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martes, 2 de agosto de 2011

La cena.

En lo del curre me han preguntado si quiero una cena de despedida. Las cenas de despedida están bien, son una oportunidad para el despedido de ponerse borde sin trascendencia y una oportunidad para salir por la noche sin que trascienda para los asistentes.


Mi Jefa de Oficina me preguntó si tenía alguna idéa.


-Que no sea en el monte, cerca de lugares de copas, que haya aparcamiento, aunque sea pagando, ¿Que te parece el Bahía?.


-Muy buena idea, llámales y que nos manden menús.

Llamé y les dije que queríamos una cena de despedida para cincuenta personas. La comercial que lleva el restaurante no se podía poner, me preguntaron mi nombre, les dije que me llamo Mera y les dí mi correo electrónico.


"ASUNTO: CENA DE DESPECIDA 50 PERSONAS.


Estimada Mera.- Ajunto le envio algunos menús de nuestro restaurante, Achivo 1.- Archivo 2.- Archivo.... No duden en ponerse en contacto con nosotros, si tienen cuarquier duda o sugerencia. De postre se servirá una tarta erótica sin cargo. Saludos, etc".

No pude resistirme, le contesté yo, sin esperar comunicación con la Coordinadora del evento.

"Buenos días, Solo informarle de que la despedida no es de soltera, hablábamos de una jubilación, aunque a todos los del aeropuerto nos hizo mucha ilusión la tarta erótica sin cargo. ¡Ah!, Mera es mi apellido y aparentemente soy un señor."

La pobre chica me llamó y me mandó un correo con sus excusas. "Perdone, creí que era una Sra." Nunca le agradeceré lo bastante la mañana que me regaló.