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lunes, 11 de octubre de 2010

Chinos. Premio Nobel de la Paz 2010.


Carmen la lunática me aclaró por que el Nobel de la Paz lo dan los noruegos. Hoy recorriendo zonas industriales en busca de un almacén de maderas que no quebrase iba pensando en la cantidad de criminales a los que se ha concedido el Nobel de la Paz: Sadat, Beguín, Kissinger...Muchos de ellos exponentes de intransigencia religiosa, racial y política, pero sobre todo económica. Se me ocurría la peregrina idea del bloqueo económico popular cuando me acordé de Amal, o Rocío como le gusta ser llamada aquí, una chica marroquí educada entre nosotros, que era partidaria de que a los ladrones se le cortasen las manos "como en Arabia Saudí". No entré en que habría que cortarles las manos a los jeques, reyezuelos y dictadores hereditarios que roban el pan de sus súbditos y siervos.
¿Cuantos emigrantes españoles defendían en los sesenta el régimen de Franco, con el país muerto de hambre y asesinatos ocasionales de gentes por delitos de opinión en comisarías o en manifestaciones? Los más pobres e ignorantes de entre nosotros, los que tuvieron que dejar tierra y familia, en muchos casos defendían el orden constituido en España. Espero que los hijos de mis compañeros de la emigración vean hoy a los Caudillos chinos, sudamericanos, africanos, a los ladrones de las corporaciones multinacionales como criminales.
No sirve de nada a nuestra educación y desarrollo dejar de tener tratos comerciales con chinos, iraníes, judíos, caudillos de cualquier latitud, o simplemente con los gobernantes corruptos que dirigen nuestras vidas y nuestras economías. La hijoputez no es condición colectiva, es individual. Hay que reconocer a los hijos de puta que nos explotan y maltratan a sus conciudadanos cualidades positivas: la tenacidad y perseverancia, el autosacrificio y la capacidad de seducción. Lo malo es para que las usan, sus objetivos.
De momento creo que voy a seguir quemando gasóleo buscando maderas tropicales, me tomaré una botella de champán francés y me compraré un kimono japonés fabricado en China y distribuido por unos yankees, para seguir dejando que me sodomice mi propio gobierno. Eso si, seguiré manteniendo la esperanza de que la visita papal produzca un milagro: Una explosión de decencia.
Aparecerían carteles de : "Las autoridades sanitarias desaconsejan el suicidio colectivo", no puede ser de otra manera, los suicidas no consumen, no pagan impuestos.