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jueves, 21 de octubre de 2010

PIERRE SAN MARTÍN.

Foto: Un Puma.

Entre las muchas fidelidades y felicidades que Diego me da, con las diferencias que separan a las generaciones, incluso entre padres e hijos, están sus amigos. Y los va haciendo como debe ser: en la vida, el trabajo, la música...
Diego, es uno de los muchos que luchan contra el fuego en nuestra tierra. Con contratos temporales, en empresas montadas más o menos con dinero público, que los dejan con su vida en precario largos meses al año. Estaba de capataz de una cuadrilla aerotransportada. Los bajan de un helicóptero en el incendio y allí lo combaten con mochilas, batefuegos o con otro fuego (contrafuegos). La encantadora Marta, su compañera, comparte el oficio. Entre Diego y el Comandante del helicóptero se estableció una relación de mutuo encantamiento. Esa relación fue perceptible cuando hace unos días lo trajo a comer.
Pierre es un piloto de Puma que se formó en el ejercito francés, estuvo en todos los conflictos desde Djibuti hasta la primera guerra del golfo, en todos los países del África francófona donde Francia tiene establecidos destacamentos, que es como decir casi todos . Pertenecía al cuerpo de Suboficiales pilotos, que una vez pasados veinte años de servicios no pueden ascender ni mejorar económicamente. Permaneció en el Ejército desde los diecinueve hasta los cuarenta años, a esa edad se hizo "Free-lance", firma un contrato por una campaña y pilota su amado "Puma".
- A veces los gabachos nos enamoramos de una máquina, es normal, esta creció conmigo.
-Y tu relación con España, ¿cuando empezó?
- Nací en Santander..., dijo arrrastrando un poco la r.
-!!!!!!!
-En casa dicen que mi padre no era muy amante de Franco y salió corriendo por los Pirineos, un año y medio más tarde le siguió mi madre, con mi hermano y conmigo. Nos criamos en Francia, no se volvió a hablar de España y en casa todos empezamos a hablar francés, hasta que mi padre se puso serio y dijo que teníamos que saber español, nos enseñó la gramática y el vocabulario. Gracias a eso aprendimos a hablar. Pero en la vida normal solo hablamos gabacho. Luego debí cambiar el nombre por Pierre, para evitar cosas en el ejército francés.
Pierre es un francés, creo que un buen francés, defendió los intereses del país que le formó, estoy seguro que con absoluta disciplina, fue a donde se le ordenó y por lo que sé trabaja con entrega y dignidad en circunstancias a veces muy difíciles para quien le contrata por una campaña, en los incendios gallegos o en las plataformas de petróleo de Arabia Saudí. Hace que el trabajo sea divertido y los que se la juegan con él le adoran.
Y es que los humanos supervivientes de tantas cosas, lo siguen siendo, ya piloten un Puma con bandera francesa o pesquen atunes con bandera de las Scheicheles. Inteligencia, tenacidad y capacidad de aprendizaje son características que no están escritas en ningún pasaporte.