jueves, 27 de mayo de 2010

NUBE VOLCÁNICA. EL ALEMÁN.



Imagen de la web.

Una nube volcánica visitó el aeropuerto y como consecuencia de ello lo cerraron. Los fabricantes de turbinas de avión establecen que cantidad de ceniza pueden recibir. Es como lo del tabaco. Inhalar ceniza volcánica produce impotencia en los aviones.
Mi colega anterior me avisó que no diese datos a la prensa, que los modelos numéricos de predicción de la evolución de cenizas volcánicas los llevan los británicos y esa gente se mosquea por nada.
Cuando sonó el teléfono a los quince minutos de hacerme cargo del turno, pensé: Ya empezamos.
Pero no, era el recepcionista de Aena.
- Mera, que están aquí las azafatas que no tienen a nadie que hable alemán...
-¿Y?
-Que hay un señor al que no entienden...Si pudieses echar una mano...
Bajé, pensé que era del Este, que los hacían aprender ruso. Los occidentales casi todos entienden inglés y/o francés.
El alemán tendría mi aspecto si hubiese yo seguido navegando y no me cuidase mi Santa. Le expliqué con mis cinco palabras que estudio alemán pero no sé casi nada.
Me dijo que iba a Frankfurt y que había perdido su conexión , no tendría vuelo hasta el día siguiente, que si podría dormir en el aeropuerto.
Los de seguridad dijeron que no. El aeropuerto se cerraría desde la una hasta las cinco. Les pedí que lo identificasen y lo subiesen a la oficina, donde podría utilizar el diccionario del ordenador y simultanearlo con mi curre.
- Estoy trabajando aquí desde hace seis semanas- me dijo el alemán -y ahora intento llamar a mi jefe y no contesta.
-Y ¿como se llama su empresa?.
-Baas...
-Y donde están trabajando?
-No sé. Vine en taxi.
-Wir arbeiten im Schlachthof. (Trabajamos en....)
Pensé: Hof es estación pero...¿ Schlacht?
-Me escribe Schlacht, por favor.
Cuando iba a teclear el palabro en el diccionario, le brillaron los ojos, sonrió y dijo
-Schlacht.... Kuiiiiick, Kuiiiick , Cuuuuiiiiick.
-Matadero de Porriño?
-Avise por favor al alemán encargado de "Baas", que tiene a un empleado perdido en el aeropuerto....
Dejé al alemán en la salida y volví a contar nubes (Wolke erzahlen) muy satisfecho. No hay nada como hablar idiomas.



sábado, 15 de mayo de 2010

AHORA YA SOY ESQUIROL.


Esta mañana al entrar en el curre había moscas, de las gordas, verdes.

Además de bajarnos el sueldo el Gobierno, los sindicatos nos lo bajan un cinco por ciento con la pretendida huelga de funcionarios públicos del día dos de junio. Y además con el aplauso de la mayor parte de la población. La misma panda de hijos de puta que ha tragado con los contratos precarios, incluyendo los de muchos funcionarios, sodomizados por una salchicha de prebendas, los mismos que han pactado con la patronal convenios que no resuelven nada, los mismos que se han forrado con cooperativas de viviendas que no entregaron, con compañías de seguros que quebraron, nos van a decir como debemos defendernos. Un día de estos escribiré como se han privatizado bienes y servicios del Estado que redundaron en beneficios privados y con los que los sindicatos estuvieron de acuerdo, hablo de CCOO, UGT, CIG y últimamente CSIF, firmando pactos con la Administración o el reconversor de turno.

La gestión privada de los dineros privados sabemos por la situación actual a que conduce. La última etapa del felipismo hablaba de la gestión privada del sector público. Me sumo a la iniciativa con esta propuesta:

Habría que buscar algún país de educación escandinava y entre sus empresas encontrar una de gestión de recursos financieros y humanos. De los empresarios de aquí no, que nos roban. Modificar la legislación y por un sistema de voto electrónico ofrecer el gobierno del país a empresas que reunan las condiciones antedichas: Primera, no ser de aquí. Segunda, eficiencia probada en gestión. Se haría mediante una puja de las empresas a la baja. Esa empresa tendría un contrato mercantil, con responsabilidad personal de todos sus directivos quince años después del periodo de contrato (Cinco años). La Casa Real debe mantenerse y sus funciones contratarlas a una Compañía con experiencia teatral, propongo Els Joglars. Mucho más barato y divertido. A sus miembros actuales seis meses de desempleo y un año de ayuda familiar.

Los tipejos de la Oposición y el Gobierno, han fabricado entre todos un monumento a la incompetencia, a la mediocridad y el despilfarro cuando no al robo puro y simple. Y ahora los mismos gilipollas que cambiaron los atrasos de nuestros congelados sueldos por un plan de pensiones en fondos que confiaron al BBVA hace unos doce años, se atreven a decirme que haga huelga. Me parece más elegante venir trabajar y a ver quien es el lameculos que se atreve a llamarme esquirol.

domingo, 9 de mayo de 2010

GENTUZA.


Me gustaba mucho "Cámara Café". Cuando el Jefe decía: ¡Gentuza!, yo me fijaba en los empleados, representación todos ellos de la desgracia de España y tal vez de otros países. Indolentes, burócratas, pedigüeños e inútiles incluyendo al insultador.

Un escritor, no recuerdo quien, decía en una entrevista que España es un país de oportunidades perdidas. Así me parece, cuando parece que toma carrera para saltar los obstáculos de la Historia, se desfonda (porque la dejan sin fondos) o un hijo-puta le eleva la valla y el país se da un morrazo espectacular, queda a la cola de sus competidores y tarda cien años en levantarse. El relativo bienestar de los 80 y 90 junto con la ayuda de los países comunitarios hicieron que varios millones de españoles retornados de Suiza, Francia, Alemania ... pudiesen integrarse en su sociedad de origen, trabajar, montar pequeñas empresas, jubilarse... es decir, vivir. Se creó la oportunidad de que la generación que tiene hoy entre treinta y cuarenta años sea la mejor preparada de la historia de España. Esa generación ha sido sometida a la humillación del contrato precario, de una explotación laboral tan brutal como la de la post-guerra. "Si no estás de acuerdo, vete" dice el empresario o peor aun, su lameculos ante el menor síntoma de discrepancia. A los del franquismo nos trataban de Usted, estos hijos de puta no mantienen ni el tratamiento. Nuestros mejores cerebros han tenido, como siempre, que emigrar dando sus conocimientos y esfuerzo a sociedades que no pagaron su formación. Científicos e intelectuales españoles pueblan universidades y empresas en los cinco continentes. Aquí, la universidad, la administración y la política están pobladas de trepas e ineptos que mantienen una gestión burocrática y corrupta del Estado, explotan en condiciones cercanas a la ilegalidad a sus trabajadores más capaces- interinos, temporales, trabajadores de sociedades y agencias estatales,...- con contratos absolutamente despiadados y precarios. Mientras sus consejeros se ponen unas condiciones que ya quisieran para si los chorizos de Fortis Bank, nuestros altos cargos son los mejor pagados de Europa, es decir, del mundo, el país se desangra entre falta de ideas e iniciativas y exceso de discusiones bizantinas sobre quien la tiene más larga.

Los curritos como estamos acojonados con la posibilidad de que nos echen, no decimos ni pío y los sindicatos están comprados desde que se hicieron representantes vitalicios. No está quedando ni una sola institución salvable. Los viejos podemos morirnos silenciosamente y los jóvenes deberán arrasar con todo esto, poner a toda esta basca a buen recaudo (un campo de trabajo) y luchar por su supervivencia cambiando las bases. Nuestra clase empresarial y financiera, y posiblemente la de todo el mundo, no tiene autoridad moral para dirigir sus vidas. Son ¡Gentuza!. Nosotros solo somos culpables de haberlos dejado llegar tan lejos.

domingo, 25 de abril de 2010

CUERVOS.


Imagen: http://agaudi.wordpress.com/2007/06/26/la-inteligencia-de-los-cuervos/

Me pusieron a trabajar en un aeropuerto. La pista está entre dos ríos y una ría, es por esto mi lugar de trabajo una fábrica de nieblas. Lógicamente, desde el observatorio no se ven las cabeceras. Pero una cámara dirigida a las luces de aproximación nos proporciona la visión del progreso del campo de niebla hacia las pistas. La cámara estuvo una temporada fuera de servicio. El día de la reposición, al anochecer, vi en el monitor como una araña tejió su tela sobre la lente. Los hilos progresaban aparentemente desordenados. No debe ser una araña muy concienzuda. Pero mientras estuvieron las luces de seguridad encendidas, varios individuos cuya identidad no puedo precisar, tal vez mosquitos, o polillas, no se... cayeron en la red sin poder zafarse.
En los soportes de las luces de aproximación de la cabecera veinte (CAB20), o Alfa, vive una familia de cuervos, pasan horas expulgándose, se estiran, echan a los intrusos y desaparecen de mi campo de observación un minuto antes de que los aviones que toman tierra les sobrevuelen, posándose inmediatamente después del aterrizaje.
Siempre he creído que los pájaros son seres muy inteligentes e intuitivos. Aquí, a los cuervos les cortan una telilla bajo la lengua, se llama destrabarlos, se vuelven domésticos y hablan. Pero los cuervos de la cabecera veinte son cuervos reservados, elegantes en sus maneras, tímidos y moderadamente sociales.
Poco después de amanecer, el que supongo cuervo dominante ocupó él solo el poste de luz más próximo a la cámara. Los demás, de dos en dos, fueron ocupando tres postes sucesivos. Vi como el jefe negro alzó un vuelo corto, a sus espaldas la niebla iba creciendo. Puse en el parte una reducción de visibilidad en pista por niebla en las cercanías. La cámara tembló. La mancha negra de la cabeza de cuervo golpeó varias veces el cristal de la cámara. Los insectos habían desaparecido, un resto de tela brillante de humedad podía verse en una esquina del monitor. La niebla ya cubría la aproximación, ya no se veían los cuervos. Cambié el parte, visibilidad en pista quinientos metros, niebla, visibilidad vertical cien pies...
Salió el Iberia de Madrid. Me asomé a la cristalera, en el sitio donde estaba el avión había cinco cuervos. Me pareció que me miraban. Doscientos metros más allá, solo la niebla.
A Pablo Gómez Viñas, amable contertulio.

miércoles, 14 de abril de 2010

Si Baltasar Garzón fuese gallego.


Tengo corta experiencia en los juzgados, espero que por muchos años. Pero creo que a los tribunales habría que llevar gallegos rurales: gallegos jueces, gallegos acusados y fiscales. Y de secretaria a la pelma esta que dice que somos términos peyorativos. Es un hablar...

Digo yo: Llega Baltasar Garzón al tribunal. Sale la Pedorra Peyorativa:

- Baltasar Garzón Real.

- Diga.

-Pase.

La fiscal.-

- Estamos aquí para entender de un caso de ocasión de conducta prevaricosa.

- No señora, que todo son infundios y calunias, me denunció un vecino falangista, porque sabe que ya no van mandar. Deso se aprovechó un compañero que es muy trabajador y reto, pero me tiene malquerer por lo de ser internacional.

El juez:

-Aténgase al sumario.

-Ya me atengo señoría, pero es que no encuentro explicación.

-Ni la tiene señoría, dice la fiscal, mire: los representantes de los asesinados del fascismo pactaron con los representantes de los asesinados del populacho, que iban a dejarlo así, que ya habían pasado cuarenta años. Una pensión para los jubilados del ejercito fiel a la República y presos fuera de las cárceles, y colorín colorado. Para amnistiar a los inocentes hay que amnistiar a los culpables. Treinta años más tarde viene don Baltasar y la legislación internacional hecha por asesinos de mil años, y nada, que a desenterrarlos y entregar sus restos a hijos ancianos, nietos y sobrinos nietos y claro, a los dos que quedan en Falange les dice uno en la taberna, "-Mira: aprovecha y pon denuncia por prejubilación, que esta semana está de turno Varela y está hasta los güevos de garzonadas."

-Prevariación, fiscal, es prevariación.

-Ay, si . La fiscalía no carga, no ve indicios de delito en la prevariación del acusado, que ya venía prevaríado de fuera. Que vino de fuera, que no es de aquí.

-Si no es de aquí, es otra cosa, esa gente es rara... Mira que la gilipollas esta llamarnos términos peyorativos.

-Mire Señoría, que yo no soy de aquí, ni raro, llevo mucho en esto de la justicia y casi me he vuelto gallego. Lo malo son las envidias, me envidian hasta el nombre, "Garzón Real".

El juez, aparte:

- Ya empezamos, este anfibio odio fraternal va acabar con nosotros.

-Menudo pájaro está hecho usted, ...Garzón Real, Garzón Real ....

Al pasar por el acusado la Secretaria peyorativa, que de tanto juzgado tenía un asiento gallego, suspiró,

-Pena de hombre, si no fuese tan soso...

El policía al pasar pensó:

-Mira que metimos la gamba veces por culpa del tarugo este.


Yo no quiero pensar, que endeluego escribo chorradas...
A Encarnita, que sé lo que le molestan los peyorativos, es un decir...

sábado, 3 de abril de 2010

LA VIDA EN LOS BARCOS MERCANTES. II.

3er. Oficial del "Maximo Gorki". El Puente hoy.



Desmontando el pistón No. 2 de un motor principal.
Como un tipo normal podía convertirse en navegante.-
En mi caso estaría por demostrar que sea un tipo normal. Pero en los de muchos otros la incorporación a la marina mercante se producía según el embarque requiriese o no estudios:
-Por fracaso escolar, por ejemplo, suspensos en el acceso a la Escuela Naval Militar; repetidores contumaces en primero de carreras universitarias.
-Gente que había realizado otros estudios y quería ver mundo.
-Tipos como yo, que por culpa de una pedrada infantil estaban empeñados en huir del triste destino reservado a los hijos de familias pobres en una ciudad de provincias.
-Artesanos que estaban en paro (maldita crisis perpetua) y dispuestos a lo que fuese por un jornal.
-Labradores minifundistas a los que la tierra no daba de comer por mucho que trabajasen.
-Balas perdidas.
La incorporación se efectuaba generalmente en los casos del personal subalterno por un vecino o pariente. Entre la gente procedente de la pesca artesanal estaban mal vistos aquellos que se iban a navegar por cuenta ajena. Los navegantes se referían a los pescadores despectivamente como: "Ese non é capaz de sair dentras pernas da muller".

En el caso del personal titulado, lo mismo: por un compañero de estudios o de un barco anterior.
En mi caso estando en 2º de Radio en la Escuela de Náutica, no estaba seguro de que me gustase la mar, entonces pregunté en un bar que era lo peor, me dijeron que los barcos de la sardina. Pregunté por un barco de la sardina en la Isla de Arosa.
Me dijeron:"Chiquita". Me embarcó enseguida. Estuve dos temporadas y me trataron como a sus propios hijos, que compartían camastro conmigo. Un embarque está en mi libreta de navegación y me sirvió para seguir navegando de marinero, mientras no acabé los estudios en la Escuela de Náutica con clases particulares en los bares y prostíbulos de la Coruña. A los diecinueve años ya era un hombre capaz de embarcarse de telegrafista y sonrojar a cualquier persona educada. Te embarcaban porque el tráfico marítimo se había incrementado con unas cuantas guerras y una cierta bonanza económica y faltaba personal. En los barcos extranjeros los españoles éramos más baratos, y hacíamos el curre igual serenos que borrachos (eso decíamos).
Agentes y consignatarios.-
Algunos aún existen. Los agentes montaban una oficina y un "telex" que era el correo electrónico de entonces. Una Compañía necesitaba un electricista, distribuía el mensaje entre los números de telex de las agencias que tenía en lista. Había agentes que le cobraban al tripulante y a la compañía. Oí hablar de ellos, especialmente de uno de Ferrol y uno de Riveira, pero nunca me sucedió. Firmaban el contrato en España. El agente le pagaba al tripulante en pesetas y cobraba en dólares a la compañía. A eso le llamaban contratos garantizados. Eran fáciles de garantizar pues la peseta estaba bajando una media de un diez por ciento anual en el mercado internacional. Los billetes de ida y regreso de las tripulaciones eran también una fuente de ingresos, alojamientos en hoteles innecesarios, gastos de taxis... .
En los barcos españoles esta función la hacían los consignatarios, que además de hacer las gestiones burocráticas de la carga (aduanas), proporcionaban tripulantes a las compañías que los pedían. Eran más formales y solo intervenían en el contacto y los billetes. Yo solo navegué en barcos de bandera española y en banderas de conveniencia con compañías de capital alemán, estas notas son una historia de lo que he vivido, es posible que en otras circunstancias fuese diferente. En los barcos he escuchado algunas historias que se repetían con protagonistas diferentes. Por ejemplo: era recurrente la historia del tipo que está en un bar y un caballero muy elegante le llama para, después de pagarle las copas, invitarle a acostarse con su señora, que era una hembra increíble e insaciable. También el tripulante que era nombrado Oficial cuando el capitán se daba "de cuenta" de que sabía más que él. Esta me la contaron varios andando de marinero. Por esto prefiero hablar de como recuerdo y veo las cosas. En los barcos de los alemanes, los telegrafistas además de las comunicaciones y la electrónica, hacíamos los papeles y la "nónima" que era como llamaban muchos a la nómina, a veces hasta lo escribo mal de tanto oírlo...
Los alemanes consideraban las enseñanzas náuticas como las ingenierías, no eran estudios universitarios, como hoy aquí, eran profesiones con niveles que se adquirían mediante estudios y años de práctica. Para ser Oficial en Alemania era necesario tener el equivalente al bachillerato, tres años de embarque como marinero o engrasador y dos cursos en la escuela de Náutica (Fachschule), un año de alumno y un buen certificado de los Capitanes. No se ahora como es.
Aquí era: el bachillerato, dos cursos, trescientos dias de embarque como Agregado o Alumno y un examen. Ahora es diferente al ser incorporada la Escuela a la Universidad.
Convertir los estudios de Náutica en Enseñanza superior en España y desligarlos totalmente de las enseñanzas de formación profesional, convirtió en la época de Felipe González en funcionarios y altos cargos a numerosos marinos mercantes que aprovecharon el tirón para entrar en política. Hasta un ministro hubo que fue casualmente el que más daño hizo al sector : Abel Caballero, eso sí, antes pasó por una cátedra. Gobernadores civiles, Directores generales... Altos cargos, cuyos sofás nunca soñaron tener encima un culo de Capitán o Maquinista con los días de mar falsificados . El Sindicato Libre de la Marina mercante, al que estuve afiliado desde su fundación hasta que dejé de navegar (estuve mientras fue ilegal), lo emplearon algunos de estos artistas como plataforma para entrar a saco en el Partido Socialista y la Administración (Rafael Lobeto Lobo). Está bien: al no tener barcos para que se quieren marinos.
Los puertos.-
En España, como en muchos otros países, intervienen en la Administración Marítima casi todos los Ministerios: Interior, Hacienda, Sanidad, Obras Públicas, Medio Ambiente, Defensa, Comercio, Asuntos Exteriores, ... seguro que me queda alguno. Y la intervención se hacía en la época mediante la presentación a bordo de los funcionarios correspondientes, aunque el consignatario podía despachar todos los papeles. Los marineros gallegos exclamaban a verlos a pie de muelle esperando que terminase la maniobra de atraque:¡ Xa están ahí os pichicomas! A ver que cae de chanjuí.
El "Changüí" era una parte de la pesca que se daba a cada tripulante es especies, en los pesqueros del cerco. Eran dos o tres kilos de sardina o caballa. Tardé mucho tiempo en conocer el significado del despectivo "pichicoma", tuve que emigrar para saberlo. Herbert van den Burg, primer oficial del "Stardust", me señaló a los funcionarios egipcios en Alejandría y me dijo "Ah, those beach-combers", pregunté porqué eran "bichcombas (se podría promunciar así)". Me explicó que en ambos lados del Canal de la Mancha existe una especie de gente de mar muy despreciada, pues viven de los naufragios y de los objetos arrancados de la cubierta de los barcos por los temporales, una especie de carroñeros. Viven del mal ajeno. De "beach comber" peinador de playa, a pichicoma -funcionario de puerto- va un paso corto.

Cada uno de aquellos funcionarios para abreviar sus gestiones, recibían un cartón de rubio y una botella de whisky Johnie Walker. Los carabineros de la Guardia Civil ponían un guardia a bordo, que comía a cuenta del barco, para controlar las salidas de artículos susceptibles de ser contrabando. La cosa solía arreglarse con tabaco. Nunca hice contrabando, solo traje del barco un indocumentado: Un loro, un papagayo del Amazonas que había adquirido mediante trueque por tabaco, lo arreglé con un cartón de Winston al carabinero de Santander, bueno una vez vendí un transistor a un indio del Amazonas, ¡ah! me olvidaba, a veces pagaba transportes en tierra con tabaco o alcoholes. Nunca fui sancionado, pero las mayores vergüenzas que pasé en los barcos fueron cuando haciendo de telegrafista-secretario de los capitanes alemanes y holandeses y me tocó ser testigo del desprecio con que trataban a los pedigüeños funcionarios españoles. Solo sucedía en Africa, España y América del sur. En otros paises obligaban a fumigar el barco (toda la tripulación a un hotel de la localidad tres días), tomar un remolcador de más, por si acaso, o pagar las horas a los estibadores al doble para evitar un día de estancia en puerto. Pero lo exigían, no lo pedían. Ese sentimiento y no otro, truncó lo que podría haber sido un buen futuro como contrabandista. Solo tenía veinticinco años cuando decidí que los funcionarios están para ayudar, proteger y servir, no para extorsionar. Me hice funcionario y así me va.

Las putas.- Barcos, prostitución y venéreas formaban un todo. Eran los felices tiempos de la carga general, había muy pocos porta-contenedores y los buques de carga general tardaban en cargarse en Europa o Estados Unidos tres o cuatro días y tardaban en descargarse entre quince y veinte días en África o Sudamérica. Cargar un barco con cuatro mil toneladas de madera en troncos podía llevar en África un mes y descargarlo en Génova cuatro días.

Cuando salía uno de esos viajes, las tripulaciones solían comprar en Canarias ropa interior en las tiendas de los indios. Le llamaban "la semana": es decir siete bragas. También era muy demandado un perfume que se llamaba "Tabú", esas dos cosas conquistaron muchos corazones. Otros se dejaban de coñas y explicaban "Ellas necesitan dinero para vivir y yo tengo dinero y ganas, asunto resuelto". Yo nunca me escandalicé, creo que mi esposa de dieciséis años tampoco. En un cabaré -el sitio más seguro- en Takoradi (Ghana) uno de nuestros compañeros desaparecía y volvía tan contento al cabo de media hora. Mi mujer me daba con el codo y le preguntaba:
- ¿Fuiste a bailar? No te vi...
- Es que salí un rato a que me diese el fresco...
-Ah!...
En algunos puertos el barco se llenaba de vendedores, mujeres, travestis y de todo. Una advertencia al Capitán por parte del inspector de policía, pidiéndole que no pusiese pegas al comercio local, solía ser suficiente. Solo recuerdo una redada en un barco, por una evidente falta de todo de uno de nuestros tripulantes. Se saldó con una multa al tripulante y unas leches a las pobres mujeres que lo acompañaban y al portero del establecimiento donde las contrató. Iba para "protegerlas". Ese mismo compatriota indeseable apuñaló en Lagos (Nigeria) a un policía que impidió que metiese a bordo a una niña. Nos enteramos tarde para entregarlo, el Capitán solo pudo despedirlo.
Mi mujer y yo solíamos tomar un autobús, una canoa o hacer autostop para ver mundo. No ahorramos nada, pero vimos mucho. Algunas veces nos quedábamos en un hotel, otras alquilábamos un coche sin chofer para los viajes del desembarco y lo hacíamos con la voluntad de viajar, pero por una u otra razón, siempre acabamos haciendo miles de kilómetros contra-reloj. Sigo teniendo de asignatura pendiente lo de ver mundo.
El trabajo.-
Pasé mis siete años de embarque de la forma más entretenida que pude, aprendí menos de lo que hubiese podido, por respetar algunas costumbres como la estanqueidad de los departamentos, es decir un maquinista no tenía por que saber como se navega, un capitán no tiene por que saber como funciona un alternador y un telegrafista no tiene por que saber nada. No me dejaron más opción que divertirme. No fue culpa mía.
Las guardias en un barco solían ser de cuatro horas, se hacían los cambios a las 00, 04, 08, 12, 16, 20 y los que estaban de guardia a las horas de comer, comían media hora antes o eran sustituidos por otro de su mismo departamento. Las comidas eran a las doce y las seis de tarde, los desayunos entre las siete y las ocho y media. Los telegrafistas éramos los que mayor libertad de horario teníamos. Llevábamos a bordo un auto-alarma que se disparaba si un barco emitía la señal de alarma en las proximidades, la alarma sonaba en el puente, la radio y la cabecera de la cama del Radio. En puerto no hacíamos guardias y teníamos flexibilidad de horario para cumplir nuestras funciones.
Las guardias del resto del personal eran: En el puente un Oficial de cubierta (en España, Piloto) y un timonel, que con piloto automático solo hacía de serviola de noche, de día estaba solo el Oficial. En máquinas un Maquinista y un engrasador, desde que hay ordenadores la guardia se hace en cabinas insonorizadas que controlan todos los parámetros de la maquina y los alternadores, revoluciones de la hélice, etc. La hora oficial del barco se ajustaba a la del país visitado, o a la del huso horario por el que se navegaba, en caso de adelanto o retraso en el huso se modificaban las guardias alargándolas o acortando las nocturnas veinte minutos por guardia, según se navegase hacia el oeste o hacia el este.
Los galones y uniformes.-
En todas las marinas mercantes del mundo mundial, teníamos un especial cariño por los uniformes. Generalmente los pagaban las compañías y se justificaba por la necesidad de que en los puertos todo el mundo supiese a quien se dirigía. Mientras anduve de marinero solo la Armada en los seis meses de servicio militar me pagó la ropa de trabajo, las compañías mercantes nunca me pagaron ropa de trabajo ni de abrigo, pero cuando anduve de oficial nos pagaban una cantidad, llamada "masita" destinada a uniformidad. Incluyo en ello a las compañías alemanas.
En puerto la gente sabía que un tipo era oficial por sus galones, pero era muy común que en la mar, donde salvo polizones, todo el mundo sabía quien era quien, se seguían usando ocasionalmente uniformes y galones. Es la magia del mando. Le pones a un fulano galones y ya sabe su oficio. A mi al menos me pasaba, me entraba una ciencia de repente...

miércoles, 24 de marzo de 2010

LA RUBIA DE "EL RONQUILLO" (Sevilla)

El Ronquillo 04/03/10
Me gusta parar en los pueblos, es el mundo real. Un barómetro para saber como van las cosas. El Ronquillo está pegado a la historia, a la Ruta de la Plata e intenta despegarse del pasado camionero, del feismo de los setenta y creo que lo conseguirá. De momento es un pueblo en que todo el mundo es guapo. Camareros, dependientes, ..., la cajera de la gasolinera parecía sacada de un concurso de belleza.

Nuestro encuentro duró lo que dura un pis de mi santa (puede contar hasta doscientos) y un café. Entró la rubia empujando la silla de un hombre ciego y sin piernas. Es grande, transmite limpieza y el mundo podría girar entorno a ella.

Aparcó al hombre junto a una mesa y se fue a la barra, a mi lado. La camarera le preguntó:

-¿Que quieres?

La rubia respondió con impecable acento de la zona pero con un imperceptible deje de Ohio.

- ¿Que quiero...?, seis o siete cubatas y una noche de pasión.

Reí hacia adentro, la imaginé creciendo en una granja cerca de Toledo (Ohio), sus padres enviándola a estudiar a la vieja Europa y ella yéndose a la Ruta de la Plata, sin estudiar nada.

Cogió una coca-cola que le puso la camarera y se fue a la mesa. Le preguntó al anciano:

-¿Que vas a querer?

-¿Donde estamos?,

-En el bar, ¿No querías ir al bar?, pues estamos en el bar.

-Pues una cerveza y unas aceitunas.

-Y,¿ no quieres sardinas?.

-No, que están malas.

- ¿ Por que están malas las sardinas?

-¡Yo que sé..! ¡Pregúntale a las sardinas !

Fue entonces cuando mi Santa dejó de contar hasta ciento cincuenta y vino a tomarse el café y el pan con aceite. La rubia se aproximó a pagar.

-Muy divertidos usted y su hombre...

-No ve, pero canta muy bien.

Cuando nos fuimos sonrió e hizo así, con la mano.

Ayer llamé a Casa Huertas del Ronquillo, no estaba seguro de que fuese el bar donde estuvimos, pero con mi ocasional buen criterio pensé: a la rubia la conoce todo el mundo.

El señor que me atendió, encantador, me dijo: Es polaca y el hombre no es de aquí, está en la Residencia.

Esa residencia merece la pena. Pero mi santa no quiere internarnos.