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jueves, 10 de noviembre de 2011

ALZHEIMER. Cont.

Mi madre ya no canta, solo se queja. Sigue aferrándose a sus frases rutinarias, a sus filias y sus fobias, pero ya no cuela, no pone el mismo entusiasmo que hace unos meses al decirle a personas desconocidas: Estoy encantada de volver a verles, están ustedes guapísimos... O a la señora que hasta hace poco venía para acompañarla a pasear, y ahora viene para que siga viendo lo cotidiano:
- ¿Que, señora, como estamos?.
-E a i ti que che importa.
-Eu son sua amija, e impórtame.
-Pois dóeme a columna, ¿ gústache así?
Esta es una transcripción de la única conversación coherente de las últimas dos semanas.

Los esfínteres no tienen control desde hace meses, pero ya ningún músculo tiene una respuesta al estímulo.
- Vamos de paseo, camina.
Mueve los pies hacia atrás.
Si ve el retrete, o el asiento de bañarse, intenta sentarse, no importa que tenga los pantalones puestos, que su peso me doble.
Antes le decías:
-Me estás reventando, intenta sostenerte...
-Perdona hijito, ya no sirvo para nada...
-Vamos de paseo
-Contigo, al fin del mundo.
Ya no dice nada.
Hace unos meses recibí una carta del ministerio de Economía y Hacienda, corrigiendo su declaración, pues como todos los gallegos tiene propiedades, y exigiendo el ingreso de IRPF positivo, pues no se le admite la discapacidad. Tiene que declararla discapacitada la Xunta de Galicia.
Y es que el ministerio de Hacienda, la Xunta de Galicia y la Academia de la Lengua tienen criterios léxicos que nos confunden. La Xunta le reconoce a mi madre la Dependencia. Dependiente según la R.A.E. es una persona que trabaja en un comercio. O "Dícese de quien depende de otros, como consecuencia de insuficiencia o discapacidad", pues aún tengo que ir con todos los certificados que los médicos de Servicio galego de Saude extiendan para solicitar la declaración de discapacidad. Desde hace tres años, su grado de dependencia es prácticamente total, tiene reconocido un grado inicial. Pero seguimos pagando puntualmente: El centro de día, el transporte, las señoras que por horas la acompañan domingos y festivos, le dedicamos nuestro esfuerzo, intentamos darle alegría y confort. Pero espero que la Ley de dependencia, la constitución, la ley de Régimen jurídico de las Administraciones Públicas, la Ley de Presupuestos y el imponente paquete jurídico que nos adorna, en tomos lujosamente encuadernados en cuero se lo metan por el culo los burócratas, los desgobiernos, los corruptos y los chorizos que nos chupan la sangre sin darnos siquiera el placer de un traje con capa. Si no es así, que se metan el pendrive digital con el paquete normativo.