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domingo, 8 de agosto de 2010

CURSO DE FAROS EN BRENTFORD.

Foto Trinity House.
Aquel año (1985) me había castigado duramente: Había montado una empresa de energía solar, había perdido un amor que me había acompañado durante años, había embarrancado el "Tabeirón" en Portugal con lo que me habían salido tan caras las vacaciones como si pasase un año en Copacabana, para acabar de joderla me había liado con una elementa de mucho cuidado...En fin, un desastre.

Mi jefe de entonces era el Ingeniero de Caminos Enrique Disdier, que creo me apreciaba, aunque parecía más preocupado por las consecuencias de mi separación en mi hijo que por mis actuaciones arreglando faros. Hoy los recuerdos vinieron intensos, y apoyado por mis preces a San Google le localicé, está bien y aunque los trepas del PSOE destrozaron su carrera, pues era demasiado eficiente y tenaz para ser manejado por una panda de indocumentados, sobrevive. De muchos de aquellos solo queda algún artículo en la revista Obras Públicas de 1970. Debo además decir que Disdier posibilitó dando días libres mi participación en las intervenciones del pesquero"Xurelo" con Greenpeace contra los vertidos nucleares en la fosa atlántica a principios de los 80. Lo que da muestras de su talante.

Los cotillas de la oficina debieron contarle mis desventuras. Me llamaron a la Jefatura de Costas y me propusieron hacer un curso de Faros en Brentford, a las afueras de Londres. Imagino que para que me relajase. Acepté encantado. El curso fue un fiasco, al final nos pidieron un informe y en contra de lo que opinaban mis tres compañeros de otros puntos de España lo definí como un traslado de electricistas españoles a Inglaterra para enseñarles a colocar enchufes. Todo el mundo se mosqueó, con lo que la lista de mis amigos y admiradores se incrementó bastante.

El único que hablaba un inglés casi aceptable era yo. Por ello, la empresa fabricante, puso una intérprete madura y bellisima, era una española de nacionalidad iraní por matrimonio, exiliados por la caída del Sha de Persia. Cuando pasados diez días terminamos el curso, los de Pharos Marine nos invitaron a cenar para tapar su inoperancia. Naturalmente vino la intérprete. A cada lado de la intérprete se sentaron mis compañeros más veteranos, que estando próximos a la jubilación y llevando treinta años reparando y montando los equipos objeto del curso fueron enviados por el Ministerio a hacerlo. En mitad de la cena la intérprete, sentada frente a mí, hizo una seña, puse la oreja y como si hablase de las costumbres de las belugas, dijo en inglés, más o menos:

- One of the "gentlemen" by my side put his hand on my pussy, he found another hand there, that of the gentleman of the other side. Traduzco: Uno de los caballeros a mi lado me ha puesto la mano en el coño. Encontró allí otra mano, la del caballero del otro lado.

Miré a mis respetables y respetados colegas que seguían sin decir palabra y sin pestañear, con cara beatífica de músicos del Pórtico de la Gloria.

Cuando pedí su permiso al señor Disdier para incluirle en la lista de mis personajes y le conté el argumento de este relato, dijo al llegar a este punto:

-Ah claro, dejando bien alto el pabellón. Pon lo que te dé la gana.

Pues eso....