Google+ Followers

domingo, 3 de abril de 2011

FAREROS: Una forma de vida que se perdió.


Faro de las Islas Sisargas. Allí servía Castro, un Capitán de la Marina Mercante que a ratos libres estudió Bellas Artes. Foto:http://www.farosdelmundo.com/pagina.php?id=1149

Nunca me gustaron los funcionarios. Cuando me hablaron del Servicio de Señales marítimas y me dijeron que eran funcionarios medité unos minutos la idéa (Todo el mundo sabe que mi máximo de meditación son cuarenta segundos) me inscribí y me presenté a las oposiciones. Los veintidós aprobados podríamos comernos el mundo, o fumárnoslo. Algunos queríamos cambiarlo. Hacer un servicio público moderno, que fuese reflejo de una sociedad por venir. Que incorporase las tecnologías que iban llegando a un país de burócratas. Podía ser buen momento. Era la transición y cualquier cosa era posible. Pedí el Balizamiento de Vigo, una agrupación de más de cuarenta señales que funcionaban con tecnología anterior a la segunda guerra mundial.

Poco a poco las cosas volvieron a su cauce, gente muy moderna y eficiente fué arrinconada porque decían era del Opus, o porque no se afilió. Me estoy acordando del Ingeniero José Hernando Requejo, limpio, trabajador y amante de la tecnología de los faros, a los que les importaba un comino la vena teológica del buen hombre. En su lugar pusieron a un dócil como Jefe de Servicio. Eran ya los tiempos en que los socialistas eran consejeros delegados de todo. Los yupis. Al parecer exclamaban esto cuando veían en su cuenta corriente el resultado de sus operaciones mercantiles con dinero ajeno. Se afiliaban, eran independientes con-pactos, eran listos y jóvenes (relativamente) y sobre todo eran callados con el mando. En la última etapa de Felipe González, procedente de la UGT, llegó a la Dirección General de Costas un tipo que sacó una Ley de Costas. No estoy seguro que fuese el motivo, pero el chalet que su padre había construido cuando era Gobernador Civil de Pontevedra en la etapa más dura del franquismo quedó sin competencia en primera linea de playa. Aquel proyecto de Ley hizo que al ser nombrado Borrell Ministro le confirmase en el cargo y le añadiese los Puertos. Para que hiciese un anteproyecto de Ley de Puertos. No cito su nombre, porque hace poco lo cesaron y no vaya a ser que lo nombren otra vez. Excepto un breve periodo en Venezuela haciendo obra pública, los últimos veinte años ha vivido del presupuesto y sin hacer oposiciones ni presentarse a elecciones. Pertenece al tipo de vasca que han convertido nuestros puertos en lugares de ocio. Ha sido presidente de un puerto, director general, secretario de estado, con el psoe y con el pp. Luca de Tena el director de un periodico que se llama "A nosa terra" me decía en su educado gallego:

-Este tipo estudió conmigo en los jesuitas, no sé como acabó Caminos: era un burro.

- Habrá espabilado, le dije, la política hace milagros.

Otro militante socialista, candidato a una alcaldía y miembro o ex- del Opus Dei fue nombrado Jefe de Costas de la provincia de Pontevedra y simultaneamente de la de Lugo, los peones tuvieron que ir a Magistatura para cobrar, pero él cobraba dietas todos los días, no se hizo rico a pesar de ello y de liquidar posteriormente una renombrada empresa de construcción.

Viendo la que se nos podía venir encima y dispuesto a pelearlo, a los tres últimos jefes de costas les había pedido informes sobre mis capacidades que incluyesen el grado de satisfacción de los clientes. Cuando me enteré del Anteproyecto de Ley de Puertos le pedí a mi polifacético Jefe el mismo informe de grado de satisfacción alcanzado. Mis servicios al Estado habían sido placenteros: "A entera satisfacción de esta Jefatura", escribió.

La Asociación-Nacional-de-Técnicos-de-Señales marítimas, que presidía un farero llamado Cernuda que en aquel momento se dedicaba con la más absoluta inocencia a pedir complementos especiales por horario nocturno había convocado su Asamblea anual. Me pareció de recibo ir allí y exponer mis temores. Una privatización encubierta, automatización de los faros habitados y contratación de empresas de servicios para las plazas ocupadas por los 325 variopintos, pues había desde Ingenieros industriales hasta medicos, pasando por marinos mercantes y economistas, las plazas de "confianza" las ocupaban por Ley los más indocumentados. Me dijeron que era un mensajero de Lorenzo Donado, entonces Jefe del Servicio, y que no querían esquiroles que fuesen a meter miedo a la Asamblea. Me puse en contacto con las centrales sindicales CCOO y UGT me dijeron que estaba defendiendo "intereses sectoriales" de los funcionarios. Solo me prometieron apoyo la CNT y el sindicato nacionalista CIG. ELA-STV dijo que ellos querían hacer país- los falangistas le llamaban hacer Patria- y que pedirían la transferencia del servicio de faros al gobierno vasco. Ya tenían transferida la linterna de los puertos de refugio. El autor del decreto había reservado al Estado la óptica (que va dentro de la linterna).

Un farero, Miguel Angel Sanchez Terry , estaba desolado por la privatización y asustado de que el Ministerio no publicase su trabajo Historia de los Faros Españoles, que le había llevado a investigar durante años en archivos de España, Cuba y Filipinas, la presentación que enlazo puede dar idea de su forma de trabajar. La publicación de los cinco tomos de la extraordinaria obra solo podía ser enfrentada por el Ministerio en un país de bañistas. Pidió entrevista con el Director General para ver si iba a seguir adelante con el proyecto, Lorenzo Donado se ofreció a acompañarle y cuando intentó acceder al despacho la secretaria se excusó diciendo que la entrevista era para Sánchez Terry. El desprecio tenía que ver, al parecer, por la certificación de unas obras no ejecutadas por orden superior para que no se perdiese el presupuesto y que supusieron que el contratista emigrase a Tailandia, con la pasta, naturalmente. ¡Tanto tiempo en carreteras y no saber hacer estas cosas! Lo único positivo para el sector marítimo español de esa época fue el trabajo de Terry y unos cuantos que se forraron para redistribuir la riqueza por el mundo. Era una época de Roldanes.

Éramos pocos fareros, diseminados por toda la geografía, pero algunos estábamos dispuestos a que un grupo de desamparados fuésemos un grano en el culo de un partido ya corrupto y de un sistema que margina a gente válida. Esta es la opinion que tengo de la situación y de algunos de los personajes con los que tuve algún trato.

En una asamblea que convocaron nuestros compañeros del Centro Técnico de Señales marítimas, se decidió que la Asociación convocase elecciones, propuse crear una candidatura con todos los sindicatos, que yo sería el Vicepresidente, con un Presidente más dialogante. Encargándome de dar caña al anteproyecto y buscar apoyo en los sectores afectados (Sector Marítimo). Para Presidente se ofreció Orlando, el farero de Tapia, militante socialista y de la UGT, que aseguró tener contactos políticos que apoyarían nuestras propuestas de modificación de la Ley. A mi en ese momento me daba igual, sabía que debíamos pelear un guerra perdida, yo no podía ser presidente porque siempre fui un indocumentado, no por que no sepa, sinó porque pierdo los papeles.

El ponente confió el Anteproyecto a un Ingeniero muy ambicioso, Mariano Navas, era el Jefe de Gabinete del Director General. Luego con el P.P. él fue director general y nombró a su antiguo Jefe Presidente de un puerto asturiano, creo que Gijón, al Presidente de la comisión de Industria que aprobó el Proyecto de Ley lo nombró presidente del Puerto de Huelva. No se pierdan ustedes el próximo capítulo: Trescientos antidisturbios para dos fareros. Continuará...