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martes, 6 de mayo de 2008

MAXIM BELOUSOV. De Moscú al Casco Vello.








Tiene veintisiete años, estuvo colgado hasta los veinte y apareció en nuestras vidas hace siete u ocho meses.

Había puesto un anuncio en el Faro de Vigo: "Alquilo apartamento céntrico...". Pasé la tarde enseñando el puto apartamento a gente que no me gustaba. La joven inglesa que lo ocupaba, recogía las últimas pertenencias para irse a vivir con su nuevo novio, las visitas torcían la nariz para conseguir una rebaja en el precio.


A las que seguían interesadas les prometía darles razón en dos días, tomaba su número mientras consultaba con la mirada a mi antigua inquilina, que hacía gestos de aprobación o desagrado.

Mi santa me esperaba en un café. Cuando ya tenía atendidas todas las citas, y cansado de esperar por la última que no acudió, fui a su encuentro y recién reunidos sonó el teléfono.


-Es ahí que alquilan un piso.
-Si.
-¿Cuando podría verlo?.
-¿Donde está Usted?
- No sé, acabo de llegar a la ciudad. Debo estar en el puerto, que veo barcos.
Le dije que subiese y cuando llegase a una plaza donde hay un sireno, que me llamase. Le expliqué que un sireno es como una sirena sin cola de pez, con alas, cara fea y sin tetas. En el Puerto unos decían que habían sacado el molde de un guardamuelles, otros que de la Presidenta, hoy Ministra.



Me situé en la Plaza de la princesa, vi a un joven que miraba hacía la estatua y cuando vi que sacaba el móvil, me acerqué e imaginándome una patrona antigua, pregunté:
-¿Eres el que busca un piso?
-Si, me llamo Maxím.
-¿En que trabajas?
-Aún no tengo trabajo, acabo de llegar.
-¿Conoces a alguien en la ciudad que responda del pago?
- ¡ Que va!, aún no conozco a nadie.



Pero algo me decía que aquel chico era de fiar.



-¿Donde trabajaste antes?
- En el centro Reto. Yo tuve problemas en Moscú y mis padres me metieron en un centro, allí me mandaron a la Coruña, y estuve siete años en Reto. Ahora quiero saber si puedo vivir por mi cuenta.



En aquellos días ponían en la tele un clón que se llamaba Kay. Yo aún no sabía que era un clon y creía que era extraterrestre.
La manera de decir las cosas de nuestro ruso es de extraterrestre, habla perfectamente el castellano y el gallego, pero su sinceridad, su mirada franca y su risa son de otro mundo.
Miré a mi santa, que me conoce como si me pariese y supo automáticamente que iba a decir:

- Mira, ¿ tienes dinero para el alquiler y el mes de fianza?.
-Si, tengo mil euros que me mandaron mis padres.
- Vamos a ver si el piso te gusta.

Le encantó, se le puso como condición para alquilarlo que tuviese un contrato de trabajo, sin el cual no podría continuar su residencia, plazo una semana. Mientras tanto lo alojaríamos en nuestra casa. Delante de él le dije a mi santa que era un Kay.
-¿Que es un Kay?
- Un extraterrestre.
A los tres días encontró un trabajo, con un exterminador de plagas, contrato indefinido, lo tratan como de la familia y fumigan barcos, muebles con termitas, almacenes...
-Jose, es buen trabajo para extraterrestre.
Paga puntualmente su alquiler, viene a comer los domingos que su jefe no se lo lleva a su casa de fin de semana, trae flores a mi señora y mi madre le dice que es imposible que sea ruso.
El día de la frase del año : "por que no te callas", estaba yo en mis cosas y me llamó:
-Ven, corrre!, ¡corrrre!. Que lo van a rrrepetir.
Me senté y repitieron toda la escena. Dijo Maxim:
-Este Rrrey es un máquina, la Rrreina debe estar ahora muy orgullosa...


Definitivamente, el mundo está lleno de extraterrestres.