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lunes, 11 de febrero de 2013

PRÍNCIPES DE LA IGLESIA.


Hace unos años, cuando nombraron a Paco Vázquez, entonces alcalde de la Coruña, embajador en el Vaticano, Don Santiago Carrillo dijo: Embajador no, ¡Camarlengo o algo así deberían nombrarlo!. Hoy escuchaba a José Bono y a Vázquez en la radio y algo se movía en mis tripas. La renuncia de Ratzinger a la tiara es un motivo de resurrección de dinosaurios. Los dos Camarlengos son una exposición clara de como los plebeyos alcanzamos cotas de poder. Es la única manera que tenemos de alcanzar dignidades que solo podríamos conseguir mediante hechos de armas. Si no hay hechos de armas, limpiemos la bacenilla del poderoso, probemos su comida y su vino, así el Papa, el Rey o el Duque confiarán en nosotros, seremos su Camarlengo, su chamberlán o su ayuda de cámara, dependiendo de donde el poder esté situado. Y nos ennoblecemos por contacto con sus heces.
Ahora en serio: Al ser un tipo indisciplinado y sucio, la única manera que tengo de alejarme de mi villanía es hacerme príncipe de la Iglesia. La Fundación "El Mera, Príncipe de la Iglesia" en la que están algunos de mis próximos que saben leer y ejercen, me ha recomendado presentar mi candidatura al colegio cardenalicio. Basada en el siguiente currículum:
1º Ayudé a misa en 3º y cuarto de bachiller en el Instituto.
2º He recibido hostias a mansalva para conseguir mi mala educación.
3º Mi familia tiene más o menos los mismos oscuros orígenes que la de los príncipes de la Iglesia desde la más remota antigüedad.
A mi nueva empresa podría aportarle lo siguiente:
Conocimiento de las religiones por contacto personal, ocasionalmente íntimo. Practicas someras de vudú africano, santería caribeña, macumba brasileña, intento de conversión por parte de exconvictos mulsulmanes.
Conocimiento somero de la mayoría de los pecados, habiendo expuesto tesis doctorales "urbi et orbi" en numerosos prostíbulos y lupanares.
Capacidad de fabulación y producción de milagros, el más notorio es que el aspirante sigue vivo.

Se admiten donativos para esta campaña, que si nos hace Príncipe de la Iglesia (a Nos) os sacaremos de pobres. Máximo autorizado el que diga el P.P.