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sábado, 30 de mayo de 2009

REUNIÓN DE TELEGRAFISTAS EN SAN FERNANDO.




Este es el texto para convencernos de que debíamos hacernos telegrafistas (Tenían de menos). No tiene desperdicio.




Nosotros, cuarenta años despues (Valencia 2008). Foto José Cabezas Palop.
Éramos unos cuarenta internos y unos veinte externos. Entre quince y veinticinco años. Los dormitorios eran de cuatro, seis y diez alumnos. Había un educador, Aurelio Pelejero, fascista que nos convirtió a los que no lo éramos en antifascistas. Una profesora de inglés, Graciela Prescott, americana, hija de predicador que actuaba de profesora y ocasionalmente de modelo, de buena que estaba. Había profesores de Electricidad, Mecanografía, Morse, Construcción Naval, Meteorología... Señoras de la limpieza eficientes, bondadosas y tolerantes.
Para mi que no soy dado a las nostalgias no fue una buena época, pero fue el principio de una vida que me enseñó, me curtió y me dio recursos para hacer lo que hago. El fascismo axfisiante de la Institución se abría para dejar a las personas, en su grandeza y su miseria. Y aprendimos a tolerar, a convivir. Descubrimos el amor, que no somos tan diferentes a otros, que los negros no son los que la tienen más larga. Aprendimos a pelear, a dar mítines. Lamentablemente en otros aspectos académicos, la cosa no daba mucho de sí.
El doce de Junio volveré a encontrar a los supervivientes, entre los que se cuentan seis controladores aéreos, tres instaladores de equipos médicos, varios abogados y economistas y algún empresario que hicieron sus estudios en las guardias de las costeras y en la telegrafía de los barcos. Faltarán algunos, que palmaron o aún no heredaron una inmensa fortuna.
No fue una buena época, seguramente para nadie, pero me ayudó a sobrevivir a cosas muy duras que vinieron después. Fue la Escuela.
Aquí hay un cuento de la Escuela, lo escribí para masmar . Es la historia de José María Ferrando en la E.O. N. de Barcelona.