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martes, 11 de junio de 2013

FUNCIONARIOS OBSOLETOS.

Como diría el amigo Lorente, me jubilé voluntariamente por obsoleto. Con mi manía de dejar las cosas a medias, no hice una carrera administrativa que me dé autoridad moral para poner a parir a nuestros jerifaltes. Es por eso que mis criticas estarán basadas en una autoridad al menos tan inmoral como la suya.
Empecé a navegar en la marina mercante en el año setenta, cuando los tecnócratas del Opus Dei ya se habían adueñado de la política y por tanto de la banca, la enseñanza y el comercio,  dejándonos a los ciudadanos francófonos- los que solo hablábamos de Franco- como único espacio público la taberna y los prostíbulos.
Algunas compañías navieras como Marítima del Norte, Pescanova, la Trasatlántica, etc. encontraron pronto entre sus accionistas de referencia a la Jerarquía del Régimen y al Opus Dei. Su patriotismo se disipó tan pronto como llegó la democracia y muchos de sus barcos fueron abanderados en países tan hispanos como Liberia, Panamá, Scheichelles, Irlanda y así. Casi todos habían sido construidos con créditos oficiales.
En menos de quince años la Marina mercante española pasó de tener más de tres mil buques mayores de 1500 Toneladas de Registro Bruto a quince barcos. Rápidamente, con la llegada de los del PSOE al poder, entre los que había mucho recién llegado y algunos trepas procedentes de entornos marítimos (SLMM Rafael Lobeto, UGT Fernando Palao) procedieron al desmantelamiento de lo que quedaba de la infraestructura naval española, excepto para la Marina de guerra que por la integración en la OTAN no tuvieron más güevos de modernizar. Los neoliberales de Felipe, privatizaron todo lo privatizable, eso si, con dinero público. Descubrieron la utilidad de la guardia civil, del SVA, de los Servicios secretos convirtiéndonos en uno de los países con más servicios de seguridad. A partir de entonces muchos servicios públicos se duplican  con las autonomías, que a su vez los privatizan y los pagan con dinero público, así sitúan a su clientela con salarios astronómicos a costa del contribuyente, se multiplicaron por cien las Empresas y Entes Públicos, también se multiplicaron por cien sus pérdidas, los precios de los servicios y los sueldos de sus altos directivos, nombrados a dedo y sin vinculación con el puesto. No les interesa a nuestros políticos una función pública de calidad y eficacia, les interesa que los funcionarios sean badulaques, sus ordenadores tengan cientos de visitas a juegos o contactos para tener así argumentos para privatizarlos.
Una de las consecuencias de esta situación  en el mundo marítimo es la aparición de numerosos barcos que con costes elevadísimos tienen los distintos organismos. Cuando entré en los Faros me pareció sorprendente que el Ministerio de Obras Públicas tuviese un barco y dos lanchas para cubrir el servicio de la Ría de Vigo y Cies, la Armada una pequeña lancha de vigilancia, el Ministerio de Agricultura de quien dependía el Icona una lancha, el Ministerio de Hacienda una patrullera,.... todos ellos con base en Vigo.
Con la privatización de servicios públicos la cosa fue a más. Además de los medios náuticos del Estado arriba mencionados, la Xunta tiene una flota de adiestramiento y vigilancia pesquera, la Guardia Civil improvisó un servicio marítimo de última generación. Existen dos buques de investigación oceanográfica. Contratos millonarios de Salvamento Marítimo con empresas de "Salvamento" que generaron paradojas  como el remolque del Prestige. Esta difusión de medios públicos, de competencias concurrentes de hasta tres administraciones en la misma materia y sin intercambio de información, como poco generan despilfarro, amén de incompetencia y en no pocas ocasiones corrupción mediante mordidas en los contratos. Mientras todas las dependencias administrativas tienen un barco ruinoso y a veces parado, es posible que los barcos de la Armada se queden sin gasóleo, sin repuestos y con restricciones de personal. Podrían utilizarse para muchas cosas útiles: Vigilancia de costas, seguridad marítima, investigación, transporte de operaciones judiciales y fiscales, entrenamiento de tripulaciones civiles, suministros del Estado, etc. Pido perdón anticipado por mi ignorante atrevimiento. Y ya puestos a privatizar que lo privaticen todo: La Casa Real (contrato els Joglars) El Gobierno (Contrato Bárcenas y cía) La Justicia (Contrato Rouco y Varela Asesores) y no sigo, que ya pedí perdón si en algo falté, como decimos los borrachos pobres.