientos del lado derecho.
Su establecimiento se parece mucho a los "General Store" del  oeste americano, o  a las "pulperías" argentinas: una barra y grandes estanterías con todo tipo de materiales y máquinas. En la barra te tomas un vino, o una caña, mientras esperas para concertar la entrega de un camión de arena o hierro o acero inoxidable o una vitro de leña, o.....
Hoy fui a verle, con su tenacidad y una fisioterapeuta decente ha recuperado mucho movimiento de la pierna, parte de la visión, y con un extraño lenguaje y señas me dice "Hay que seguir". Ahora, por navidades, estoy seguro que volverá a sacar sus calendarios eróticos, que yo cuelgo en mis obras y me sirven de plan de obras. La elección de los monumentales diseños la hace personalmente. No pierde baza de los movimientos de material y crédito de la empresa. Está auxiliado por su familia y  Julio el Chófer que trabaja con ellos desde hace unos cuarenta años. Un amigo común me decía que estaba esperando turno para sus materiales y entró un contratista de obras conocido en la zona por sus pufos. Ramón le vio entrar, empezó a gritar, ah, ahh. Su hija fue junto a él, no podía entender que quería. Siguió gritando y el contratista salió del establecimiento, con la mano útil le señaló e hizo el gesto de frotar el pulgar con el índice, que aquí empleamos  para referirnos al dinero. Su hija encontró enseguida una factura impagada,  potente y antigua. Supongo y deseo  que en poco tiempo el Capitán Laparuzas cabalgue de nuevo.