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jueves, 30 de julio de 2009

HIJOS DE LA CASUALIDAD


En el club de muertos de hambre al que pertenezco no admiten hijos de puta. Es por eso por lo que solamente estamos unos cuantos que no tenemos nacionalidad y que no defendemos propiedad ni territorio alguno. Para entrar en el club me hicieron jurar por mi testículo heterogeneo que reprimiría mis instintos homicidas cuando me encontrase ante un hijo de la gran P* que en nombre de cualquier ideología, economía o religión amenace o quite la vida de otro ser humano. Es por eso mismo que estoy en contra de la pena de muerte. Pero también estoy en contra de que cuando los indeseables son condenados, mis coimpositores y yo debamos pagarles pensión completa y derecho a la educación, vivienda y alimento. Como tutelados por el Estado los que extorsionan, amenazan, roban y asesinan, por propio lucro y como actividad principal, son alimentados por los asesinados (impuestos de Sucesiones), extorsionados (IVA) y amenazados (IRPF) durante los doce o quince años que permanecen en libertad relativa. Son los únicos que tienen derecho efectivo al trabajo y como no lo hay de sus características (la pena de muerte está abolida y no pueden estar como "ajusticiador" público) sin hacer nada tienen derecho a salario y a paro. Supongo que también este tiempo será cotizado a la Seguridad Social y valdrá para la jubilación. En el mismo saco está el agente del orden De Juana (ertzaina) que cometió asesinatos por cuenta de ETA mientras los ciudadanos le pagaban para que les protegiese, el policía o guardia que fué confidente de contrabandistas o socio de otros delincuentes, el alto funcionario que estafó al erario o usó información privilegiada para enriquecerse. A todos, en el supuesto caso de ser capturados, los mantenemos los miembros de mi club a cuerpo de rey.

El trabajo dignifica y esta vasca no sabe lo que es el trabajo ni la dignidad, deben producir cada patata que coman y resarcir a las víctimas y a la sociedad por tanto daño injustamente causado. Expertos en explosivos, una mina es un buen lugar, los de la caja "B" y los fondos reservados, pueden contabilizar los metros de túnel y el material extraído, y la producción a precio de mercado, con el 1/10 de lo que ganen se alimentan, con el resto restituyen. Hay que reformar la legislación penal y penitenciaria.

Mucho me temo que los del club de los muertos de hambre acabemos cabreándonos de verdad. Y es que los fascismos de todo tipo son tolerados por los cobardes (la mayoría). Ser valiente es denunciar a los asesinos y sus colaboradores, al funcionario corrupto y al político sinvergüenza. Ser valiente es dar la cara. Ser inteligente es evitar que te la partan. En el Club de los muertos de hambre no somos inteligentes, a veces ni siquiera valientes...pero no somos hijos de puta.


Dedicatoria: A los miles de guardiaciviles decentes y a la que además está buenísima.