martes, 8 de diciembre de 2015

EL DEBATE.





Esta gente me asusta. Sus argumentos repetitivos son como cuando estamos con copas y repetimos la misma frase creyendo que despertamos a nuestro interlocutor, son como la cantinela de los ejes de carro de vacas de mi infancia. Suenan a desprecio del medio, a falta de cuidado, a gasto innecesario de energía.
"Para que los españoles nos entiendan, es como si..." Entonces el debatiente gilipollas saca una comparación simplista, porque los españoles tenemos el intelecto atrofiado, falto de riego y cultivo.
Los mismos que vaciaron las arcas de las pensiones para salvar bancos administrados por colegas, los que condenan a cientos de miles de jóvenes al exilio o la miseria, los que han desterrado a lo mas brillante de nuestra juventud, nos dicen a través de la hija de uno que los nos expulsó a la generación de sus padres que han salvado al país de la miseria y que han salvado las pensiones. 
Muchos de los que hemos cotizado más de cuarenta años, que hemos visto como nuestras cotizaciones de  emigrantes servían a la dictadura, a través de los recursos burocráticos que se inventó para seguir alimentándose de nuestras remesas (Allotments) manteniendo nuestras cotizaciones, estamos encantados de que la Vicepresidenta asegure que va a seguir pagando las pensiones si se les vota.
Si fuésemos un pueblo digno ninguno de los inútiles de la jerarquía vieja y nueva estarían en el tablao.  Tal vez deberíamos dar la opción a los que aún no han participado en el desastre, aunque en mi caso, conociendo a algunos de los "nuevos", sin esperanza.

lunes, 9 de noviembre de 2015

LAS PALABRAS DEL LENGUAJE MARÍTIMO



Desde que en mi juventud dejé de navegar leo mucho menos, lo de leer incluso lo que no te gusta, sacar alguna conclusión a veces peregrina de lo que escribe un extraño, era para mi un ejercicio vital e incluso cotidiano. Cuando algo me gustaba era casi orgásmico. Al final uno es consciente de que la vida que le queda va a ser breve y no puede permitirse el lujo de dedicar su tiempo a cosas que le interesan poco, y que no está obligado a hacer.
Pero hay algo con las palabras, con los lenguajes, que se quiera o no estamos obligados a hacer: Conocerlos. Forma parte de la cultura social del momento.
Esa cultura desaparece cuando la sociedad lo hace o está en trance de hacerlo. Y eso pasa con la lengua de los oficios. En mi tierra cuando yo era niño había muchos canteros. Tenían un lenguaje propio que se llamaba "A enxerga", la jerga. Impedía que los ajenos supiesen de que se hablaba o que se tramaba. Desapareció con la llegada de los medios mecánicos. He visto desaparecer otros códigos, los de la telecomunicación, sustituidos por el lenguage binario y este por la lectura óptica. 
Y el lenguaje más elaborado referido a una profesión que he conocido es el marítimo. En inglés el lenguage de la construcción naval  ha pasado a la arquitectura y la  industria. Los vocablos españoles referidos a esta actividad, provinientes de todas las lenguas presentes y pretéritas de la Península,   han sido sustituidos por el inglés, o por vocablos comunes mucho menos precisos.
Y en el país de los sueños un amigo, Emilio Barrenetxea, rescatando vocablos no ya de la memoria colectiva, tarea imposible, sinó de la Literatura ha publicado un libro de terminología marítima y lo ha hecho en papel. 
Todo lo que sea contribuir al conocimiento de las palabras que hicieron posibles muchos viajes y descubrimientos, muchos avances técnicos, científicos y sociales es un esfuerzo laudable, aunque en momentos de pesimismo, leyendo o escuchando noticias me parece un esfuerzo inútil.

domingo, 6 de septiembre de 2015

ESTÚPIDAS MOSCAS DE SEPTIEMBRE.

 

Con el sudor las gafas me caen hasta la mitad de la nariz. Estoy de peón caminero, haciendo un paso entre el garaje y el huerto, es un camino de metro y medio de ancho, construido con escombros de mis ruinas y empleando el método de tierra estabilizada que me enseñó hace treinta años  Joaquín Colunga, un Ingeniero de Caminos. Para darle más resistencia al nacimiento de vegetación no deseada empleo una capa de hormigón.
El hormigón es un elemento agresivo, se te tira. Se me pega en las gafas, en la ropa, y acaba escribiendo esta chorrada en una transfusión mano-ordenador.
Saltó de la hormigonera a mi en gotitas, una se posó en un cristal de mis gafas, permitiéndome gozar de su estructura. Pero no estoy solo. Dos moscas volaron hacia mi gota de hormigón. Por su actitud cameladora intentaban follársela. Realmente es una gota atractiva.
He convocado al consejo científico, por las dudas que me asaltan al respecto: 
1.- ¿Es posible que las moscas sean intuitivas y al acercarse a mi calculen un cadáver huevera?
2.- ¿Querrán las moscas interpretar un nuevo papel biológico, moscas acorazadas, más duras aún que las moscas cojoneras de los caballos?
3.- ¿Será que el mes de septiembre las vuelve gilipollas y confunden una gota de hormigón con la mosca reina de las fiestas de otoño?
El consejo científico lleva dos horas discutiendo mis propuestas, creo que son de Podemos.Yo sigo con el hormigón.

miércoles, 26 de agosto de 2015

EL BONSAI DE NELA.



























Era la guerra de Bush y Aznar, aquella que destruyó la dictadura de Sadam Hussein. La de las armas de destrucción masiva, la del fracaso de Occidente. Fue aquella vez que decidimos mi Santa y yo que había que hacer algo contra el trío de las Azores, que al menos perdiesen aquí.
Imprimimos mil camisetas negras con NO A LA GUERRA en rojo, un anuncio en el periódico, visitar los lugares de copas y Rock de Vigo, mi hijo Daniel en el Instituto, el bar de la Escuela de Idiomas, miembros de una institución militar, en dos días recuperamos los dos mil quinientos euros invertidos y por la calle veías cientos de personas en varias ciudades de Galicia con la arriesgada camiseta. Unos días más tarde el ataque se produjo a pesar de las camisetas. Miles de personas murieron, hubo asesinatos sin juicio, masacres de seres anónimos, prisiones que no tienen nada que envidiar a los regímenes fascistas, pagadas con nuestros impuestos, por gobiernos traidores. Por un presidente que pagó del erario un millón y medio de dólares para que le diesen la medalla del Congreso USA. Millones de personas huyen hoy, once años más tarde, de las consecuencias de la miopía de los traficantes de armas y de petróleo.
Con nuestras cajas de camisetas y una agenda pasé por el BONSÁI,  una tienda de comestibles al lado de mi casa. No era cliente pero le dije que pretendía poner mil pancartas en el pecho de la gente contra la guerra.
Nela, la dueña, me miró como diciendo: Nunca me compras nada y vienes a que te venda camisetas. Pero con gesto de "hay que hacer lo que hay que hacer" dijo:
-Déjame veinte.
Creo que vendió cuarenta.
Desde entonces he sido su cliente, y coincidimos en muchas más cosas de las que cabría pensar por diferencia de edad y de vida. Sus comentarios siempre son inteligentes, honesta hasta el límite y con el razonable humor sin lugar al cotilleo que gusta a las comadres.
Sustituyó a algunos de mis habituales asesores sociológicos tabernarios y enlaza mi albañilería aislacionista con la realidad circundante.
Afortunadamente  los ciudadanos somos mucho más decentes que nuestros gobiernos. Además,  pagamos impuestos. Ellos solo los gastan.
 Olvidaba decir que Nela quiere alquilar o vender un bajo. Y aqui no nos rompieron todo, aún.

jueves, 6 de agosto de 2015

LIMPIANDO EL PASADO. Isaac Singer.

 
Es que no doy abasto. La máquina de coser de mi madre se apolilla. La pobre cosía mucho, pero aunque engrasaba, no limpiaba su máquina de coser, me puse a limpiarla por la mañana, le dedique buena parte del día. Por la tarde asesiné polillas en una guerra química sin cuartel.
Es una obra de arte industrial, mecánica de precisión de lujo y el nombre del fabricante "Singer" me parecía alemán, porque cantamañanas en alemán se dice Morgensinger y aunque en inglés "Cantante" se dice "Singer", por lo de la admirable mecánica, el ingenio del movimiento con eficacia y la impecable traducción española del manual de instrucciones me inclinaron al origen germánico. Me entusiasmé y busqué  los fabricantes de máquinas de coser de los años próximos a la primera guerra mundial. 
Y es que en los escombros de mi historia familiar estoy descubriendo cosas de la historia de la Humanidad, no porque seamos el último vestigio de Neandertalis cretiniensis, que lo somos. Es porque el ingenio humano está en el origen de los bienes y los males terrenales. Como no soy capaz de desprenderme de toda la mierda que  me inunda, la limpio, restauro e investigo.
La máquina de coser de mi mamá es una reliquia de 1910 fue comprada en los años 40 a Doña Julia Ozores, que había sido su maestra de corte y confección. Doña Julia era  una viuda (creo) sin hijos, tenía una hermana Natalia, que era antigua propietaria de las tierras que mis abuelos y la Tía Francisca compraron con sus respectivas herencias en 1921. Los Ozores son una familia cuyo linaje se remonta a 1.400 muy vinculada al ejército y al poder. Doña Julia debía ser segundona, vivió siempre de su trabajo, con huéspedes, cosiendo y al final de sus días su criada de toda la vida, Obdulia, recogía las levaduras de las casas amigas para criar dos cerdos en un chalet del centro de Pontevedra al lado de las Calasancias y poder así adornar el caldo todo año. 
Esta es la historia de Singer en español: https://es.wikipedia.org/wiki/Isaac_Merritt_Singer
Esta en inglés, más completa y sabrosa: https://en.wikipedia.org/wiki/Isaac_Singer

sábado, 11 de julio de 2015

TRATADO DE SOCIOLOGÍA FAMILIAR.

Resultado de imagen de ropa tendida


En mis labores domésticas de viejo jubilado me impuse hace unos días deshacerme de lo innecesario. He comprobado que lo que considero innecesario nadie lo quiere, por tanto debería tirarlo. Pero me da mucha pena. No sé si irme de casa para dejar hueco para otros trastos inútiles.
Es como un curso de arqueología familiar y se pueden sacar muchisimas conclusiones.
1. Los pobres somos más previsores que los ricos, excepto los pobres pertinaces.
2. Los pobres somos más sucios que los ricos.
3. El refranero español y las enseñanzas familiares le convierten a uno en pobre toda la vida.
Estas hipótesis se basan en las siguientes realidades experimentales:
La primera es el temor a la enfermedad y la muerte.
Cuando preguntaba siendo niño a las mujeres de mi familia por que se pasaban la vida bordando sábanas y toallas, decían:
-Si te viene una enfermedad  debes de tener sábanas limpias, y si es en invierno no secan al lavarlas, por tanto debes tener suficientes. Vendrá el médico a casa, visitas, vecinos y si tienes las sábanas sucias te critican.
 En mi familia se pasan la vida pagando un seguro para que los entierren, para tener una misa con varios curas y recordatorios que ponían "Rogad a Dios en caridad por el alma de Avelino de la Fuente Troitiño, "Monchito", que falleció a los 90 años".
Toda aquella ropa de cama no se usó nunca, por no mancharla. Además, los médicos y los vecinos dejaron de venir, por tanto está doblada, como arrepentida, en baúles donde roedores e insectos sin piedad se hicieron fuertes. La exhibición de la enfermedad y la muerte son un premio inmerecido que lucimos con soberbia. Y esta previsión es moralmente mala y economicamente perjudicial.
 Los pobres tenemos menos ropa de diario, lavarla implica más gasto y escasez de recambio en caso de necesidad. Desde que existe Cáritas o el Ejército de Salvación en los USA, simplemente se espera a la siguiente entrega. En mi infancia se iba a lavar a un río o regato. Los ricos daban la ropa a lavar a una especie de lavadoras industriales en cuerpo de mujer una vez a la semana, eso daba de comer a algunas familias de los suburbios, y los ricos iban limpios. Además sus actividades ni ensuciaban ni gastaban la ropa.
He pasado la infancia y parte de mi vida laboral escuchando a mi familia y compañeros decir:
-El que guarda siempre tiene.
Consecuencia: Guardaron tanto que no sé ni donde meterlo ni que hacer con ello.
-Río que hace ruido, agua lleva.
No vale ni para el cotilleo, se basa en nada. El río Amazonas es silencioso y en su delta es el más caudaloso del mundo.
-No por mucho madrugar amanece más temprano.
Claramente contradictorio con "a quien madruga Dios le ayuda". Y así hasta el infinito.
De esta previsión de los pobres se aprovechan las instituciones, cuando compramos para acopiar posesiones muebles e inmuebles inútiles,  pagamos los impuestos correspondientes, mucho más que los beneficios de las operaciones bursátiles especulativas. Además los pobres dejamos herencias, cuyo valor sobretasan las administraciones y los herederos pagan el siete por ciento. Naturalmente, en el Impuesto de sucesiones hay un concepto que se llama "ajuar doméstico". 
Se podría concluir que el miserable ahorro de los pobres perjudica el desarrollo económico y social de nuestros hijos, les vincula a una casa, que dividen, a unas tierras improductivas que reparten para esclavizarse a partes iguales. Es sabido que las productivas y rentables las poseen la Iglesia y los ricos, sin necesidad de usarlas. En las cercanías de las propiedades de los pobres no se encuentra trabajo desde que existen las lavadoras domésticas.
Los pobres somos incentivados al ahorro, hasta el extremo de privarnos de lo imprescindible, para poder guardar nuestras remesas "a plazo fijo", que luego se beben en los burdeles banqueros y políticos mientras sus mujeres se relajan en un spá. Conscientes todos ellos de la banalidad de lo terrenal.




viernes, 19 de junio de 2015

VOLVIENDO A SÁLVORA. DIARIO DE SERVICIO.




Julio Vilches y el menda.



Foto:Fernando Rey  http://www.luzlux.com/

Esta vez volví a mi amada isla acompañado de amigos y de dos cineastas que quieren dejar testimonio de como somos, como envejecemos y que hemos hecho con nuestras vidas en servicios públicos que evolucionan tan deprisa que nos dejan a sus operadores en la cuneta. Los que no se irán nunca son aquellos que ponen el pliego de condiciones para la contratación, los que determinan que es necesario.
En el anecdotario de mi vida tiene mucha importancia Julio Vilches Peña. Somos amigos desde que nos conocimos en 1978 en las oposiciones a Técnicos de Señales Marítimas. Es el  Farero más antiguo prestando servicio en un faro aislado.
 Alguna vez escribí sobre el Diario de Servicio del Faro de Sálvora. En esta visita Julio me regaló una deliciosa carpetilla con extractos de diario escritos por él y fotogramas de su sobrina Gloria Vilches, en Super 8. Una belleza que Gloria presenta en papel y en un formato genial.
Os pongo algunos de los textos de Julio, para no perdérselos:

16 de noviembre de 1980
Prosigue el sol mayor con algunos vientos en fa sostenido. A las 23.40 falla el grupo Ruston, ocasionando un corto en el motor de remonte. La cuerda del faro se da a mano. Mil vueltas de manivela para seis horas de giro. Barco de piedra navegando a cuatro momentos por segundo y sesenta minutos por ahora.

14 de diciembre de 1982
Hemos encontrado en la costa Sur dos balsas salvavidas en perfecto estado. Tiendas de campaña neumáticas con botiquín y comida para astronautas. Podríamos hacer camping en medio de un lago. Nos disfrazamos de náufragos para fotografiarnos con ellas en el patio. ¿Que me pongo?

16 de abril de 1983
Un caballo herido y nervioso se ha introducido en el pasillo general y ha asomado la cabeza por la ventana de la cocina donde yo estaba fregando la loza.
Los equinos siempre suscitan la curiosidad de los visitantes. A la típica pregunta de "y los caballos son salvajes?", la respuesta habitual es: "Si, pero ellos no lo saben".

29 de septiembre de 1984
Nos inventamos un inventario a petición del jefe de costas, que habita en la lejana Pontevedra. La gallinita ciega ha escapado de Bislandia Park (*) y la buscamos un largo rato entre los helechos consumados.
(*) Nota del copista: Decíase del gallinero.