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viernes, 17 de septiembre de 2010

EMIGRANTES.


La llevé un poco más de un kilómetro. Iba desde mi casa donde limpia cuatro horas a la semana, a la siguiente, donde limpia diez. Somos amigos desde que teníamos veinte años. Le pregunté como le iban las cosas.
-Mal. Hay muchas extranjeras, colombianas y así, que bajan los precios.
Me lo explicó en el gallego no normativo con que hablamos toda la vida.
No pude evitar ponerme como una fiera.
-No puedes hablar así. Primero porque no es cierto, segundo porque tú y yo somos gente modesta, tu marido ha sido emigrante en Francia. Yo lo fui en barcos de banderas piratas y compañías de capital alemán. Escuché a muchos alemanes decir que yo les quitaba el trabajo, que iba más barato... Lo mismo que dices tú hoy.
No dio tiempo a más. Ella se fue a sus limpiezas y yo a mis burocracias. Quedé jodido.
Me jode más que el húngaro Szarkozy, el marido de la italiana Bruni, desmantele campamentos de gitanos que son ilegales, indocumentados y marginales, pero sobre todo pobres.
Me jode más que los gitanos de la vecindad, hayan redescubierto la esclavitud, con esclavos ladrones, esclavas prostitutas, esclavos fontaneros a través del lucrativo negocio del menudeo de heroína. Perciben una ayuda del Estado (Risga: Reinserción social de Galicia) a bordo de automóviles de lujo, a cambio de nada. Sus hijos tienen prohibido aprender nada en la escuela, porque se "apayan". Sus matrimonios consanguíneos generan tanta enfermedad y gastos a la Sociedad como las drogas que distribuyen. Nada de ello es posible sin la connivencia de las autoridades.
Me jode lo del bar del hiper. Su dueño, un retornado creo que de Uruguay, cuando los gitanos del trapicheo empezaron a utilizar la esquina de su terraza para controlar el tráfico de compradores y los movimientos del vecino cuartel de la Guardia Civil, los echó. Un joven se le enfrentó alegando sus derechos ciudadanos, después del incoherente discurso dijo amenazante: Muchu cuidadu extranjeru, que eres un extranjeru.
Todo esto debe ser el resultado de la exitosa política de inserción social que tienen los gobiernos: Europeo, Español, Gallego y de Poio.
Solo veo una solución: Legalización de las drogas, venta en los estancos, pagando impuestos directos y no a través de las máquinas tragaperras. Igualdad interétnica en la educación y custodia de hijos y todas las demás normas legales.
Cambio de la política penitenciaria, mediante la introducción de pago de gastos mediante trabajo.
Desaparición de las múltiples instituciones policiales, o al menos unificación de criterios e intercambio fiable de información.
Se lo comenté a un paisano que me vende tabaco y cubalibres y está de acuerdo conmigo. Vamos a montar los dos un partido político que se llame PIG, Partido de los Ilegales Gallegos. A continuación emigraré para el otro mundo, con este no tengo nada en común, solo el tabaco, los cubatas y el vino.