viernes, 15 de abril de 2011

TRESCIENTOS ANTIDISTURBIOS PARA DOS FAREROS.

Faro de la Guía, en Vigo. Sector oscuro. Imagen:http://www.panoramio.com/user/4654868?with_photo_id=44337936 . Este faro junto con el de Montefaro que encabeza este blog, señalan el canal navegable dentro de la ría. En mi época estaba dentro de un destacamento de Artillería de Costa.





La Asociación tenía una junta directiva. Tendría que buscar los nombres de unos cuantos pringados y más de un hijo de puta que la constituíamos, pues no me acuerdo de la mayoría. Yo llevaba doce años en el cuerpo y tenía cuarenta muy bebidos cuando saltó la liebre del Anteproyecto de Ley de Puertos que nos declaró a extinguir. Se habían convocado elecciones y Orlando, el farero de la Isla de Tapia tuvo una mayoría nunca vista, casi todos los compañeros pagaron las cuotas de ese año para tener derecho a voto. La representatividad estaba asegurada.





Orlando era de la UGT, nunca estuvo muy claro que representase al Sindicato. Roque uno de los fareros de Peñas, de la Junta de Personal de Comisiones Obreras, representaba a su sindicato y por lo visto a la Dirección General, pues a través de él se enteraban de todo lo que se decía en reuniones de la Directiva y en las asambleas que se reunían cada seis meses en la sede de la CNT, único sindicato que la ofreció.





En una de estas asambleas un joven de Cádiz, no recuerdo quien, propuso pasear un faro por la Castellana frente al Ministerio. Yo quedé en construir el faro en poliester, buscar el medio de que tuviese publicidad y convocar a los compañeros. Propuse al Ayuntamiento de Madrid entregar el Faro al lago de la Casa de Campo. Llamé a la Delegación del Gobierno para explicarle el motivo de nuestra protesta y la forma de realizarla. Roque el de CCOO se encargaba de la burocracia, permisos y demás. Cuando recibí un fax en un locutorio con la solicitud que Roque envió a la Delegación del Gobierno en Madrid, me escamó el servicio de orden, con vehículos, haciendo caravana. El Jefe de Seguridad Ciudadana de la Delegación del Gobierno en Madrid se había entusiasmado con una protesta que le regalase un faro a la casa de Campo, después de recibir el escrito de Roque ya no estaba entusiasmado, denegó la autorización. El Ayuntamiento de Madrid lo mismo. Ya hablaban conmigo en otro tono.





El faro estaba siendo construido en el almacén de faros del puerto de Vigo, fuera de horas de servicio y a nuestras expensas. Resinas Castro nos adelantó el material y la factura, por si acaso. Colaboraron en el trabajo todos los fareros de la provincia, la prensa local lo difundió, los periodistas de entonces nos apoyaron sin reservas. Aquel domingo soñé que Roque era un espía del Director General de Puertos, que el apoyo político de Orlando, el Director General de la Marina mercante Rafael Lobeto Lobo iba a conseguir el Salvamento Marítimo canjeándolo por los faros, daba más tajada, aunque en los países de referencia de España (Usa, R.U.) la legislación atribuía el Salvamento a los Puertos y los Faros a los servicios de Marina mercante. En el sueño todo el mundo me traicionaba, yo me quedaba con el culo al aire.


Aquella mañana de lunes empecé a escuchar ruidos en el viejo teléfono del almacén. Podría se normal, pero el día que escuché los ruidos, un tipo estaba trabajando en una arqueta del teléfono de los muelles, vino a pedir una herramienta, luego vino a pedir hacer una llamada. Le oí decir: "Hemos terminado". La que luego fue ministra de los Medios:Ambiente, Rural y marino, ya había empapelado a algún empleado del Puerto (Xan Traba, q. e.p.d.) de baja por gripe, seguido por una empresa de detectives mientras daba un mitin. Xan que estaba en Contabilidad se quejaba de que la factura de los detectives eran dos meses de su sueldo. Todos los indicios dispararon ese sexto sentido que siempre tuve tan aguzado. El comisario del puerto y su ayudante empezaron a visitar el almacén de faros.


Me fui a un locutorio y llamé a todos los fareros de confianza. Les dije que creía que tenía en teléfono pinchado, que llamaría desde el teléfono oficial para convocarles en Madrid, que me dijesen que si a todo, que todos los libres de servicio traerían a su familia. Pero que no apareciese nadie por allí. Orlando había conseguido una reunión con Navas y el Director General para un sábado de mañana. En Vigo los fareros de la Provincia en el asombroso número de doce pusimos según las instrucciones de Rafael Lobeto a Orlando una pancarta que rezaba Faros a Marina Mercante, y en una rueda de presa expuse mis temores de que el faro construido en poliéster no podría salir del puerto para plantarse en el Ministerio de Obras Públicas en la Castellana. Siguiendo instrucciones del Gobernador Civil Capitán Mercante Jorge Parada Mejuto, el Jefe de Aduanas dio orden de que el Farito no saliese en su camión, por si era de contrabando, la intervención del vista de aduanas y de la policía delante de los periodistas y fareros que acabábamos de ser desalojados de los locales sindicales del puerto, hizo que los periódicos locales pusiesen una foto mía rodeado de pasmas en primera plana: "Represión a los fareros en Vigo" . Dejamos el vistoso farito aparcado en el muelle, la presidenta del puerto, luego ministra, Elena Espiosa Mangana dio orden de que se pusiese un bloque de granito de veinte toneladas que impedía mover el camión. El hábil consejo de un pelota, un Ingeniero técnico que reparaba su coche en los talleres del puerto y llevaba personal y maquinaria pública para arreglar sus propiedades, un Julio Valderrábano, todopoderoso hasta jubilado, fue el que produjo la orden a los exportadores de granito de bloquear el camión.


Al día siguiente tras una tarde y una noche de infarto estaba a la hora convenida, las once, frente al Ministerio. Había quedado con Orlando Sanchez, el farero de Tapia, la supuesta manifestación estaba convocada a las doce. La mierda de sueldos que nos pagaban hubiese supuesto un esfuerzo económico brutal para mis compañeros y sus familias. En toda España eramos trascientos veinticinco. En los jardines de los Nuevos Ministerios había aparcadas unas cincuenta "lecheras", conté entre seis y ocho antidisturbios por lechera, es decir el Gobierno había movilizado a un antidisturbio por farero libre de servicio y cada miembro de su familia. Observé a los antidisturbios y pegados a las columnas de los soportales había unos con pinta de jefes. Vi venir a Orlando por el otro extremo. Me acerqué al que me pareció el Jefe de los policías:


-¿Manda usted la fuerza?



-¿Y usted quien es?. Preguntó de muy malos modos.


-Me llamo Mera, soy el vicepresidente de la Asociación Nacional de los fareros.


-¡Coño!, ¿van a venir muchos?.


-Venimos aquel - señalando a Orlando- y yo.


-¡Esta gente está loca! dijo el hombre al que le habían jodido el fin de semana, dándose una fuerte palmada en la frente.


Me dí media vuelta y me fui hacia Orlando, que estaba explicándole la situación a un pobre chico de la última oposición, en prácticas en Alcobendas, que había tenido un soplo y quería estar. Por lo visto en el Ministerio no tuvieron soplos normales. Es lo que tiene nombrar gente de plantilla o advenediza con el título de incompetente.


Próximo capitulo: Nuevas acciones, negociación, dimisión y ostracismo.

domingo, 3 de abril de 2011

FAREROS: Una forma de vida que se perdió.


Faro de las Islas Sisargas. Allí servía Castro, un Capitán de la Marina Mercante que a ratos libres estudió Bellas Artes. Foto:http://www.farosdelmundo.com/pagina.php?id=1149

Nunca me gustaron los funcionarios. Cuando me hablaron del Servicio de Señales marítimas y me dijeron que eran funcionarios medité unos minutos la idéa (Todo el mundo sabe que mi máximo de meditación son cuarenta segundos) me inscribí y me presenté a las oposiciones. Los veintidós aprobados podríamos comernos el mundo, o fumárnoslo. Algunos queríamos cambiarlo. Hacer un servicio público moderno, que fuese reflejo de una sociedad por venir. Que incorporase las tecnologías que iban llegando a un país de burócratas. Podía ser buen momento. Era la transición y cualquier cosa era posible. Pedí el Balizamiento de Vigo, una agrupación de más de cuarenta señales que funcionaban con tecnología anterior a la segunda guerra mundial.

Poco a poco las cosas volvieron a su cauce, gente muy moderna y eficiente fué arrinconada porque decían era del Opus, o porque no se afilió. Me estoy acordando del Ingeniero José Hernando Requejo, limpio, trabajador y amante de la tecnología de los faros, a los que les importaba un comino la vena teológica del buen hombre. En su lugar pusieron a un dócil como Jefe de Servicio. Eran ya los tiempos en que los socialistas eran consejeros delegados de todo. Los yupis. Al parecer exclamaban esto cuando veían en su cuenta corriente el resultado de sus operaciones mercantiles con dinero ajeno. Se afiliaban, eran independientes con-pactos, eran listos y jóvenes (relativamente) y sobre todo eran callados con el mando. En la última etapa de Felipe González, procedente de la UGT, llegó a la Dirección General de Costas un tipo que sacó una Ley de Costas. No estoy seguro que fuese el motivo, pero el chalet que su padre había construido cuando era Gobernador Civil de Pontevedra en la etapa más dura del franquismo quedó sin competencia en primera linea de playa. Aquel proyecto de Ley hizo que al ser nombrado Borrell Ministro le confirmase en el cargo y le añadiese los Puertos. Para que hiciese un anteproyecto de Ley de Puertos. No cito su nombre, porque hace poco lo cesaron y no vaya a ser que lo nombren otra vez. Excepto un breve periodo en Venezuela haciendo obra pública, los últimos veinte años ha vivido del presupuesto y sin hacer oposiciones ni presentarse a elecciones. Pertenece al tipo de vasca que han convertido nuestros puertos en lugares de ocio. Ha sido presidente de un puerto, director general, secretario de estado, con el psoe y con el pp. Luca de Tena el director de un periodico que se llama "A nosa terra" me decía en su educado gallego:

-Este tipo estudió conmigo en los jesuitas, no sé como acabó Caminos: era un burro.

- Habrá espabilado, le dije, la política hace milagros.

Otro militante socialista, candidato a una alcaldía y miembro o ex- del Opus Dei fue nombrado Jefe de Costas de la provincia de Pontevedra y simultaneamente de la de Lugo, los peones tuvieron que ir a Magistatura para cobrar, pero él cobraba dietas todos los días, no se hizo rico a pesar de ello y de liquidar posteriormente una renombrada empresa de construcción.

Viendo la que se nos podía venir encima y dispuesto a pelearlo, a los tres últimos jefes de costas les había pedido informes sobre mis capacidades que incluyesen el grado de satisfacción de los clientes. Cuando me enteré del Anteproyecto de Ley de Puertos le pedí a mi polifacético Jefe el mismo informe de grado de satisfacción alcanzado. Mis servicios al Estado habían sido placenteros: "A entera satisfacción de esta Jefatura", escribió.

La Asociación-Nacional-de-Técnicos-de-Señales marítimas, que presidía un farero llamado Cernuda que en aquel momento se dedicaba con la más absoluta inocencia a pedir complementos especiales por horario nocturno había convocado su Asamblea anual. Me pareció de recibo ir allí y exponer mis temores. Una privatización encubierta, automatización de los faros habitados y contratación de empresas de servicios para las plazas ocupadas por los 325 variopintos, pues había desde Ingenieros industriales hasta medicos, pasando por marinos mercantes y economistas, las plazas de "confianza" las ocupaban por Ley los más indocumentados. Me dijeron que era un mensajero de Lorenzo Donado, entonces Jefe del Servicio, y que no querían esquiroles que fuesen a meter miedo a la Asamblea. Me puse en contacto con las centrales sindicales CCOO y UGT me dijeron que estaba defendiendo "intereses sectoriales" de los funcionarios. Solo me prometieron apoyo la CNT y el sindicato nacionalista CIG. ELA-STV dijo que ellos querían hacer país- los falangistas le llamaban hacer Patria- y que pedirían la transferencia del servicio de faros al gobierno vasco. Ya tenían transferida la linterna de los puertos de refugio. El autor del decreto había reservado al Estado la óptica (que va dentro de la linterna).

Un farero, Miguel Angel Sanchez Terry , estaba desolado por la privatización y asustado de que el Ministerio no publicase su trabajo Historia de los Faros Españoles, que le había llevado a investigar durante años en archivos de España, Cuba y Filipinas, la presentación que enlazo puede dar idea de su forma de trabajar. La publicación de los cinco tomos de la extraordinaria obra solo podía ser enfrentada por el Ministerio en un país de bañistas. Pidió entrevista con el Director General para ver si iba a seguir adelante con el proyecto, Lorenzo Donado se ofreció a acompañarle y cuando intentó acceder al despacho la secretaria se excusó diciendo que la entrevista era para Sánchez Terry. El desprecio tenía que ver, al parecer, por la certificación de unas obras no ejecutadas por orden superior para que no se perdiese el presupuesto y que supusieron que el contratista emigrase a Tailandia, con la pasta, naturalmente. ¡Tanto tiempo en carreteras y no saber hacer estas cosas! Lo único positivo para el sector marítimo español de esa época fue el trabajo de Terry y unos cuantos que se forraron para redistribuir la riqueza por el mundo. Era una época de Roldanes.

Éramos pocos fareros, diseminados por toda la geografía, pero algunos estábamos dispuestos a que un grupo de desamparados fuésemos un grano en el culo de un partido ya corrupto y de un sistema que margina a gente válida. Esta es la opinion que tengo de la situación y de algunos de los personajes con los que tuve algún trato.

En una asamblea que convocaron nuestros compañeros del Centro Técnico de Señales marítimas, se decidió que la Asociación convocase elecciones, propuse crear una candidatura con todos los sindicatos, que yo sería el Vicepresidente, con un Presidente más dialogante. Encargándome de dar caña al anteproyecto y buscar apoyo en los sectores afectados (Sector Marítimo). Para Presidente se ofreció Orlando, el farero de Tapia, militante socialista y de la UGT, que aseguró tener contactos políticos que apoyarían nuestras propuestas de modificación de la Ley. A mi en ese momento me daba igual, sabía que debíamos pelear un guerra perdida, yo no podía ser presidente porque siempre fui un indocumentado, no por que no sepa, sinó porque pierdo los papeles.

El ponente confió el Anteproyecto a un Ingeniero muy ambicioso, Mariano Navas, era el Jefe de Gabinete del Director General. Luego con el P.P. él fue director general y nombró a su antiguo Jefe Presidente de un puerto asturiano, creo que Gijón, al Presidente de la comisión de Industria que aprobó el Proyecto de Ley lo nombró presidente del Puerto de Huelva. No se pierdan ustedes el próximo capítulo: Trescientos antidisturbios para dos fareros. Continuará...

lunes, 28 de marzo de 2011

ESCRITORES EN GALLEGO. Francisco Varela Losada.



Mis abuelos, mis padres y yo somos gallego-parlantes. Me aterroricé cuando la lengua entró a formar parte de la ideología nacionalista como seña identitaria y no como vehículo de ideas. Los afortunadamente breves periodos que estos ideólogos permanecieron en el gobierno de la autonomía fueron aprovechados para inventarse una lengua cuyos recursos gramaticales y semánticos se alejen del castellano y del portugués, sus hermanas o hijas romance. Los penosos intentos de "celtizar" el idioma que sobrevivió a imperios y dictaduras han dado como resultado que los jóvenes siempre sabios, desprecien lo expresado en esa lengua, la consideren asignatura hueso-de-plástico y generen en su cerebro una aversión a otras asignaturas troncales que por imposición legal o del profesor se dan en la lengua territorial. Tiene razón la mayoría de los jóvenes al no escuchar el penoso discurso artificial de los políticos. Al no participar en el patrioterismo chabacano de los que pretenden forrarse siendo cabeza de ratón, los grupos de patriotas a lo Chávez que se apropian de recursos mientras su pueblo es cada vez más un museo donde los escasos asistentes a los parvularios llevan mandilón con banderita y se les enseña más a ser patriotas que personas.

Las lenguas siguen vivas a pesar de los lingüistas. Solo las mata la decadencia histórica y de ellas nacen otras nuevas, que son irremediablemente la suma de muchas decadencias.

FRANCISCO VARELA LOSADA es el autor de "Un epitafio axeitado". En castellano: Un epitafio adecuado, su primera obra. Me gusta por estar escrito en un gallego que mi abuela analfabeta disfrutaría si se lo leyesen. Es una historia de detectives, novela negra llena de luces, generadas por la inteligencia y el sentido del humor del autor. Es un joven que se gana la vida en lo que puede. Capaz de buscársela lejos de su licenciatura, navegando mares o fregando platos. Espero por el bien de las lenguas vivas que pueda ganarse el sustento escribiendo libros. Un castellano parlante culto puede entendernos sin traductor simultaneo. Los gallegos algo leídos entendemos a los autores catalanes sin problemas. Como en cualquier buena novela negra los asesinos de las lenguas son los que dirigen las políticas lingüísticas, una pena que algunos enseñantes sean matones a sueldo.


TITULO: Un epitafio axeitado. ISBN: 978-84-15166-05-4

Edicións Morgante. 2010.

viernes, 18 de marzo de 2011

El "CELINA" en Rincón de M'diq.


Rincón era un pueblo turístico, había unas capacidades que otras ciudades que habíamos visitado no tenían. Decidimos visitar Fez, antigua capital del Sultanato y Volúbilis, una de las ciudades romanas mejor conservadas que he visitado. El Foro, los baños, el templo de Venus, mosaicos y vías se conservaron gracias al desprecio del islam por lo latino y gracias a la maleza.

En el pequeño puerto deportivo de Rincón, un funcionario de policía hacía los trámites. Entre otros nos extendió un pase y retuvo nuestros pasaportes. Acostumbrados como estábamos Herminio y yo a los abusos de las autoridades, le dejamos hacer. Mi compañera de viaje protestó enérgicamente - con razón- pero le dijimos que dejase correr el asunto. Le comentamos al expansivo funcionario nuestra intención de viajar y el se apresuró a ofertarnos un conductor, hispano hablante, honrado y con un buen coche. Me imaginé enseguida un policía libre de servicio.

El hombre era un buen hombre, muy amable con nosotros y con los niños, solo se salió de sus casillas ante los comentarios impertinentes para él de la madre de mi hijo menor.

-¿Cuantas mujeres tiene el Rey?

-Todas.

-¿Como todas?

-Si, el rey es nuestro señor y puede disponer de todas nuestras mujeres.

-Dicen que el hijo del Rey es maricón...

Le dí un codazo.

-¡Quieto, me haces daño! Esta chica es tonta y es un peligro, pensé.

-¿Y quien dice esto? Preguntó el taxista.

-En España lo dijeron algunas revistas.

El conductor casi paró el coche. Pensé que iba a sacar una pistola, desvalijarnos y dejarnos en medio de los montes de Ketama.

-Pues en ese caso, cualquier marroquí tiene derecho a ir a España y matar al periodista que escribe esa mentira. Lo dijo mirándola a la cara vuelto de espaldas a la carretera y su cara daba miedo.

-Mohamed, no se enfade, ya sabemos que ustedes, como nosotros, veneran a la Casa Real, que es una bendición para su pueblo. La señora no quiere ofenderles, en España desde hace poco la prensa es libre, y aún no se acostumbró a decir solo la verdad.

Al llegar a Fez no nos dejaban alojarnos en el hotel sin pasaporte o sin una autorización de la policía. Nuestro chofer lo arregló enseguida. Eso me confirmó mis primeras sospechas. En cuanto estuvimos solos le expliqué a S.M. que estábamos en un país extraño, cuyas costumbres no conocía y sería más seguro para todos que cuidase sus comentarios. Después de culparme de no tener pasaportes y haber contratado a un tipo a sugerencia de un pasma, como machito avispado que soy, aceptó moderarse. En Fez contratamos a un guía, la "Guía del trotamundos" no nos protegía del acoso de guías, vendedores y niños. Un guía nativo, con traje y deportivas, si.

Recorrimos los curtidores, la universidad islámica, mezquitas, zoco y la kasbah, comimos en donde nos dijo y Herminio compró alfombras para sus hijas. El hospital para animales construido, según el guía por una excentrica norteamericana, ocupaba el equivalente a dos manzanas de la medina. Al lado de su muralla tres burros esperaban turno. Herminio dijo en voz baja, "Mira, como en la seguridad social". Frente a la entrada principal un cementerio de mascotas, con los consabidos "My beloved" y bajorelieve de un perro pequinés con fecha del deceso. Algo mal hecho, que los mulsulmanes no tienen costumbre de tallar personas ni animales. Al día siguiente salimos con nuestro chofeur en su Mercedes rumbo a Volúbilis, el foro, el arco de Caracalla, y en el templo de Venus con mosaicos el chófer me decía: "C'est mervelleuse, même la maison des putains". Yo miraba a S.M. esperando una intervención, pero se cortó.

-Oui, Oui, c'est magnifique. Dije.
Una breve visita a Meknes y un día en el zoco de Tetuán completaron el ciclo del Norte de África del Celina, aún hicimos un viaje a Baleares dos años más tarde esa vez más tranquilos, Herminio, los niños y yo. Después, le compré el barco y lo trajimos a Vigo Héctor y yo en el año noventa desde Algeciras. Lo vendí en el noventa y tres y ahora está en el Náutico de Vigo. Lo visito todos los meses.

Llegada a Algeciras, regreso a lo cotidiano: la boya del Salgueirón a la deriva, el faro de Cabo Home sin corriente por vandalismo, la traída de aguas de Cabo Silleiro está podrida y no tenemos presupuesto. La recién reparada cubierta de Cabo Estay mete agua.

Poco tiempo más tarde oí al incompetente Director General de Puertos, en la siguiente etapa ascendido por Zapatero, decir que los fareros eran unos funcionarios que cuidaban de un semáforo.

Pero la guerra perdida de los fareros es otra historia.

lunes, 7 de marzo de 2011

CELINA. Policía Montada de la Tercera edad.

Foto: Faro de Melilla.
Salimos de Alhucemas con la intención de llegar a tiempo para pasar los carnavales en Melilla. Atracamos a la popa de un buque hidrográfico de la Armada. Nos amarramos a unas defensas de rueda de camión del muelle, que impedían que la marejada dañase el casco y nos ayudaban para desembarcar. Melilla es un queso de gruyere en cuya cima se encuentra un hermoso faro donde fuimos muy bien recibidos por el encargado y su familia cuando me identifiqué. Bajo el faro, en la boca de los abandonados túneles de las defensas de la ciudad grupos de contrabandistas, ilegales, y rateros de muy poca edad se refugiaban. Ropa y alimentos manufacturados para Marruecos y hachís para España.
Los carnavales se celebraban en la parte más europea y militar de la ciudad, charangas musicales y grupos de disfraces convergían en una plaza. Me gustó mucho una comparsa de unos veinte policías nacionales que se llamaba "Policía montada de la tercera edad". Iban los apuestos jinetes con sus piernas simuladas colgando de los costados de una viejecita simulada que le salía entre las piernas reales convertidas en piernas de viejecita. A un par de retrasados no les debió de dar tiempo a hacer dos viejecitas y dos policías montados y uno de ellos, pobre, hacía de viejecita, yendo el otro montado sobre él. La música que regía los movimientos de jinetes y monturas era rápida y ritmica, lo hacían muy bien pero creo que el policía-viejecita por su aspecto al terminar la función fue baja definitiva del cuerpo al día siguiente. Cenamos, regresamos al barco y nos acostamos. Oí ruidos pero salí y solo el foque mal aferrado, se movía con el viento golpeando el estay. Me volví a dormir enseguida.
La voz de Herminio en la camareta:
-Coño, ¡Pero si es un ladrón! ¡Ladrón, ladrón!
Salí como pude de la litera de proa, que compartía con S.M. y el serón del niño, en pelotas, Herminio ya había salido. Al pasar por la escotilla eché mano al cuchillo que estaba en su funda, en la defensa que estaba en el muelle vi un bulto, me cruzó como un relámpago la idea de Herminio en el agua y el ladrón dispuesto a saltar a tierra. Cuando estaba saltando sobre el bulto, cuchillo en mano, se irguió, las luces del muelle iluminaron la cabeza blanca de Herminio y al esquivarlo me fui al mar. Mientras, el suboficial de guardia en el barco de la armada corría pistola en mano tras el ladrón, lo atrapaba y recuperaba nuestros bolsos con nuestra documentación y dinero y la cazadora de Herminio. A continuación soltó al chico y vino a devolvernos nuestras cosas. Herminio ya había trepado al muelle y yo debía de tener el aspecto de un dios griego, en pelotas, cubierto de mierda del muelle, con un inútil cuchillo en la mano y resoplando del susto y el esfuerzo de subir a bordo sin escala.
Mientras me secaba, Herminio tomó sus pantalones grises de tergal, que estaban bajo la colchoneta, que por la noche hacía las veces de plancha, comprobó que su millón de pesetas seguía allí y con inmensa ternura, abrazó sus amados pantalones y dijo:

-¡Mi amor!

martes, 1 de marzo de 2011

El Celina. Carnaval en Marruecos.

Foto:http://prince0de0rif.skyrock.com/2198493417-Villa-Sanjurjo-AL-Hoceima-Alhucemas.html

En Alhucemas vimos algunas de las carencias del Servicio Exterior español. Tanto en esta ciudad como en Tetuán y creo que Rabat, el Ministerio de Asuntos Exteriores mantenía un Instituto. Los niños marroquíes aprendían español y hacían el bachillerato. El Instituto tenía todos los avances, laboratorio, aula de informática (1987!) y algunos atrasos, clases de religión que impartía un simpático, mayor y permisivo cura, compañero de dominó del Imán de la mezquita, a los pocos alumnos hijos de profesores españoles. Se quejaban los profesores que cuando los chicos acababan el bachillerato a expensas del erario español, se les dejaba y solo si sus padres podían sufragar la formación superior en España continuaban estudiando aquí. Los franceses, en cambio, a los alumnos francófilos y brillantes les pagaban la formación superior, con lo cual obtenían cuando estos alumnos alcanzaban cotas significativas de poder acuerdos comerciales inmejorables.
Una antigua alumna hacía de administrativo en el Instituto. Había vuelto de la Facultad de Farmacia de Salamanca para casarse en un matrimonio concertado. Su marido resultó, según ella ser impotente, y según él ella tenía una virginidad arreglada, el caso es el padre no quería devolver la dote. Creía que su hija del alma era una joven farmacéutica, con mala suerte en el amor. La chica me contó que su padre había comprado una farmacia aportando el dinero de la dote, pero en Marruecos es como aquí, el Caid administra la justicia con calma y como aquí hace cuarenta años, la mujer casada no puede obtener el pasaporte sin permiso del marido. Además, como aquí, para tener una farmacia hay que ser farmacéutico. Y la joven no lo era. Le faltaban tres asignaturas, pero entre fiesta y fiesta no se atrevió a decírselo a su padre, por tanto le dijo que no podía recoger el título al no concederle el marido permiso para viajar. El padre, al que no conocí pero que no parecía pararse ante ningún obstáculo, fue con ella al consulado, allí hicieron un poder a favor del padre, para representarla en España.
Con el padre en Salamanca buscando un título no obtenido, con su hermano en Alicante estudiando en la Escuela-Náutico pesquera, eso creía el padre... la pobre chica no sabía lo que le esperaba.
El último día que estuvimos juntos le pregunté como iban sus cosas.
-Mira, dijo, para mi padre es un golpe duro, yo no tengo la carrera acabada, pero él apalabró una farmacia. Tiene un pesquero pero mi hermano dejó sus estudios, vive con una española, que tiene un hijo de otro, tiene un bar donde se vende alcohol...Nuestro padre llamó hoy desde Alicante. Cuando cogí el teléfono y dije "soy yo papá", colgó.
Nos fuimos de Alhucemas (Al Hoceima), fundada como Villa-Sanjurjo, sin saber como acabó la historia. Queríamos pasar los carnavales en Melilla. Pero la vida es toda un carnaval.

miércoles, 16 de febrero de 2011

EL CELINA. Marruecos 1987.

Los niños, Héctor y Daniel con s.m. y Herminio.


Imagen:http://afrycar.files.wordpress.com Me parece que Está tomada desde el Norte.
En las Chafarinas conocimos la existencia de la Companía de Mar del Ejercito de Tierra. El Cabo segundo representante estaba encantado de tener gente anfibia allí. Le pregunté si no pescaba con la lancha de Servicio, una pieza de trasmallo, un palangre,..Me recordaba el pesquero de Mohamed en Orán. Dijo que lo tenían prohibido, que las islas como el Peñón de Alhucemas, no tenían reconocidas aguas territoriales y que tanto los pescadores como las patrulleras de la Armada de su majestad Hassan II se mosqueaban bastante si veían aparejos en el agua. Estuvimos buscando a la última foca monje del Mediterraneo, pero no se nos ofreció la oportunidad. En el paseo, aquel cabo me contó como obtenían a menudo dinero marroquí y productos para consumo en fresco, como carne, pescado o legumbres. Su relación personal era tan fluida con los pescadores y las autoridades que cuando estaba de turno en la isla les traía lo que le habían pedido en el viaje anterior: Una pieza de tela, un televisor, un toca discos (que antiguo). Si estaban involucradas las autoridades les llevaba el material hasta el puerto de Cabo de Agua. Entonces iba con el cabo-compra y hacían la compra en el mercado y se gastaban los dirhans obtenidos. Si se hacía el trato con pescadores, el intercambio se hacía en la mar, normalmente pescado, aceite y verduras.
-Tenemos que ir a Cabo de Agua, pensamos Herminio y yo.
Menos de una hora de navegación y estábamos entre los pesqueros marroquíes. Salimos al mercado, compramos frutas y verduras, dátiles, aceite de oliva y estuvimos un ratito de charla con los vendedores. Difícil, pues solo algún antiguo emigrante hablaba algo de francés y nos hacía de intérprete, entre ellos hablan el chedja, que es la lengua de los rifeños. Posiblemente entendieran francés y/o español pero no decían ni una palabra. El pueblo era pequeño, sin miseria pero pobre, con la pobreza limpia de pescadores y campesinos. Salimos para Alhucemas. Ninguna autoridad vino en Alhucemas ni en Cabo de Agua a pedirnos la documentación, ni a despachar el barco. Alhucemas era una ciudad-campamento militar hecha por los españoles para proteger las fabulosas minas del Rif. Su puerto al pié de acantilados era un abrigo precario. Vimos un balandro mas grande que el Celina, moderno y bien equipado. Estaba fondeado con la popa al muelle. Hicimos lo mismo, nos pusimos a su costado, con nuestra ancla dándole resguardo más que suficiente. Un hombre de unos cuarenta años, francés sin duda, pero con chilaba y babuchas, empezó a afanarse en poner defensas en su costado.
Debo reconocer que el Celina parecía un barco de mendigos, hoy diríamos una patera, no inspiraba mucha confianza. Pero tampoco era para tanto. El hombre me hablo en español:
-¿Van ustedes a estar mucho tiempo?
-Algunos días,¿Y usted?
-El tiempo que Dios quiera.
-Entonces vamos jodidos, dije.
-¿Que dice?
-Que si dejamos nuestros destinos esperando que los resuelva Dios, vamos jodidos.
Se metió en la cabina como un hurón. Desde ese momento una mujer pelirroja y bellisima y una niña preciosa salían de vez en cuando a mirarme mal.
Un joven me dijo que diese un cabo de proa al fondeo de un pesquero grande que estaba al otro costado y así lo hice. Se llamaba Rashid, era pescador, pero no le gustaba, quería vivir tranquilo y fumar hash, pero su vida era una sin vivir. Hablaba un español al uso.
-El patrón me dice: "Vigila la maría, mira la ricasa".
Terminé harto de la maría y la ricasa , pensé que serían peces. Hubo ricasa esa noche.
Por la mañana Rashid vino a vernos.
-Esta noche mucha maría y mucha ricasa.
-Si Rashid, esta noche con el levante hubo mar y resaca.
Mientras hablabamos el francés largó cabos y zarpó.
-¿Le conoces?
-Si, se ha convertido al islam y lleva dos años por aquí, su mujer es una gitana española.
-Caray!
Por el pueblo se corrió la voz de que unos colgados españoles estaban en puerto. En el café, los residentes españoles, un viejo marica y los profesores del Instituto Español abordaron a Herminio que estaba buscando una partida de dominó. Nos invitaron a visitar el Instituto y una de las profesoras, que tenía hijas de la edad de Héctor, nos invitó a su casa. Herminio encontró pareja de dominó con el marica y jugaban contra el cura de la misión española que hacía pareja con el imán de la mezquita.
-Padre,¿ cuantos años lleva en la misión?.
-Mas de veinte.
-Y..¿Ha conseguido muchas conversiones?
-Ni una, pero hay que perseverar, un día viene el espíritu santo y se convierten todos.
(Continuará) Mañana pondré más fotos. Malas, eso si.