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jueves, 15 de mayo de 2008

EL "CELINA" SE BAJA AL MORO.

Herminio y Gonzalo Viana, en su último barco. "Catuxa". Sada.

Volvimos a Bueu, después de pasar una semana bastante divertida en Ons. El faro estaba lleno de gatos, Jaume Frontera que nunca se caracterizó por su orden, entonces soltero, dormía en un colchón sobre el suelo, muy de moda entre los jóvenes y vaya usted a saber como, nosotros regresamos a tierra con unos picores bastante molestos, dermatólogo y diagnóstico: Sarna. Se lo comenté a un amigo y me dijo: El Yacutín es el perfume de los mariquitas modernos. Me tranquilizó mucho.

Héctor, mi hijo, también estaba muy contento, en medio de la disolución del matrimonio de sus padres encontró un indicador de identidad familiar. Le decía a todo el mundo:
-Pillé la sarna y se la contagié a mis padres. Como si nos hiciese un regalo.
La verdad es que tampoco le dijimos que no lo comentase. Aquella fue una época bastante sarnosa en mi entorno, es posible que fuese por la proliferación de gatos y perros sarnosos, o por una promiscuidad bastante feroz que resultaba bastante gratificante.

Tal vez para huir de esta vida disoluta, Gonzalo decidió hacerse navegante solitario y contrabandista de hachís. Entre sus muchas actividades esta fué la más sorprendente para mi. No era una persona interesada, era rico por su casa, era joven y guapo, tenía éxito en todo lo que se proponía, nunca entendí por qué lo hizo. Supongo que porque su droga fundamental era la adrenalina.

Zarpó de Vigo hacia el Sur, le acompañaba su hermana y su cuñado, el tiempo se puso del Oeste duro y Gonzalo empezó a estar agotado, sus acompañantes no podían relevarle, pues era la primera vez que hacían un viaje largo y estaban literalmente destrozados. Se refugiaron en un pequeño puerto, Sâo Martinho do Porto, que con marea baja dejaba el barco en seco. Allí desembarcaron sus acompañantes y contactó con un pesquero que remolcó al "Celina" a cambio de veinte mil escudos hasta Cabo San Vicente y desde allí siguió solo hasta Algeciras.

Desde Algeciras perpetró su banda internacional de traficantes de hachís.

El sistema era el siguiente: el proveedor después de una llamada de teléfono le llevaba un kilo de hachís hasta una playa a donde Gonzalo llegaba remando, en la zodiak del barco que quedaba fondeado, previo despacho en Nador o Tanger. Gonzalo le pagaba, cargaba con su kilo de hachís y volvía a un astillero donde pagaba estancia por el barco. Dejaba allí el "Celina", tomaba un autobús y vendía el hachís en Granada, ¡al por menor!!, imagino que por la coña de ser un traficante de circuito completo, al cabo de una semana volvía tan calentito a Algeciras y al mes siguiente salía de viaje a Tanger o Nador. Despachaba el barco puntual y legalmente, así el "Celina" tiene en su despacho de salidas doce depachos en un año a Marruecos. En uno de los viajes a Granada se levantó un furioso temporal de Levante en fin de semana. En el Astillero no había nadie y el barco se golpeó con las olas contra el muelle hasta producirse una vía de agua que lo hundió. El seguro pagó la reparación, que fue una estafa por parte del reparador, por lo que vi cuando compré el barco, excluyó al Celina de sus clientes y Gonzalo se llevó esta vez el barco al Club Náutico de Algeciras. Vino a verme a Cabo Estay y me contó sus aventuras, lo contaba muy bien y muy divertido. Venía acompañado de una bella joven depresiva y de profesión bibliotecaria.

Me pidió el fuera borda que empleaba cuando no había viento en mi chalana a vela y me dijo que me lo devolvía en un mes. No pudo. Su propósito era cruzar el estrecho con la zodiak y traje de neopreno, recoger el kilo hachís como quien pasa un día de pesca submarina en Tanger y volver. El temporal de levante lo volvió a joder. Cuando ya tenía acordada la entrega se rebotó el Levante y tuvieron que viajar en el ferry, decidieron volver en avión por Gibraltar con el hachís en sus estómagos.

A los dos días fue condenado junto con su amiga a un año de prisión del que cumplió seis meses en el penal de Gibraltar. Herminio, su padre se hizo cargo del barco, que le compró por setecientas mil pesetas.

Cuando salió de prisión se vino a pasar unos días conmigo y le pregunté como había sido el juicio.

Me contó que le detuvieron previa detección con rayos equis de las bolas en su estómago y la espera de un día a que su amiga evacuara, pues alegó que estaba embarazada.

- Contraté un abogado, hace más de diez años que no hablo inglés, no entendía nada, pude entender que el abogado para quitarle hierro al delito, decía "culeros" y como que no son nada importantes, y volvía "culeros" y toda su defensa era "culeros..."

Poco después Herminio Viana me ofreció pasar las vacaciones en el "Celina" y que llevase una tripulación.

Aquel viaje lleno de aventuras supuso al final la vuelta del "Celina" a Galicia, pero aún volvería a Marruecos, las Baleares y el Mediterraneo norteafricano.

Lo malo conmigo es que vas a Italia y acabas en Argelia y quieres ir a Baleares y acabas en la Coruña.

Herminio Viana quería hacer un placentero viaje por el Mediterrano, le convencí de subir en barco hasta Vigo, su intención era subirlo despues del crucero en un trailer, subió navegando. Con muchos incidentes, pero navegando.


Próximo Capítulo: Una tripulación de lujo. El Celina llega a Vigo.