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miércoles, 18 de noviembre de 2009

LIBERACION.


Dos días horribles, ayer me presenté a currar y no tenía que ir. Hoy era el día. Así que me volví a casa a lo de la albañilería, 45 quilómetros y seis euros de autopista. Lo de la construcción favorece la radioescucha. Mi cabreo aumentó con el bombardeo de llamadas al "Alacrana" y sus familiares antes de que fuesen liberados. Las disparatadas opiniones del alcalde de Bermeo, la ignorancia de "periodistas", opinadores y tertulianos de la radio local y de algunas emisiones nacionales, es punzantemente dolorosa para quien natural de un país marítimo y durante algunos años profesionalmente practicante, ve como la sociedad en la que vive se va convirtiendo en devota de la ignorancia. Hace pocos años muchos fuimos Alakranos, navegamos por mares ajenos, haciendo uso del derecho de paso inocente o de la pesca industrial legal, encontrando a nuestra vuelta que el Banco de España ponía a nuestras remesas un cambio de moneda más ajustado al latrocinio de los beneficiarios de la dictadura, que al valor real de la peseta. Justo como nuestros visitantes en patera.

Por encima de todo está la libertad y la dignidad de las personas. Un país que mantiene la esclavitud, la ablación, que condena a su población a vivir de la ayuda internacional, para luego secuestrar los buques con ayuda humanitaria, no es país. No podemos permitir que sus ciudadanos nos conduzcan, extorsionen o manipulen. Que las facciones saquen ningún provecho económico del caos. No podemos olvidar que sus ciudadanos tienen los mismos derechos que nosotros, pero no más. No pueden vivir del miedo. Y somos muchos los que no sabemos vivir con miedo. La mar es un medio duro para vivir y trabajar, como casi todo lo bello.
En estas y con niebla aeroportuaria estaba esta mañana, ¡mira que te dura!, dice mi santa, cuando vino a liberarme de mi pesadilla Castor, el dueño del minarete.

- Eminencia..., que si podría sacarme unos mapas para el ( vuelo de) Madrid.

-Como no, Santidad...

-Iba yo repartiendo el butano, donde trabajo como segunda actividad, llego arriba con la bombona, toco el timbre... Me abre una señora muy bien puesta, con bata transparente, ya sabes...

-¿Si?

- Que vengo a traer el butano.

- Ay, ladrón, pero que labia tienes...

Hizo un gesto como si fuese arrastrado hacia dentro de la oficina, movimiento que -en magistral economía de esfuerzo-aprovechó para recoger los mapas de la impresora y se fue.
A la dotación del Bonitero "Alakrana", que tiene un exceso de banderas y asesores.