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domingo, 20 de abril de 2008

PERFECCIONAMIENTO DE GALLEGO. CARMEN.


¡Este niño es el diablo!. Tiene diez años y hace unas preguntas... Bueno, estaba conmigo en la cocina mientras preparaba la comida de los cerdos, va y me pregunta:

- Abuela, si volvieses a nacer ¿que te gustaría ser?

- ¡Hombre!. Me gustaría ser hombre, ellos mandan, tengan razón ó no. Ellos beben, juegan, van de putas. Las idiotas trabajamos en la casa, criamos a los hijos, cuidamos los animales. Además te echan la culpa de todo lo que sucede. Si el maíz nace mal, lo sembrasteis tarde, si una hija se casa embarazada, es que la malcriaste. Ellos están solo para los grandes trabajos.

-Abuela, eso que dices es triste.

-Y no te digo más porque eres pequeño, pero algún día comprenderás.


Estoy vieja, tengo un cáncer, solo la morfina calma mis dolores, el niño ya tiene catorce años, es rebelde, a mi marido no le gusta, a mi tampoco mucho, tiene tanta inquietud que alborota la casa, pero todos están como más vivos cuando viene.

Lo mejor de él es que escucha y lo peor es que habla. No es el más listo ni el mejor de mis treinta nietos. Pero hay algo en él, es el preferido de las mujeres de la casa y de las vecinas. No sé si por eso le conté un poco de mi vida, tal vez hice mal, es demasiado joven.

Mi padre era labrador. Como todos sus vecinos y como mi hermano Ramón emigró a Buenos Aires. Cuando volvió, casó con mi madre, que era de una familia de vinculeiros (hijos únicos) "acomodados". Apenas sé nada de mi madre, murió cuando yo tenía dos años y Ramón siete. Yo quería ir a la escuela, tanto mi padre como mi hermano decían que no lo necesitaba, que yo no iba a ir por el mundo. Aprendimos a leer mi vecina y yo gracias a su hermano, que nos enseñaba lo que había aprendido. Siempre estuve enamorada de él. Mi marido nunca me lo perdonó. Le dí nueve hijos, con mi dote compró nuestro patrimonio. Aún así sigue echándome en cara haberme enamorado del vecino. Hace pocos años vino su hermana a visitarnos, José sin sentir ninguna vergüenza, le preguntó:

-¿Y como le va a tu hermano?

-Mal, bebe mucho, vende su herencia a trozos y le pega a su mujer.

- Entonces, aquí mi señora no perdió con la elección.

Era invierno y llevaba zuecos, soy muy pequeña y menuda pero la patada que pegué en el suelo debió de oirse en toda la parroquia.

-Porque mi padre se había comprometido y así me lo ordenó, así ganaste tú con mi elección, no yo. Si se hubiese casado conmigo sería el hombre más decente y trabajador.

Creí que se desmayaba, con todo lo grande que es, lo deje medio muerto de vergüenza ante mi amiga y su marido.

A José y a mi nos fue relativamente bien. Compramos y pagamos las tierras, que cuando las vi por primera vez, en el fondo del valle, rodeadas de ríos y regatos, le dije:

-¿Aquí vas a meter el dinero de mi padre y lo poco que te dejó tu hermana?¡Esto es un agujero sin horizontes!

Hoy doy las gracias, no debemos nada a nadie, de nuestra casa no se va nadie sin haber comido, hemos criado a nuestros hijos, y daría mi vida por esta tierra. Pero me muero con un dolor, fui capaz de mantener a la familia unida, pero estoy segura de que mis hijas se van a matar por las tierras y lo van a destrozar todo. Como el único hijo que me quedó se llevaba mal con el padre, ya lo aparté, comprándole un capitalcito con una casa, a la que prendió fuego para cobrar el seguro y poder seguir de putas. Allá él. Encima casi lo meten en la cárcel. No sé si el niñito que murió hubiese sido mejor.


En la radio de mi cuarto han dicho que los estudiantes están arrasando París. Allí esta el hijo de mi sobrino, que era del Partido comunista y lo estaban buscando. Los falangistas son gente mala, nos destriparon los colchones buscando armas, los mismos que se llevaron hasta la escopeta de cazar, nos robaron el vino, los jamones, las patatas.
En la isla de San Simón tuvieron a mi cuñado hasta que lo indultaron y tuvimos que acogerlo muriendose, enloquecido y con una criatura de ocho años que no había conocido a su padre.


Mi hija nos atiende, a los dos, porque mi marido decidió encamarse el mismo día que yo no fui capaz de estar de pié. Su hijo tiene diecisiete años, se marchó a estudiar fuera, que también se llevaba mal con el padre. Es como una maldición.

No sé como serán los chicos, pero peor no puede ser. Me muero y siguen los mismos.

No sé que se le ocurrirá decir al chico cuando vuelva y yo no esté.


A los que esto pudieran leer.-

Aunque lo entiendí, nunca hablé el castellano, siempre lo hice en gallego y si alguna falta hay es del estúpido de mi nieto, que cree que queda más fino así.


HORARIO DE UNA CAMPESINA. GALICIA s.XX.

0600 Levantarse.

0630 Ordeñar y pienso a las vacas.

0700 Desayuno

0730 Comida a los cerdos. Desayuno niños.

0800 Llevar la leche al comprador.

0900 Sacar ganado, limpiar casa, lavar y repasar ropa, huerto, compra algunos días.

1100 Almuerzo.

1130 Hacer el fuego, preparar comida, poner mesa. Llevar la comida al tajo al marido.

1300 Comida.

1400 Dar de comer a los cerdos, gallinas, conejos, etc.

1500 Preparar cama de los animales, que se recogía una o dos veces al mes en el monte: tojo, helechos, hojarasca.

1600 Acopio de leña para la noche y la mañana siguiente.

1700 Recoger el ganado.

18oo Ordeñar las vacas, ponerles algo de pienso, recoger los huevos, frutas, etc.

2000 Preparar le cena, acostar a los niños, hilar, y ocasionalmente ir a buscar al marido a la taberna.

Estos horarios sufren variaciones estacionales, con los cultivos. El tiempo de trabajo más duro es la primavera y el verano. Los transportes se hacían con carros tirados por vacas.

En los trabajos participaban los niños.