Google+ Followers

domingo, 15 de marzo de 2009

FARO DE TANGER. Historia y Leyenda.

Torre de Cabo Espartel en la actualidad, tal y como fue contruida en 1870.
Foto iconotec.
El Faro de Cabo Espartel fue construido a expensas de un Consorcio Internacional de once potencias marítimas, entre las que milagrosamente esta vez se encontraba España, mediante un tratado firmado el 31 de mayo de 1865. Los firmantes eran, EEUU, Austria, Bélgica, España, Francia, Gran Bretaña, Italia, Holanda, Portugal y Suecia que pagaban los gastos y el Sultán de Marruecos que autorizaba la construcción y aseguraba la custodia del Faro y sus servidores mediante un retén armado, pagado por las potencias.

Los firmantes convocaron un concurso internacional para la cobertura de las seis plazas del Faro, un encargado y cinco torreros. La plaza de Encargado la ganó en oposición el Sr. Gutierrez y las de torreros estaban ocupadas por un español, un italiano, un alemán y dos británicos.

El Faro de Cabo Espartel disponía en principio de una luz de petróleo vaporizado a presión con 30 millas de alcance, unos 50 km. un cañón para caso de niebla y a partir de 1920 todos los adelantos de electricidad y radio. El Encargado del faro tuvo un hijo, de quien tuve el placer de aprender y si los años no me joden, se llama o llamaba Antonio. Supongamos que no me equivoco.

Antonio Gutierrez siguió la estela familiar, y se presentó a las oposiciones del Consorcio de Naciones. Aprobó y comenzó su servicio en el faro de Tánger. Aquí empieza la leyenda.

A las once de la mañana del 5 de julio de 1941, las tropas españolas ocuparon Tánger, desarmaron a la guardia del Sultán en el Faro y licenciaron a los súbditos británicos que hacían sus turnos en Cabo Espartel. Testigos presenciales me contaron la curiosidad de una población cosmopolita, de negociantes y contrabandistas, hacia un ejército sin vehículos, que llegaban en barcos de chatarra, mal alimentados, peor vestidos y mal armados, desfilando ante los atónitos viandantes. Al parecer pudo más la influencia de Hitler y Musolini que las protestas de los socios firmantes.

España se hizo cargo del Faro y como en otros (Sálvora) impuso un servicio de control del tráfico marítimo en el Faro; al parecer, los torreros auxiliados por militares debían transmitir la información del tráfico en el Estrecho, que inevitablemente acababa en los servicios de información alemanes en Madrid . Cuentan que en esos días conoció el joven Gutierrez a una bella americana, con la que contrajo matrimonio. La vida transcurría sin incidentes, los tés, el paseo por el malecón, la rutina de los mantenimientos y de los turnos. El tiempo de guerra pasó de prisa, los españoles seguían viviendo en santa hermandad con gentes de todos los países, solo la sospechosa desaparición de un amigo judío, un republicano conocido o un hombre de negocios británico les recordaba que seguían en guerra.

Contaban que cuando la guerra terminó, Gutierrez encontró a su mujer haciendo las maletas. El Servicio de Información Militar norteamericano le había dado otro destino. Puntualmente había estado informando a las autoridades de su país de los movimientos de los buques alemanes e italianos así como de que embarcaban y desembarcaban en protectorado español. En 1979 pregunté a Gutierrez por esta historia, me contestó con evasivas. Intenté localizarle ahora, no encuentro rastro. Por su carácter y convicciones creo que colaboró de buen grado con la americana. Si alguien ha conocido al farero Gutierrez de unos 90 años y sabe de él, me avisa por favor. Será un placer. Último destino Alicante. Tal vez Sta. Pola.


Nota.- Miguel Angel Sánchez Terry duda de la veracidad de esta historia, trató a Gutierrez y nunca le contó nada al respecto de su matrimonio. Me fio de Terry, pero me gustaría que fuese cierta, es bonita.
Dedico esta entrada a Codorniu, que sabe de amores y le llega la primavera.