Google+ Followers

viernes, 18 de enero de 2008

El Siglo de oro.

Hoy vino a verme Antón Goyanes, un artista que sobrevive gracias a su esfuerzo y no gracias a su autoestima. Siempre pasamos unas horas al año divagando; bueno, yo más, nos enfrascamos en todo tipo de historias, desde como colocar una puerta hasta como hacer más eficiente una chimenéa. Yo estoy en mi turno de cuenta-nubes en un aeropuerto y en la presentación del Observatorio, le fuí detallando los avances que San Instituto N.M. nos dotó. Mi formación elemental de electrónica me permitió explicar el como de algunas cosas. A cambio me informó de los avances de la clonación y su utilidad en la producción de tejidos sin rechazo.
Los dos coincidimos en lo maravilloso del siglo que nos ha tocado vivir y del que individualmente hemos sufrido y disfrutado una buena parte. Me parece maravilloso haber vivido en España treinta años sin dictadura y ver los cambios, ver como la gente se hizo generalmente más digna, consiente menos los abusos y el bienestar es más extendido. La sensación de libertad que siento es la misma que de joven sentía en otros paises cuando veía a la policia proteger una manifestación y los contramanifestantes permanecían en la acera con un cartel: "Estoy en contra".
Pero lo que más me gusta es el avance tecnológico, que los datos que escribo en este trasto estén instantanemente a disposición de todo el mundo, que unos padres puedan ver a su hijo nonato y escuchar sus latidos, que un canceroso tenga una espectativa de vida igual o parecida a uno que no lo es. Millones de personas van y vienen por todo el mundo aunque no se enteren de lo que hay en él, pero pueden hacerlo. Por eso creo que es este el siglo de oro para la sociedad instalada en este continente. Aunque sé que los modelos son diferentes y los fundamentalismos hacen de cada uno de nosotros "Pueblo elegido" imagino que no es una vanidad creer que todos los seres vivos desean lo mismo: Espacio para crecer y desarrollarse, alimentarse y reproducirse gozosamente.
Es una pena que tengamos la costumbre atávica de conseguirlo a base de arrasar, colonizar y parasitar. Y los avances tecnológicos no son seres vivos, pero los que los comercializan e implantan si. Muy vivos.
Una vez más Antonio Goyanes, con sus pocas palabras, me hace pensar y decir muchas. ¿Habrá algún invento para aumentar la capacidad de síntesis?, ¿será un sintetizador?, Si además fuese sintáctico ya sería o leite ( Galician caw milk).