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jueves, 14 de febrero de 2013

LA CONSAGRACIÓN.


Plaza de la Verdura. Pontevedra.

Los dioses están de mi parte, al menos Baco. Esta mañana estaba yo currándome lo de Príncipe de la Iglesia, visitando diversas instituciones para recabar apoyos, como lo de que no me cobren dos veces el recibo de la luz, cancelar las cuentas del Banco que intentó estafarme y otras altas funciones por el estilo, cuando encontré a Pazó, un tipo divertido del que me hice amigo separable cuando contaba nubes en el Aeropuerto.
-Cuanto tiempo ¿A donde vas?
-Al banco...
-Si nos toca la lotería montamos un prostíbulo...
-O compramos Bankia que ahora las acciones están baratas.
-Si pero en el prostíbulo si nos va mal podemos aceptar clientes.
Como Pontevedra es una ciudad pequeña, a la vuelta, dos horas mas tarde volvía a encontrar a Pazó. Aunque ya lo sabía, pregunté:
-¿A donde vas?
-A tomar un vino a la Verdura con mi hermano y con F.(otro ciudadano de la administración aeroportuaria)
Solo había visto una vez al otro Pazó, empezamos a decir disparates en cuanto nos vimos. Estábamos bastante sintonizados. Cuando nos pusieron los vinos y  brindamos, F. dijo, como presentándolo:
-Este es el hermano tonto de Pazó.
-¡Pues no parece nada tonto!. Repliqué enérgico.
-Es que aún no me conoces bastante. Dijo el aludido.