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domingo, 4 de julio de 2010

Otra vez la vuelta a España.


Foto: Petri Benitez en http://www.cosasdecome.es/recetas/lisa-de-estero-en-escabeche-con-couscous-de-membrillo-de-petri-benitez-venta-melchor/

Con el oportunismo que nos caracteriza, mi Santa y yo aprovechamos que sus padres viven en la costa del Sol, y que mis colegas de la Marina mercante querían comer en Málaga, que queríamos darnos una vuelta por Madrid, para volar con pájaros de varias bandas (matarlos de un tiro queda feo). Así que recordamos noches pasadas en Guadarrama, comimos con Regina Sainz -la del Celina- en el Madrid de los Austrias, visitamos en Conil al burro Feliciano y a sus dueños, tan divertidos y amorosos como siempre, la comida en un lugar delicioso, especialidad en nuevas recetas de atún en la "VENTA MELCHOR"· Su dueña, Petri Benítez nos mimó lo suficiente como para volver . Frecuentamos a la familia. Regalamos a nuestro sobrino Oscar el consejero "El horticultor autosuficiente". Comimos con mis colegas de la Escuela y sus consortes en Málaga. Volvimos a casa tras una sesión fallida de baños en el Balneario de Baños de Montemayor y una magnífica comida en el Restaurante la Casona de Puebla de Sanabria.
La Generación "Nos" nos atribuyó un pasado celta poco probable a los gallegos, que la voluntad nacionalista dispuso como incuestionable. Aún así mantenemos nombres árabes en numerosas localidades, A Mezquita, Almuzara, Oxen... En Castilla no quedan tantos; mientras conducía me preguntaba por qué las inmensas planicies de belleza preocupante, con sus pequeñas lomas de tierra roja, acastilladas en cualquier elevación, tienen nombres godos en casi todos sus lugares.
Sus excesivas iglesias para tierra tan pobre me sugieren un apego de los cristianos a la tierra recién conquistada, deseando borrar un pasado de abandono y una falta de deseo de defenderlas por parte de los reyes de taifas, más aficionados al agua de los grandes ríos que a la defensa de la bella estepa. Metido en estos barrenes estaba aún cuando llegamos a Marbella. Mi Santa y mi cuñado disfrutaron los mundiales con población local, chinos del bazar de la esquina que fueron al bar a ver el partido, todos con la camiseta de España animando con sus niños y sus dos aquarius. La pareja de suecos con la camiseta a rayas de siempre, sentados en su mesa de todos estos años, seguían el partido, él llevaba a la boca de su mujer, ya incapaz de moverse en su silla de ruedas, pequeños bocados de la cena en "tapas", la limpiaba con ternura infinita y seguía el partido sin pestañear. Ella tenía un cierto brillo de alegría en la mirada, cuando España hacía una buena jugada o él le acercaba a los labios el vaso de cerveza con la pajita. Mi Santa protestaba de los fallos de España y su falta de energía. Yo disfruto admirando la suya y con los detalles de la pasión nacional que embarga a la mayoría de los asistentes: Multi-raciales, plurinacionales, parados y empresarios todos preocupados por la Roja. Me gusta que la gente pueda olvidar lo cotidianamente desastroso con el riesgo que afrontan unos cuantos jóvenes millonarios en África del Sur. Es lo que tiene el Capitalismo, cualquiera puede ser millonario. ¿Por qué coño querrán volver los mulsulmanes a el-Andalus, si ya vieron que los infieles podemos hacer un castillo en cualquier parte para defender nuestra pobreza e ignorancia?
Tal vez sea por lo mismo que yo nieto de emigrantes analfabetos e internacionalista convencido me alegro de que gane la Roja, de que exista cierta identidad nacional, aunque sea para el fútbol. Tal vez sea porque aquí se come bien.
Nota.- España estaba en cuartos.