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martes, 17 de abril de 2012

AMISTADES PELIGROSAS

Todos sabéis quien soy, que hago. Incluso  parece que a algunos les interesa como pienso. No os preocupéis, no pienso. Si lo hiciese, incluso me preocuparía yo.  Lamentablemente para casi todo, tengo una memoria notable, unos archivos desde el pleistoceno y la cada vez más trabajosa ayuda de San Google. Solo pude localizar a mi delincuente favorito apareciendo tras veinte años en su lugar de trabajo.
Mi amigo, el delincuente, temblándole la voz me dijo que su padre me quería, que yo era un idealista, un utópico-cabezón. Lamento no acordarme del chiste de los cuernos que metió por medio. Creo que no, tal vez un poco, pero fundamentalmente soy un mamífero, mamón no, mamífero. Los mamíferos nos movemos por sentimientos: Amor, ira,  territorio,  pena ....  Por virtudes teologales y pecados capitales. Mis caballos odiaban a mi mujer pero no la molestaban, la miraban mal y ponían las orejas hacia atrás. Cuidaban de mis hijos y besaban a mis padres, los domé sin tocarles. No he vacilado en dar la muerte a mis perros dolientes, pero siempre los he mimado en vida.
La Amistad es un estado de enajenación mental permanente, mientras que el amor es transitorio. Conservo amistades desde niño y los que han llegado a viejos siguen siendo mis amigos. Les quiero y me quieren. No les he utilizado nunca, tal vez alguna vanidad como: "Somos muy amigos" y presumir de ellos. En el caso de algún picoleto, me callo su oficio pero no niego mi cariño ni su amistad. En el caso de los delincuentes callo su condición y sus delitos, por no estar seguro de la justicia de la sociedad.
Pocos recuerdan la COPEL "Coordinadora de Presos en Lucha". Su estrategia era  pedir la libertad de los presos porque todos, absolutamente todos, eran inocentes. O forzados a proscribirse  por la ignorancia y la miseria, por tanto, la responsable de sus desmanes era la sociedad,  o eran  enfermos mentales sin conciencia del bien y del mal. Entonces quien escribe esto compartía estas ideas, hoy no estoy seguro. En estos treinta años he conocido jueces, legisladores, policías, funcionarios, bancarios y parados delincuentes. Yo mismo lo he sido, pues he vulnerado  leyes. Una de dos, o las leyes son inútiles o los delincuentes somos vocacionales. El exceso de legislación es tan pesado que hace que la delincuencia sea divertida. Lo que no creo es que sea rentable.
Dijo mi amigo:
-Viene el fulano: Mira que esta no quiere chuparla. Le doy en un aparte a la paisana cinco mil pelas y le digo házselo. Luego el tipo se pone hasta el culo con mi coca y al salir vuelve a ser el importante caballero y yo sigo siendo el mismo delincuente. Las cosas son así.
Seguiremos informando