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domingo, 26 de abril de 2009

EJERCICIOS ESPIRITUALES.


Era una mujer bella y bien dotada, su marido Lino ejerce la industria naval, en un maravilloso ejercicio de manipulación curricular.


Ya practicaba yo el noble arte de arruinarme comprando trastos flotantes a vela y Lino se aventuraba en las nobles lides del adulterio, según descubrí más tarde. Un día lo encontré en el puerto donde tenía fondeado el barco. Cuando le dije que me iba a dar una vuelta, que se había levantado viento, se apuntó, anuló su compromiso comercial con no recuerdo que disculpa y se vino.

Durante el paseo me dijo que se había afiliado al Partido Popular. Me pareció extraño y pregunté el por qué.

- Por mi tradición familiar y mi situación personal, debo defender intereses...

-¡No me jodas! Tu padre sirviente reconvertido en conductor de autobús y tu piso de alquiler no me parecen intereses concordantes con los de Fraga. Tú vas a ver que cae...

No me lo aclaró. Fue la única vez que navegó conmigo.

Meses mas tarde vino su mujer, previa llamada, a verme al faro un fin de semana. Vino con sus niños y su madre. Le pregunté por Lino.

-Está de ejercicios espirituales con el PP. No sé en que monasterio. No aparece por casa, entre ir a navegar contigo y las reuniones del partido...

-!!!!!!.

- La semana pasada; el día que os quedasteis sin viento en Sálvora, llamaron de un astillero que pasase urgentemente para no sé que suministros, a mi ya me da vergüenza inventarme más mentiras.

Le dije a la buena de Magda que nosotros también necesitábamos suministros y que se pusiese en contacto conmigo, que me olvidé de hacerle el pedido la última vez que salimos.

-Lino: aprecio a Marga, no me gusta que me emplees como tapadera de tus rollos. Yo cuando quiero fiesta lo digo.

Me explicó que el barco en que navegaba era una enfermera de nuestro pueblo que se llamaba Puri y que los ejercicios espirituales se celebraban en su casa casi todos los fines de semana.

Ningún siquiatra ha convencido a Magda de que debe empezar a escribir otra novela.

D. Manuel Fraga aún no se ha enterado de que aparte de algún conocido contrabandista, tenemos en común muchas jornadas de reflexión compartidas con Lino.