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martes, 20 de marzo de 2012

BAR PEITIEIROS. CASCO VELLO DE VIGO.

Salgo de casa a las diez para mi trabajo de reconstructor de ruinas,  y no es que me disguste madrugar, uno de mis placeres actuales es ver amanecer desayunando, si no que se encadenan las labores de cuidadores y mi desorden, que neutraliza la autoridad de mi Santa:
-En los trabajos rutinarios, hay que seguir estrictamente la rutina, es mejor para todos. 
Pero claro, lo de la construcción no siempre es un trabajo rutinario: tenía que llevar una broca de 6 y una hoja de sierra de madera, caguenla... tengo la impresión de que me falta algo. Gracias a este sistema tengo toda la herramienta por quintuplicado, afortunadamente para la economía del sector nunca sé donde está. Las chicas de la ferretería "Julio Rico" son tan guapas, que al considerar la belleza una necesidad espiritual no me importa hacer mis inversiones una y otra vez, algunos días hasta dos visitas.
Además de mis desplazamientos de unos diez minutos a la ferretería, mantengo una fuente inagotable de energía, tanto física a través de los buenos alimentos, como intelectual a través de la sabiduría popular, en el Bar Peitieiros, en la Rúa San Xulián, al lado de mis obras. Un sitio donde nos mezclamos currantes heterogeneos, alguna lumi, unos cuantos jubilados y fiesteros resacosos. Dependiendo de la hora hay un tipo de clientela, lo que no se ve es ni un pijo, ni un político, al menos no coincidí.
Me gusta el Peitieiros, su comida sencilla pero variada, su vino con gaseosa, o su cerveza, aunque a veces "hasta el miércoles no tenemos Estrella de Galicia", su café con gotas de aguardiente, todo por siete euros: Primero segundo y postre.
- De primero hoy tenemos: Lentejas, sopa, caldo y spaguettis. De segundo: carne asada, churrasco al horno, bacalao, pulpo con patatas y pez espada.
La única suciedad que hay en el local es la del polvo de mis botas y de las de un colega de la ruina adyacente. El servicio es tan puntual que si se quiere se puede estar comido en media hora.
Varío la hora de mis comidas para no repetir concurrencia: La señora socia acérrima del Celta con cincuenta años de carné. El otro día unas hablaban de las faltas de ortografía en el facebook. El sábado unos fiestas hablaban de la borrachera de la noche anterior y que como desayuno la comida era un poco fuerte, pero se lo zamparon y lo bebieron todo. Uno decía que el otro había estado con cinco negras, travestis - eso si- el aludido dijo parsimoniosamente: Todo é carne, y siguió comiendo y quejándose de su resaca. Otro comensal, le preguntó si había ido al médico a ver lo de su hígado, el parsimonioso contestó:
-Non vou, que me vai deci-lo de  sempre.
-Pois o día que vaias ao teu fíjado vaslle ter que poñer un chalé.
Para los no políglotas: No voy, que me va a decir lo de siempre. 
-Pues el día que vayas  vas a tener que ponerle un chalé a tu hígado.
Así , con esta energía y esta sabiduría progresan mis obras y el país.